sala REM

Octava Polar, The purple elephants y LCD Funk brillan en la final del I Concurso Pop-Rock Sala Revólver

Dom, 01/03/2015 - 23:23 -- Javier Brooklin...

Buscando la mayor capacidad y las mejores condiciones acústicas, la final del I Concurso Nacional Pop-Rock Sala Revólver llegaba anoche a la Sala REM con grandes expectativas. El ambiente, que ya era de gala minutos antes de que comenzaran las actuaciones, estaba plenamente justificado por la calidad, no sólo del cartel, sino también de esta iniciativa musical que ha captado el interés de la Ciudad y ha permitido dar a conocer a lo largo de los últimos 5 meses a 12 bandas emergentes de entre las más de 100 inscritas.

Así, tras el arduo camino recorrido y tras las difíciles eliminatorias superadas, conseguían acceder a la finalísima de este nuevo certamen los valencianos Octava Polar y los murcianos The purple elephants y LCD Funk. Sin suda, un trío de buenos grupos dispuestos a demostrar tanto al jurado de talla nacional como al público que llenaba la Sala la calidad de sus trabajos y la capacidad de sus puestas en escena.

Al filo de la medianoche Octava Polar abrieron el fuego de la esperada final incendiando el escenario con Sube el volumen, un rock movido y pegadizo que, ejecutado con la energía precisa, no tardó en encender al respetable. A continuación, los valencianos viraron de rumbo en busca de unos territorios sonoros más moderados, los propios del Pop-Rock, y poblados de letras frescas, en los que acreditaron sentirse a sus anchas.

Intento descifrar, Perdí el control, y Déjalo pasar fueron temas que se sucedieron permitiendo a la banda alcanzar su velocidad de crucero hasta llegar al sexto del repertorio, Fórmula secreta, una composición que se destacaría sobre el resto por su gran vocación de sencillo. Ciertamente, una pieza de lo más agradable cuyo estribillo puso a cantar al público logrando así uno de los mejores momentos del concierto.

Pasado ya el ecuador, Octava Polar encaró la recta final de su recital apretando el acelerador a base de sumar distintos registros y ritmos más variados a su propuesta. Con Nadie te mira en la disco, Azul eléctrico, Cuando sientas temor y Luna llena los valencianos daban rienda suelta a las melodías más bailables y a los alardes vocales de su cantante para llevar al público a la máxima intensidad justo antes de terminar, a eso de las 00:45h.

Con las buenas sensaciones que habían dejado los valencianos de Octava Polar flotando en el ambiente, los técnicos comenzaron a trabajar de inmediato sobre el escenario de la Sala REM para tener lista la siguiente actuación lo antes posible. Y así, apenas 15 minutos más tarde, a eso de la 1.00h pudieron hacer acto de presencia The purple elephants, el grupo más joven de la noche y el que iba a contar con un mayor número de incondicionales entre el público.

Sorprendían los murcianos a los que no los habían visto nunca y encandilaban a sus más fieles desde los primeros acordes gracias a su imponente sonido americano setentero que mezcla en sus justas dosis Rock y Blues. Y es que los Elephant, a base del protagonismo compartido entre unos punteos de guitarra verdaderamente ganadores, y una voz cantante de lo más chulesca, han sabido, armar un sonido perfectamente afilado, sinuoso, sugerente y atrevido que estamos seguros de que dará mucho de qué hablar. A algunos les podrían recordar a Artic Monkeys o White Stripes, pero eran Purple Elephants.  

Sin duda, a la banda murciana, debido a su juventud se le podría achacar la escasez de su repertorio o la falta de variedad en unos ritmos que se fueron sucediendo unos tras otros sin que el público general acertara a percibir diferencias palpables entre ellos. Pero precisamente por su juventud, por su presencia y sobre todo por su actitud en el escenario es muy posible que sean, de los tres grupos que pudimos ver anoche, los que tengan un mayor margen de crecimiento.

En definitiva, lo cierto es que la actuación de Purple Elephants resultó de lo más interesante y prometedora. Muy regulares de principio a fin, los murcianos mostraron una solvencia y un empaque musicales difíciles de hallar en un conjunto que acaba de sacar su primer EP. Y así, temas como Baby run away, I want to take your home, o Miss Jade fueron deslizándose hasta llegar a un final en el que el público acabó entregándose más allá de las primeras filas llevado por Flames like ruby gems. Desde luego, un final apoteósico que dejó por segunda vez en la velada un gran sabor de boca entre el respetable

Tras el concierto de Purple Elephants, a eso de la 1:45h, entre el público comenzaron a formarse corrillos en los que se apuntaba la posibilidad de que fueran los murcianos los ganadores de la final. Sin embargo, aún faltaba el tercer grupo de la noche, el tercero en discordia en pos del ansiado galardón: los también murcianos LCD-Funk.

Y aunque nadie parecía contar con ellos de primeras, la verdad es que LCD-Funk iba a convertirse en la auténtica revelación de la noche gracias a su trabajado sonido, a sus abundantes matices, a su rica variedad y una instrumentación más completa en la que destacó la presencia del saxofón (“doble”). Por si fuera poco, si a todo esto le sumamos la animación sobre el escenario, que fue una auténtica fiesta, y el desparpajo del cantante, que supo transmitir y comunicar de maravilla con el público, obtendremos los mimbres que anoche permitieron a LCD-Funk hilvanar una propuesta que fue contagiando suave, pero irremisiblemente, a todos cuantos tuvimos ocasión de verlos.

Blues, funky, música disco de los 70, rap o reggae fueron alternándose en unas composiciones como collages, dinámicas y pegadizas, que hicieron las delicias de los asistentes. Así, si Sálvese quien pueda, Si te quedas, Tramontana, Libre o Mi naturaleza pusieron a bailar al respetable, con las versiones de Me cuesta tanto olvidarte y You can leave your hat on la banda constató su fuerte personalidad y su calidad al ser capaces de atraer a su estilo dos canciones tan conocidas y tan reconocidas sin que perdieran un ápice de su brillo.

Tras la conclusión del tercer y último concierto de la noche, a eso de las 2:40h, los pronósticos del público, que parecían decantados una hora atrás, comenzaron a abrirse de nuevo para dar cabida en ellos a LCD-Funk. Así, con la emoción creciendo por momentos, tan sólo cinco minutos más tarde el jurado se apresuró a emitir su veredicto consagrando a LCD-Funk como los ganadores del I Concurso Nacional Pop-Rock Sala Revólver. Sin duda, una gran noticia y un premio del todo merecido, aunque también es cierto que cualquiera de los tres candidatos al triunfo final habría podido ser percibido con justicia como el vencedor.

Al término de la velada, y con las luces del escenario ya apagadas, entre las múltiples ideas que nos dejó el espectáculo no se nos podría olvidar la de hacer una mención especial a la excelente organización bajo la cual éste se desarrolló, ya que el evento en su conjunto resultó ágil, variado, ameno y técnicamente impecable. Por otro lado, además de la felicitación, no sólo a los tres finalistas, sino a todos los participantes, habríamos de sumar la felicitación a los impulsores de este proyecto que ha puesto de manifiesto, una vez más, el gran interés que despierta y la gran repercusión que provoca la música popular en Murcia.

Para acabar, no querríamos poner el punto final a esta crónica sin mandar un fuerte abrazo a Jam Albarracín, santo y seña de la movida murciana de los 80, y hoy crítico de autoridad y prestigio contrastados, que en la noche de ayer tuvo que estar ausente por motivos personales. Desde murciocio.es le deseamos que pueda estar nuevo al pie del cañón cuanto antes porque ha sido, es y seguirá siendo faro y fuente de inspiración para todos aquellos que amamos la música y escribir sobre ella.

 

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The Purple Elephants se alza con el triunfo en el TalentoSOS

Vie, 17/04/2015 - 18:36 -- Juanma Flores

Un año más tenemos ante nosotros a la vuelta de la esquina la celebración de una nueva edición del Festival SOS 4.8. Entre el 1 y 2 de mayo próximos tendrá lugar esta cita cultural que felizmente se ha consolidado con firmeza en nuestra región para hacerse ya una tradición, y se ha convertido en un encuentro de los más destacables para el mundo del arte y la música, no solo nacional, sino internacional. Un fin de semana especial, en el que la ciudad de la huerta se vuelve moderna, indie, electronica..., y el ambiente de sus calles, sobre todo cuanto más se acerquen a las inmediaciones del recinto de La Fica, se torna especialmente festivo con la acogida de numerosos visitantes.

La edición de este 2015 se presenta con grandes expectativas. A sus espacios para conferencias y arte hay que añadir, cómo no, sus característicos conciertos de postín, con uno de los carteles este año más completos de siempre. Se aúnan nombres internacionales de autentico primer nivel como Morrisey, The National, The Vaccines, Metronomy o Palma Violets en lo que representa una oportunidad única para disfrutar con sus propuestas, junto con grupos top de la escena patria como Lori Meyers, Supersubmarina, Dorian, Bigott, Xoel Lopez, Annie B.Sweet y muchos más.  

Cabe destacar, así mismo, la nutrida presencia de grupos de la región, en el numerosas veces comentado dulce momento que vive la música murciana actualmente. Siendo esta la edición que, sin duda, más grupos de la tierra ha juntado. Inmejorable ocasión para ver el talento de – y cito a todos porque de justicia es hacerlo- Perro, Neuman, Murciano Total, Nunatak, Los últimos bañistas, El bueno, el feo y el mena, Viva Suecia, The Lawyers y Crudo Pimento. Pero esta circunstancia no ha sido óbice para que, como de costumbre, cada año antes del festival, se realizara el concurso “TalentoSOS”, una iniciativa para seleccionar un grupo murciano emergente con el fin de promocionar el talento de nuestra tierra reservándole un espacio para una actuación en el escenario del festival. En esta ocasión el concurso tuvo lugar en la sala REM durante la noche del jueves, en medio de una gran expectación y asistencia de público.

Allí se citaron las 3 bandas finalistas: Increibles Ful, The Meatpies y The Purple Elephants. Tres de los grupos recientes con más calidad en el panorama musical murciano, de los cuales, para los que hayáis seguido anteriores artículos en murciocio comprobareis que ya habíamos dado cuenta de su buen hacer por los escenarios. Dentro del concurso estaba prevista también la actuación final, como invitados, de los cartageneros Los últimos bañistas mientras el jurado tomaba su tiempo para deliberar sobre el ganador, cosa que, como se comprobó al final, iba a tener muy difícil elegir uno.

Y es que los tres grupos son muy completos y así dieron muestra de ello durante sus actuaciones. Así pues, abrieron el fuego Increibles Ful. Con la añadida dificultad que entraña tener el primer turno en este tipo de concursos, se puede decir que tuvieron una gran actuación, en la que hicieron gala del pop delicado y profundo que les caracteriza.

Una ejecución que combinó con acierto una rica instrumentación y unas letras de gran calado como las de composiciones como Filamentos cítricos, Maribel o Rayuela. A mitad de su concierto la sala ya lucía llena y ellos supieron ir in crescendo para terminar por todo lo alto con la pegadiza Figueral . Un sonido evocador, para paladares exigentes dispuestos a dejarse arrastrar por los ondulantes matices de sensaciones de una música que busca ir más allá de los clichés siempre repetitivos del pop común insustancial más extendido.

Posteriormente fue el turno de The Meatpies. Con una sala ya llena, fueron sin duda los que más seguidores congregaron, y también los que más levantaron al resto del público. Su estilo directo de rock enérgico y pegadizo tiene mucho que ver. Conecta con la gente a la primera y ellos durante la actuación lo dieron todo. Ofrecieron un concierto contundente, demostrando ser un grupo bastante completo, juntando a su sonido impactante y grandes composiciones como Ready dor you o Pleasure una gran combinación de voces, no solo de Bruno, el solista principal, que demuestra un gran dominio vocal con toques soul a lo Joe Cocker, sino a alguno más de los otros miembros del grupo, que aparte de coros, también intervienen como solistas en algún otro tema dando una gran riqueza al conjunto de su propuesta. El teclado llevado con gran maestría consiguió darle ese toque de rock sureño y sesetero elegante, y los solos de guitarra, auténticamente espectaculares, contribuyeron a hacer las delicias del público. Presentaron en la actuación su nuevo tema inédito My own star y finalizaron con atronadoras ovaciones con What you lose un brillante espectáculo.

Le tocó después subir al escenario a The Purple Elephants, que con su característica actitud de descaro, atrevimiento y de no dejarse achantar por nada salieron con intención de dejarse la piel. Mostraron todo su arsenal de recursos con temas como Baby run away, Flames like ruby gems o We Will Ride The Moon Until The End que se sucedían como puñales afilados evocando el sonido rock americano, unas guitarras contundentes y un timing excelente sobre el escenario de un frontman carismático con la insolente actitud de la juventud que sabe cómo conectar con el público y levantarlo.

Una actuación que dejó un gran sabor de boca entre el respetable y mandaba al jurado a deliberar una, sin duda, difícil decisión. Mientras tanto, Los últimos bañistas saltaron a lo alto del escenario y ofrecieron un concierto acorde a la gran calidad de un grupo de esta entidad. Los cartageneros, con su reciente nuevo disco Expedición en plena gira, y que habrá oportunidad de verlos también en el SOS, deleitaron con su excelente pop de altos quilates. Grandes guitarras, sonidos absorbentes, melodías poderosas que los muestra en plena forma tras su comentado reciente estreno. Finalizaron su soberbia actuación con la espectacular Dinero, primer single de su último disco, que hizo vibrar al público mientras se gestaba el veredicto.

Y al filo de las 2:00 se llegaba al esperado momento en que se proclamó, entre gran expectación, a The Purple Elephants como ganadores del concurso, con la consiguiente oportunidad de poder volver a verlos dentro de dos semanas dando guerra sobre el escenario del festival. Una decisión entre estos tres grupos de esta solvencia, como hemos comentado, más que difícil. Así que, desde aquí no tenemos más que felicitar a los ganadores deseándoles que levanten al público de la misma forma en el SOS 48, y dar la enhorabuena también a The Meatpies e Increibles Ful por su calidad y por habernos hecho disfrutar tanto con el fabuloso espectáculo ofrecido en una noche tan completa como la de ayer.     

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The MeatPies, The Crime y Clara Plath dan la bienvenida al verano en la Sala REM

Dom, 14/06/2015 - 22:36 -- Andrés Cascales...

Anoche, a una semana exacta del inicio del verano astronómico 2015, tuvo lugar en Murcia la particular fiesta de bienvenida al tiempo estival que la Sala REM había organizado semanas atrás mediante la programación de un atractivo concierto triple con las bandas locales: The MeatPies, The Crime y Clara Plath.

Así, valorando como propicia esta ocasión para ver de una tacada a tres de los mejores grupos del actual panorama regional y, de paso, escuchar parte del nuevo material sonoro que nos venían a presentar, desde murciocio.es decidimos acudir al mencionado evento pertrechados con nuestros artilugios electrónicos para tomar buena nota de cuanto ocurriese en la céntrica sala murciana y trasladarlo a todos los amantes de la música con la mayor fidelidad posible.

Y con todo ya preparado, lo que sucedió fue que, a eso de las 23:50h, The MeatPies arrancaron la velada y su concierto con la energía y la intensidad desbordantes a que nos tienen acostumbrados. De esta forma, los de Bruno Laencina, a lomos de títulos como Hear me road, Dance and swing o Ready for you, pronto consiguieron levantar el vuelo para llevarnos a recorrer a través de sus melodías los territorios del rock, el blues, el swing o el soul. Unos territorios sonoros clásicos, pero acertadamente actualizados, en los que estos jóvenes Pasteles de carne están sobradamente curtidos y sobre los cuales se mueven como peces en el agua.

Así, con la variedad vocal e instrumental que The MeatPies ha sabido convertir en una de sus señas de identidad -gracias a los constantes cambios de cantante y a la introducción puntual de instrumentos como la armónica o el violonchelo- el concierto fue transcurriendo rápido hasta llegar al tramo final. Un tramo en el que destacarían las versiones de Honky Tonk women, de los Rolling Stones, y de Pride and joy, de Stevie Ray Vaughan, y que tendría como colofón las interpretaciones de la, ya mítica, Time to share, de factura propia, y una nueva versión, esta vez Don´t let me down, de Lennon.

Los siguientes en saltar al escenario, a eso de las 00:55h, para presentar su nuevo disco, Holy Shit, fueron The Crime, un grupo del que habíamos oído hablar bastante, pero que aún no habíamos tenido la oportunidad de ver en vivo. Y debemos reconocer que lo que pudimos contemplar, sobre todo en la primera mitad de su concierto, fue realmente bueno, ya que la banda liderada por Jaime Lloret, casi sin tiempo para respirar, fue disparando toda una batería de temas que lograron conectar con el público desde el primer minuto.

Así, canciones como The hurricane Ramires, Shouldn´t come back, Mellocotron, Daydreaming, Like a toy, Suicide no more o Do you wanna dance? desplegaron un pop-rock sofisticado, rasgado y melódico caracterizado por un sonido nervioso, casi frenético, y altamente eléctrico en el que la aguda voz -afilada como la punta de un cuchillo- de su cantante consiguió empastarse a la perfección con la música y destacarse sobre ella para terminar dándonos la impresión de estar escuchando a una banda emergente, y genuinamente británica, en un pub de Manchester o de Edimburgo.

Hacia las 2:00h le llegó el turno a Clara Plath, una de las bandas murcianas que con mayor fuerza ha logrado irrumpir en el panorama nacional y cuyo nuevo trabajo, Grand battement, nos vinieron a presentar en primicia al público de su ciudad natal. Así, con la ilusión propia de quien estrena algo nuevo y profundamente suyo para ofrecerlo a los demás, la poeta se entregó desde el comienzo de su espectáculo a la labor de armonizar, por un lado, y de realzar, por otro, la interpretación de los nuevos temas con la revisión de los ya conocidos y hacerlo, además, en medio de un ambiente de lo más festivo que  contó para la ocasión con la presencia de ilustres invitados.

De esta forma, con la sensualidad y la frialdad, y con la ternura y la fiereza que sólo Clara Plath puede transmitir de esa manera tan cercana y natural, la cantante fue desgranando temas inéditos como Crazy liar, Grand battlement o Brocken dolls, y alternándolos con otros ya bien conocidos como A whisper, Over me, Paradise, Second floor o Fuck my car. En definitiva, todo un concierto de rock. En concreto, todo un concierto de ese rock oscuro y sinuoso, agresivo y sugerente, elegante y caótico, moderno y decadente que Roberto López y Clara Plath han alumbrado juntos para enriquecer la música de nuestro país y poner una vez más en el mapa a nuestra fértil Región musical.

Ya para terminar y a modo de epílogo, nos gustaría realizar una somera mención de las virtudes, defectos y anécdotas que tuvimos ocasión de apreciar a lo largo y ancho de esta interesante velada musical.

En el apartado de aciertos, tenemos que sobresaltar el excelente acondicionamiento de la Sala, el sonido más que aceptable que se consiguió, la rapidez en los cambios de los grupos –apenas diez minutos entre actuación y actuación-, las impecables interpretaciones de los músicos o la destacable presencia de público –más de medio aforo- a pesar de la fecha y de la hora a la que tuvo lugar el evento.

En el apartado de errores, debemos criticar el terrible retraso con el que comenzó la velada –que, programada para las 22:30h, no se inició hasta las 23:50h- por motivos que nada tuvieron que ver con los grupos. Definitivamente, sobre este tema de los horarios y los retrasos preprogramados consideramos que deberemos volver en un posterior artículo para tratarlo en exclusiva y con el detenimiento que se merece por tratarse de una práctica generalizada, irrespetuosa para con el público y, encima, perniciosa para el negocio.

En el apartado de anécdotas referiremos dos cuestiones: la primera, la de la mención que se hizo a la no selección de The MeatPies para participar en el concurso CreaMurcia 2015. Y es que ésta ha sido una decisión que, aunque debamos respetar, desde murciocio.es no podemos compartir, ni acertar a comprender, ni explicar en qué criterios se ha basado. La segunda cuestión, la de la mención que se hizo a una supuesta censura de la canción Fuck my car, de Clara Plath, por parte de Tranvia de Murcia en sus convoyes a causa de las quejas de los pasajeros por la insistencia de la palabra fuck en su letra. Sin embargo, en esta oportunidad, desde murciocio.es no hemos creído oportuno que debamos darle excesiva credibilidad a esta información, ya que todos sabemos que los viajeros del tranvía durante los trayectos están dormidos.

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El Pescao puso una gran guinda al concierto benéfico de la UCAM

Vie, 26/06/2015 - 15:28 -- Javier Brooklin...

En estas fechas que estamos -de fin de curso para los estudiantes y preveraniegas en Murcia- la Ciudad, como cada año, dentro de unos días verá desplazar buena parte de su actividad hacia las costas. Por eso, siempre es agradable disfrutar, aún que podemos, de una de las últimas noches festivas de jueves hasta que en septiembre se vuelva a reiniciar el curso.

Así, llegados a estas fechas, y con motivo del fin del curso, la UCAM organizó un concierto muy interesante con algunos de los grupos murcianos más en boga en la centrica Sala REM. Todo a modo de fiesta final de curso, sí, pero también con unos objetivos benéficos, siendo la entrada a cambio de la donación de alimentos destinados a Cáritas para contribuir de esa forma con la loable labor que realiza esta entidad en estos tiempos tan difíciles para muchos. Por otro lado, si a eso le añadimos el anuncio que se hizo el día anterior sobre quien sería el artista invitado sorpresa para el concierto: nada menos que El Pescao, todos podrán comprender que se nos hiciera imposible abstenernos de asistir a un espectáculo con tantos alicientes.

 

Y es que el cartel era de lo más interesante y variado: un buen puñado de los mejores grupos murcianos emergentes escogidos con estilos muy diferentes. Justo cuando llegamos a la Sala REM, ya estaban empezando El Kamión de la basura, los cuales ofrecieron un concierto muy animado gracias a su estilo que mezcla con maestría ritmos latinos con un toque funk, y una rica instrumentación en la que se destacaba el dominio de las percusiones y la trompeta, en lo que fue una aclamada actuación.

Más tarde hicieron acto de presencia sobre las tablas Sin Propiedad, un grupo que puso la rumba a la noche. Bebiendo de esa arraigada tradición rumba-pop que ha evolucionado hasta nombres actuales como Estopa o Melendi demostraron un gran repertorio con temas pegadizos que hicieron moverse al respetable, además de un gran simpatía y sentimiento sobre el escenario, y unas muy buenas voces.

   

Posteriormente fue el turno para el rock de la mano de The Meatpies y The Purple Elephants, dos grupos de los que ya hemos dado testimonio en anteriores artículos y que, a pesar de que por el formato del concierto, les acabó quedando un tiempo muy reducido para sus actuaciones., no sejaron de mostrar su talento y demostrar que siguen ambos en su línea ascendente. Es decir, unos Meatpies con su gran poderío musical, dejando siempre con ganas de más. Y, por su parte, unos “Elefantes”, con cambio de look rubio platino de Jorge incluido, que acreditaron, una vez más su actitud, su gran actitud y su buen estado de forma de cara a la final del Creamurcia que disputarán este mismo fin de semana. 

Así, se llegó al momento fuerte de la noche con la salida de David Otero, más conocido como El Pescao, a lo alto del escenario. El ex-Canto del loco, con la banda en formato trío, guitarra, bajo y batería, dio un gran recital en el que no faltaron temas de su último disco como Al otro lado del mar o Azul y blanco; anteriores éxitos como la estupenda versión que realizó de Castillo de arena; o clásicos como Volverá, de la época de El canto del loco. Sin duda, supo combinar hábilmente la alternancia de baladas con la guitarra acústica y la “caña” de la eléctrica con otros temas para hacer saltar a un público entregado, para finalizar por todo lo alto con Buscando el sol y poner así el colofón a lo que fue una gran noche de despedida al curso universitario y de bienvenida al verano.  

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El equilibrio fue posible en la Sala REM

Dom, 04/10/2015 - 23:46 -- Juanma Flores

A la magnífica tarde del sábado vivida en el Festival Big Up! con todos sus conciertos por diferentes rincones de la ciudad aún le esperaba el colofón con el fin de fiesta en la sala REM, donde estaba preparado el concierto de Iván Ferrerio. Y el gallego brindó una noche mágica de esas que no se olvidan a una sala llena –las entradas se agotaron al poco de salir a la venta- y entregada que pudo deleitarse con la música del artista. 

El prolífico compositor se encuentra trabajando en su próximo disco, después de haber terminado hace ya un tiempo la gira de su anterior trabajo, Val Miñor-Madrid, pero no desdeña la oportunidad de tocar en puntuales ocasiones para mantener el pulso con el directo. Y la celebración de la iniciativa del Big Up, con lo que conlleva de apoyo a los músicos emergentes de la Región de Murcia, le hizo acercarse ante el ofrecimiento del Festival como artista invitado en esta edición a una comunidad que, ya desde su época con Los Piratas, siempre le ha respondido con un gran éxito cada vez que la ha visitado y donde cuenta con una verdadera legión de fieles.

Así, la ocasión le permitió experimentar, improvisar, vivir las sensaciones del directo, divertirse, y, de la misma manera, divertir al publico en una gran noche. Acompañado por su hermano Amaro a la guitarra mientras él se ocupaba del teclado, Iván suo hacer vibrar a un público que mostró un gran fervor y animosidad, pero que en algunas fases del recital hubo de ser sosegado con gran maestría para poder alcanzar una placentera calma que contribuyó a crear un aura de magia en la sala durante algunos de los temas clave. De esta forma, el público no dudó en entrar en su juego y dejarse llevar hasta las profundidades de sus grandes canciones.

Comenzó el espectáculo con Me toca tirar y Alien vs Predator, y en la primera parte del concierto no faltaron temas como Jet Lag, Tristeza, Ciudadano A, SNBP o Mi furia paranoica hasta que llegó el momento en que Amaro dejó a Iván solo al teclado en el escenario y este tocó versiones muy personales de Cadillac solitario, de Loquillo; Crímenes perfectos, de Calamaro; Me estas atrapando otra vez de Los Rodríguez y 1999, de Love of lesvian.

Quedó para el final de la gran velada la sucesión de Promesas que no valen nada, a la que se le añadió a su término Insurreción cantada por el público casi en su totalidad. Y tras esto, unos bises con nada menos que  El viaje de Chihiro, El equilibrio es imposible, El dormilón, Años 80 y Turnedo, que proporcionaron un final apoteósico para una fascinante noche.

Y como punto final, cabe decir que el genio gallego, una vez conocida por dentro la iniciativa del Big Up! a raíz de su apadrinamiento en esta edición, se ofreció para dar otro concierto que tuvo lugar al día siguiente, el domingo a las 21:00h, en el mismo escenario y cuya recaudación servirá para la desarrollar la edición del próximo año. 

 

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La música clásica se hace moderna en la Sala REM

Vie, 13/11/2015 - 06:24 -- Miguel Casas

Anoche, en la murciana Sala REM tuvo lugar un acontecimiento musical verdaderamente extraordinario: la actuación de la Orquesta Universitaria de Murcia sobre un escenario en el que semanalmente se programan conciertos de rock, de pop y sesiones de djs con el objeto de superar barreras, derribar mitos y acercar la música clásica a un público poco habituado a ella.

Sin duda, una iniciativa cultural de primer nivel que, por lo que suponía de original, arriesgada y transgresora, nos resultó irresistible y absolutamente digna de ser presenciada en vivo con toda atención. Así, a eso de las 22:30h, ya en el interior del recinto, una de las primeras cosas que sorprendió a las más de doscientas personas congregadas en la Sala fue ver cómo casi una treintena de músicos eran capaces de situarse en un escenario sobre el que no suele haber más de seis a la vez sin que aquello pareciera el camarote de los hermanos Marx.

Y si es cierto que algo recordaba el proscenio a la famosa escena, no es menos cierto que, gracias a la buena distribución de los músicos y a la pequeña plataforma que amplió la superficie para dar cabida al director de la Orquesta, Jorge Losana, el concierto pudo dar comienzo de la manera más armónica posible. De esta forma, sonando ya “Música para los reales fuegos de artificio”, de Georg Friedich Händel, la Sala REM, convertida en caja de resonancia de violines, violas, violonchelos, flautas y trompas pareció transformarse súbitamente en un pequeño teatro de 1749 en el cual el gentil público estuviera danzando alegremente para celebrar la paz de Aquisgrán.

Un cuadro, no lo negamos, quizá un tanto idealizado por nuestra parte, ya que algunos detalles de la Sala chirriaban de cuando en cuando dentro nuestra ensoñación. Como, por ejemplo, la presencia de Chewbaca, quien, pintado en su columna, guitarra eléctrica al hombro, parecía no dar crédito ante la música que llegaba a sus oídos al tiempo que su peluda figura nos devolvía a la Sala REM, donde tantos conciertos hemos vivido y contado durante los últimos meses.

Así, sobre la plataforma, dando breves descansos durante los que presentar los distintos movimientos y piezas para que pudieran ser seguidos adecuadamente, Jorge Losana, el joven director de la Orquesta Universitaria de Murcia, fue ganándose al respetable gracias a esa labor pedagógica y divulgadora tan necesaria para transmitir y que él exhibió, siempre atento y solícito, desde el principio hasta el final de su actuación durante la velada. Una Velada en cuya segunda mitad se ofreció "Las criaturas de Prometeo", de Beethoven, y que contó con cambios y sorpresas en la dirección para cerrar un espectáculo que sirvió para cumplir con el objetivo para el que fue programado: demostrar que la música clásica puede resultar rompedora –moderna incluso- y conquistar toda clase de espacios y de públicos.

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Atrezo presenta "Mírame" a golpe de lleno

Lun, 21/12/2015 - 02:00 -- Miguel Casas

Ocho días después de completar el aforo de la Sala 12&Medio con motivo de la presentación de su primer EP –Mírame-, la banda murciana Atrezo regresó este pasado sábado a su ciudad para brindar a su público una segunda oportunidad de verlos en vivo; oportunidad que, de hecho, fue aprovechada por cientos de personas para arropar a la formación y reeditar el éxito de asistencia de la cita anterior, esta vez en la Sala REM.

Así, con la céntrica Sala murciana alcanzando una fantástica entrada, la encargada de abrir la velada, a eso de las 23:25h, sería la cantautora Nerea Cerezo, una joven compositora que, a pesar de su corta edad y del tiempo limitado con el que contó, fue capaz de mostrar a través de temas como Nada más, Sintiendo tu amor, o Deja una fina sensibilidad para captar emociones íntimas, expresarlas cabalmente en clave pop y transmitirlas con una intensidad vocal más que llamativa.

Concluida la aplaudida actuación de Cerezo y realizados los últimos retoques técnicos, el momento más esperado de la noche llegaría cuando Atrezo hicieron acto de presencia sobre el escenario de la REM al filo de las doce para delirio de sus incondicionales. De esta forma, arrancando y acelerando a tope con Volvemos a empezar, No está escrito, y Creer por creer -que fueron tocados sin pausa- la banda logró desplegar un pop-rock rápido, directo y sin concesiones que, por lo frenético de su ritmo y la contundencia de su sonido, conectó desde el primer acorde con el público.

Más adelante y justo antes del cuarto tema, la banda se tomaría un pequeño respiro para felicitar a Nerea Cerezo por su introducción y agradecer al respetable su generoso apoyo. A continuación, entramos en una fase del recital en la que los ritmos se acompasaron para dejar paso a baladas y medios tiempos que, sin embargo, contaron con el nervio que no dejaron de imprimir en ningún momento las guitarras eléctricas. Un minuto lento, Equilibrio, Soltarnos, Prefiero, Febrero o 28 balas fueron algunas de las canciones que formaron este cuerpo central del repertorio y con las que nos adentramos en la segunda mitad del espectáculo.

Ya superado el ecuador del concierto llegaría Lo tengo decidido, una de las joyas más brillantes y pegadizas del EP que se presentaba. Tras esta canción, Atrezo dio paso a la fase de los bises con dos temas que fueron interpretados en clave acústica y en solitario por José Fructuoso y Juan Martínez: No queda nada, preciosa balada impecablemente cantada, y Quiero que sea el final.

De nuevo con todos los integrantes de la banda sobre el escenario, sería el momento de volver a acelerar a tope para afrontar con toda intensidad la recta final del concierto. Así, se sucedieron El vuelo, canción más rockera y potente; Mil historias, pieza en la que destacaron los punteos de Juan Martínez; y el esperado Mírame, primer video-single de la banda, con el que Atrezo culminaron por todo lo alto su segundo concierto de presentación en Murcia en menos de diez días certificando un nuevo lleno. Sin duda, toda una hazaña digna de ser contada y celebrada. Enhorabuena.

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Los últimos bañistas y Lebowsky iluminan la noche de san Juan

Vie, 24/06/2016 - 15:30 -- Miguel Casas

Ayer, mientras en cientos de localidades costeras las hogueras teñían de fuego y fiesta las playas y los cielos de la noche de san Juan, nosotros decidimos permanecer tierra adentro para acudir a la céntrica Sala REM de Murcia, donde a eso de las 23:00h estaba programado el segundo de los conciertos que este año iban a celebrarse en la ciudad con motivo de la Fiesta Internacional de la Música.

Así, atraídos por los nombres de las bandas que conformaban el cartel de la velada -Los últimos bañistas y Lebowsky- cruzamos el vestíbulo del amplio local dispuestos a dar cuenta de las actuaciones de estos dos conjuntos que, además, venían a presentar sus trabajos más recientes: Los últimos bañistas su segundo LP, Expedición; y Lebowsky su álbum debut, Turntable; ambos editados en 2015.

De esta manera, con todo listo en el escenario, los primeros que hicieron acto de presencia sobre las tablas de la Sala REM fueron Lebowsky, una banda que, a pesar de tener poco más de dos años de vida, está integrada por músicos de largas trayectorias provenientes de grupos como Braslips o Schwarz, y que han encontrado en esta propuesta común el lugar apropiado desde el cual elaborar nuevas melodías sobre la base del gusto que les une por el pop psicodélico, bailable y futurista.

Así, caracterizándose por los largos y ágiles desarrollos instrumentales en los que destacaron sus marcadas bases rítmicas, el protagonismo de los teclados, la presencia de la guitarra acústica de doce cuerdas flanqueada por las eléctricas, los coqueteos con la distorsión y los guiños constantes a la electrónica, Lebowsky ofreció un más que interesante concierto en el que muchos de sus numerosos seguidores no pararon de bailar al son de temas como Finish the show o Go away.

Más adelante, a eso de las 00:20h y operados los cambios de rigor sobre el escenario, los que se subieron a las tablas de la Sala REM fueron Los últimos bañistas, la banda de pop-rock indie liderada por el gallego Manuel Gil que, tras sufrir un paréntesis obligado de casi tres años en su trayectoria, retomó su actividad a finales de 2014 para demostrar que ese tiempo de silencio obligado no lo fue de inactividad y que, en consecuencia, sigue siendo una banda radicalmente actual.

De este modo, a pesar de la hora y de ser jueves, Los últimos bañistas saltaron al escenario como quien salta sin miedo a la piscina para brindar una primera mitad de recital en la que las canciones del nuevo LP se alternaron con las de su anterior trabajo, de título homónimo y editado en 2011. Así, desplegando sus melodías plenas de guitarras rasgadas, punteos luminosos, vertiginosos cambios de ritmo, letras concisas, acertados coros y estribillos marcados, Los últimos bañistas brillaron especialmente con la interpretación de canciones como El favor de la duda, El gran apagón o Nadia.

Metidos ya de lleno en la segunda mitad del concierto, el protagonismo pasaría a ser exclusivo para los nuevos temas de la formación que han visto la luz desde 2015 hasta el presente 2016. Así, apretando si cabe más el acelerador del recital, Los últimos bañistas completarían un tramo de concierto verdaderamente fulgurante en el que se sucedieron, rotundas, las interpretaciones de canciones como Fugaz y confuso, Expedición y La carrera del oro.

Afrontando la recta final del concierto, el rock más furioso y desaforado se haría patente gracias a temas como Un día con el diablo y, sobre todo, con Dinero, frenética canción con la que Los últimos bañistas coronaron un concierto que no hizo sino confirmarlos, siguiendo la línea sonora de bandas tan consagradas como Lori Meyers, como una de las bandas regionales con mayores posibilidades para hacerse un hueco en el panorama nacional.

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Supersubmarina recibe el homenaje de los músicos murcianos en el XXI Lemon Pop

Dom, 04/09/2016 - 19:12 -- Miguel Casas

Anoche, en la Sala REM y dentro del XXI Lemon Pop, tuvo lugar uno de los conciertos más especiales que se han programado en este veterano festival: el concierto con el que veintiuna bandas murcianas –una por cada año de vida del Lemon- quisieron rendir homenaje a Supersubmarina en el día en que éstos habrían tocado en Murcia de no haber sido por el grave accidente de tráfico que sufrieron el pasado 14 de agosto.

Así, la idea del concierto-homenaje, que se gestó pocos días después de conocerse que Supersubmarina debería cancelar todos sus compromisos y suspender su actividad, acabaría tomando forma cuando el impulsor del Lemon Pop, el periodista Ángel Sopena, encontró en la fértil escena murciana los mimbres necesarios para elaborar un espectáculo digno que sirviera para reconocer no solo a Supersubmarina, sino también a todos los músicos que cada semana en oscuras carreteras sin final se juegan sus vidas para alegrar las de los demás.

Por eso, ante la importancia de la cita y la urgencia del llamamiento, no fueron veintiuna, sino muchas más las bandas murcianas que se ofrecieron para tocar y llenar de música y recuerdo una velada que, sin Supersubmarina, habría quedado vacía, en silencio y condenada al olvido. Y por eso, ante la envergadura del espectáculo armado en tiempo record que encontró cobijo en la Sala REM, el público -a veces ausente, a veces ingrato- en esta ocasión sí respondería para agradecer la dedicación, la ilusión y la calidad de sus músicos.

De este modo, a eso de las 22:30h arrancaría una larga noche de Lemon Pop en la que, después de tantos conciertos, por primera vez, lo más importante no sería la música, sino lo que hay detrás y antes que ella: los músicos. Y es que, si no fuéramos capaces de reconocer el esfuerzo diario y los sacrificios cotidianos de estos hombres y mujeres que en la mayoría de los casos deben compaginar ensayos, viajes y actuaciones con otras ocupaciones, jamás podríamos valorar con justicia su aportación a un patrimonio cultural que es de todos.

En consecuencia, esta vez no trataremos de describir con la mayor fidelidad posible lo vivido ni de definir la música que escuchamos a lo largo de la velada. Bastará referir que hubo bandas experimentadas, recién surgidas y hasta reunificadas exclusivamente para el evento; bandas de pop, de rock, de folk… Pero, sobre todo, lo que hubo fue una pléyade de músicos de estilos muy diversos que fueron capaces de unirse para compartir escenario en torno a una idea: la de homenajear a Supersubmarina y, con ellos, a los que dedican su vida a la música.

Así, con el objeto de reconocer el esfuerzo de todas las formaciones que participaron en el concierto de anoche en la Sala REM, no concluiremos estas líneas sin nombrarlos a todos para darles las gracias por la velada y el ejemplo de fraternidad que con su acto transmitieron a Supersubmarina y a todos los que tuvimos la suerte de estar presentes:

El Octavo Pasajero, Atrezo, Fran Ropero, Temas Incómodos, Kessels, The Red Rooks, Alex Tired, Estúpido Flanders, Pleyel, Lücky Dückes, Clot, Ron & Roll, Proyecto Jass, The Hallmark, El Nuevo Acelerador, Adiós Nicole, Rio Viré, Big Banana Brothers, Clara Plath, Bravo Alexei y One Body Two Heads

Jaime Urrutia para, templa y manda en la Sala REM

Mar, 08/11/2016 - 00:54 -- Miguel Casas

Este sábado, de la mano de la empresa Lady Guitar, arribó al albero de la murciana Sala REM Jaime Urrutia, diestro compositor y figura clave que, durante los últimos treinta años, ha escrito y cantado buena parte de las páginas más brillantes de la historia de la música popular española.

Así, a eso de las 00:00h y ante una sala que iba a lucir llena hasta la bandera, Jaime Urrutia haría el paseíllo sobre las tablas de la REM para recibir los primeros aplausos del respetable mientras ocupaba el centro del escenario flanqueado, a su derecha, por el pianista Esteban Hirschfeld y, a su izquierda, por el guitarrista Juan Carlos Sotos.

De este modo, presentándose en formato trío acústico, Urrutia abriría la velada haciendo sonar Pecados más dulces que un zapato de raso, Amor prohibido y ¿Dónde estás? para sacar a relucir el timbre de una voz grave y profunda que supo modular adecuadamente en la interpretación de estos tres temas con los que trajo a la memoria aquellos que han sido, hasta la fecha, sus tres discos más celebrados: “Camino Soria” y “Privado”, con Gabinete Caligari, y “Patente de Corso”, en solitario.

Acallados los últimos compases de la mítica balada rock que grabara con Enrique Bunbury, Andrés Calamaro y Loquillo, el madrileño reivindicaría la valía de esa parte de su repertorio menos conocida para el gran público a través de canciones como Mi buena estrella, que fue inspirada por la obra de David Bowie, o Mentiras, que fue compuesta, precisamente, por Juan Carlos Sotos.

A continuación y cambiando de tercio, Jaime Urrutia, de rictus serio, mirada penetrante y sonrisa franca, deslizaría dos auténticos himnos que pusieron boca abajo la Sala REM: Al calor del amor en un bar y La sangre de tu tristeza. Entonces, consciente de la necesidad de parar y templar los caldeados ánimos, el cantante bajaría el tempo para interpretar la entrañable Amor de madre y la luminosa Castillos en el aire.

Más adelante, cruzando el ecuador del concierto, Urrutia, visiblemente satisfecho y Completamente feliz, obsequiaría con Cuatro rosas a un público que correspondió a semejante regalo coreando cada una de las estrofas de ésa, que es una de las más hermosas canciones que se han escrito en nuestra lengua. De esta manera, poniéndose el mundo por montera, el madrileño encararía la recta final de su recital cantando Suit nupcial antes de epatar por completo al público con ¡Qué barbaridad!

Tras el paso de rigor por el camerino previo a los bises, Urrutia, Hirschfeld y Sotos retornarían a escena para recordar al primigenio Gabinete, siniestro y punk, de Golpes antes de tocar la eterna Camino Soria, canción con la que se le habría debido dar a la velada una estocada más que definitiva si no hubiera sido por el pinchazo en el que incurrió la banda a causa de un inoportuno desajuste que, sin embargo, el público murciano, comprensivo y generoso, supo disculpar y hasta aplaudir.

No obstante, solo dos canciones más tarde los músicos ya no dejarían escapar a su presa y, ejecutando la suerte suprema al natural, lograrían rematar la faena obteniendo el beneplácito de la afición con La culpa fue del cha-cha-chá, tema que sirvió para cerrar entre olés, ovaciones y aclamaciones un recital ciertamente equilibrado que transcurrió ágil y que mantuvo al respetable durante casi una hora y media cantando y bailando al ritmo de los veinte pases que, con mano firme, dio el maestro Jaime Urrutia.

Por eso, después de lo vivido en la abarrotada Sala REM de Murcia, quizá con lo que deberíamos quedarnos es, por encima de todo, con la comunión tan sentida y emocionante que se produjo entre uno de nuestros artistas más apreciados y un público que, al igual que hicieran los británicos con George Harrison o los norteamericanos con Roy Orbison, supo tributar a su héroe el reconocimiento que solo los más grandes merecen.

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Carlos Vudú ofrece en la Sala REM la última parada de "Gigantes" en Murcia

Lun, 23/01/2017 - 09:07 -- Miguel Casas

Tras casi dos años después de que comenzara en el Teatro Circo de Murcia la singladura de su segundo LP, “Gigantes”, en la noche del viernes Carlos Vudú y su inseparable Clan Jukebox regresaron a la ciudad que les vio nacer para culminar en la Sala REM, ante su público más fiel, una exitosa gira que les ha llevado a recorrer buena parte de la geografía española.

Así, con la intención de brindar un concierto que, a modo de fiesta, sirviera para poner el broche de oro a una fructífera etapa en la que ha logrado afianzar su carrera, obtener el reconocimiento de la crítica y captar el interés del público, Vudú prepararía un cuidado espectáculo mediante el cual acabaría consiguiendo que se impusiera la satisfacción por el excelente trabajo realizado a la tristeza que siempre entrañan las despedidas.

Por eso, consciente del significado y la importancia de la cita, ya desde la actuación del valenciano Guille Dinnbier, que abrió la velada a eso de las 23:30h, el público murciano mostraría con su generosa presencia no solo sus ganas de vivir una larga noche de rock and roll, sino también de dar, en pleno invierno, con su calor abrigo a la que es una de nuestras figuras más contrastadas a nivel nacional.

De este modo, superada la medianoche, el Clan Jukebox con Carlos Vudú a la cabeza tomaría el escenario de la Sala REM para arrancar su último concierto en Murcia haciendo sonar Gigantes, delicado medio tiempo que dio título al disco más reciente de la banda, antes de que, a continuación, el rock más furioso se desbordara con Agua turbia y Mira dónde estoy, dos temas de melodías contundentes y letras incisivas con los que las invisibles agujas de Vudú parecieron empezar a clavarse en el nutrido público para ponerlo a bailar.

Como en toda fiesta que se precie, tampoco en ésta habrían de faltar los invitados y, así, Carlos Vudú haría subir al escenario a Alv McMartin y a Julián Balibrea para que interpretaran junto con él Malas intenciones, tema que sonó entre amigos, si cabe, más animado y luminoso de lo que ya era. Entonces, tras jugar con el respetable para que cantara el estribillo de la deliciosa balada Cartas marcadas, Vudú desempolvaría el “Manual para los fieles” que escribieran 1997 Los Piratas a fin de rescatar de entre sus páginas la memorable Mi coco, canción con la que el murciano rindió un más que merecido homenaje a la banda gallega que lideró Iván Ferreiro.

Cruzando el ecuador de la noche, Vudú y su Clan, como jinetes al trote, se adentrarían en los vastos territorios donde se difuminan las fronteras entre el folk y el country para ofrecer piezas como Un invierno sin abrigo y La reina del baile. Más adelante, encarando ya la recta final de un concierto que en todo momento avanzó rápido, rotundo y equilibrado, la banda se dispondría a apurar sus últimos cartuchos jugándoselo todo a doble o nada, primero, con Tratados de soledad y, después, con Rock & Roll de cloacas, frenética canción que contó con la presencia de Antonio Cassinello a la guitarra.

A punto de concluir el concierto, el Clan Jukebox fundiría su Arena y sal con Hey Jude, de The Beatles, para poner el punto y final a su gran noche entre aplausos y el punto y seguido a un fantástico viaje del que esperamos que sigan escribiendo nuevos y brillantes capítulos en los próximos años. Y así, sabiendo que en todos los caminos las dificultades solo sirven para hacer más fuertes a aquellos que tienen la determinación de recorrerlos, nos despedimos convencidos de que en su camino, a tenor del crecimiento mostrado, para este joven gigante y su banda lo mejor aún está por llegar.

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Ana Curra se anota el primer gran lleno del WAM Festival

Crear: 05/05/2017 - 13:33

Enorme expectación, la que se generó anoche en la murciana Sala REM para presenciar “El Acto”, espectáculo musical concebido por Ana Curra para rendir homenaje y ofrecer una lectura cabal y actualizada del legado de Parálisis Permanente, banda clave en la historia del punk español de la que la propia Ana fue integrante junto a Eduardo Benavente desde 1981 hasta 1983, año en el que la formación vio cortada su trayectoria a causa del fatal accidente de tráfico que le costó la vida al joven músico cuando contaba veinte años.

Así, con el objeto de revivir una de las páginas más brillantes de nuestra música, serían cientos los que acudirían al céntrico local hasta poner a prueba su capacidad poco antes del comienzo de la actuación de Ana Curra. De este modo, con el recinto abarrotado y la atención de los presentes derramándose sobre el escenario, a los pies de la pantalla en la que con letras rojas sobre fondo negro se anunciaba el título del único disco de Parálisis, el esperado concierto arrancaría, precisamente, con la banda haciendo sonar El acto.

A continuación, invadida por una densa niebla que sería proyectada por sendos cañones de humo, la sala parecería retroceder en el tiempo hasta sumergirse en los primeros años del Madrid de los 80, cuando el post-punk de estética siniestra, melodías rotas y letras oscuras vivió sus efímeros días de gloria en España. De esta manera, con Ana Curra entregada a los teclados y a las percusiones cantando, danzando y sonriendo sin parar como si fuera una sacerdotisa -diabólica maestra de ceremonias-, el recital avanzaría frenético desgranando temas de “El Acto” como Quiero ser tu perro, Yo no, Héroes o Te gustará.

Entonces, tras interpretar la legendaria Nacidos para dominar, Curra ofrecería canciones como Más y Ratas, ambas de Seres Vacíos, banda paralela a Parálisis a la que ella misma y el propio Eduardo dieron vida. Más adelante, atravesando el ecuador de la velada, llegarían dos de las composiciones más celebradas de la formación: Tengo un pasajero y Quiero ser santa. A continuación, feliz, agradecida y cómplice con el público, Ana Curra dirigiría el concierto hacia una nueva fase en la que alternaría temas de Parálisis con otros de su carrera en solitario y de otras bandas como Los Escaparates o Eskorbuto.

Ya en los bises, dos nuevas canciones de Parálisis Permanente servirían para cerrar el círculo y  culminar el recital por todo lo alto: Adictos a la lujuria y, sobre todo, Autosuficiencia, composición que ha quedado para la eternidad como la más indisolublemente unida a la historia de Parálisis Permanente y a la figura de Eduardo Benavente; figura que, a pesar de su temprana muerte, con el paso de los años no ha hecho sino crecer hasta alcanzar la categoría de mito para todos aquellos que, alguna vez, se han dejado seducir por las tentaciones de la vida subterránea y han conocido la verdad que encierra la oscuridad. 

The MeatPies sorprenden y convencen con "Babyrousa"

Crear: 06/12/2017 - 12:27

Este pasado jueves The MeatPies regresaron a la misma Sala REM donde se dieron a conocer en 2015 para presentar su esperado segundo trabajo discográfico, “Babyrousa”, ante varios cientos de personas que, convencidos de que la ocasión lo merecía, no dudaron en postergar esa gran escapada playera que cada 9 de junio vacía la ciudad de Murcia con motivo del día de la Región.

Así, con el céntrico local de la calle Puerta Nueva gozando de una envidiable afluencia de público, la velada daría comienzo a eso de las 23:00h cuando The Red Rooks subieron al escenario para brindar un rápido y vibrante concierto de rock and roll cuyo repertorio estaría basado en las canciones de su primer disco, “Standing Strong”. En rigor, un LP directo y contundente de rotundas guitarras que hunde sus raíces en los sonidos más afilados y salvajes de la década de los setenta.

Entonces, con el ambiente ya caldeado gracias al recital de The Red Rooks, The MeatPies harían acto de presencia sobre las tablas de la REM a las 00:15h para deleite de todos aquellos que, como nosotros, estaban expectantes por conocer lo nuevo de esta joven banda que, entre 2015 y 2016, logró convertirse en una de las más solicitadas por festivales y salas de toda la Región debido a lo atractivo y cuidado de una propuesta musical -la suya- que releería géneros de larga tradición como el rock, el blues, el folk, el swing o el soul, y que quedaría plasmada en su mini álbum debut “Ready for you”.

De este modo, preparados para ofrecer los resultados del trabajo en el que han estado aplicados largos meses, The MeatPies arrancarían su concierto haciendo sonar, precisamente, los dos primeros cortes de “Babyrousa”. Así, si con 25 Express la banda encabezada por Bruno Laencina sorprendería con un frenético rock de guitarras desbocadas que estallaría antes de acompasarse para acabar como un delicado medio tiempo, con Salvation el piano sería el protagonista para abrir la canción marcando un ritmo cadencioso y bailable en el que sobresaldrían las elaboradas armonías vocales.

A continuación, con el público cautivado por una propuesta sonora que, más que un cambio de rumbo, supondría un valiente paso adelante en la evolución de la banda, The MeatPies no renunciarían a interpretar temas de su primer EP -como Hear my roar, With the wind, Dance and swing o Ready for you- con los que la formación transitaría por el rock, el swing, el blues, el country e incluso el reggae para brindar un certero repaso a su trayectoria mediante el cual quedaría demostrada la capacidad de sus músicos para fundir géneros dando lugar a piezas ricas en matices y texturas diferentes.

De esta manera, como si cada canción encerrara dentro dos o tres canciones más gracias a los constantes cambios de ritmo, a los guiños a distintos estilos y a los coros que amplificarían la voz principal para subrayarla o difuminarla, The MeatPies proseguirían con la presentación de “Babyrousa” interpretando Just for the night; tema en el que el piano de Pedro Hernández y la voz rota de Bruno Laencina se darían la mano para ofrecer una emocionante balada que, no obstante, acabaría transformándose en un luminoso medio tiempo pop al unirse con, la también nueva, Nicole.

Más adelante, tras la clásica, elegante y rabiosa My own star en la que brillarían la voz de Pedro Hernández y la guitarra de Jaime Leiva, la formación regresaría a “Babyrousa” para presentar, por un lado, Voices -quizá la canción en la que más resplandecería el carácter experimental y progresivo del nuevo álbum de la banda- y, por otro lado, Down the road –tema en el que reluciría la personalidad Beatle de la que siempre han presumido The MeatPies-. De hecho, por esta razón ésa sería la pieza más adecuada para introducir el homenaje a “Sgt. Pepper´s” en el cincuenta aniversario de su edición.

Casi sin tiempo para más, en plena recta final del concierto el quinteto pisaría aún más el acelerador trayendo What you lose y, ya en el bis, interpretando Praise you; enloquecido rock and roll con el que The MeatPies culminarían su recital por todo lo alto a la 1:30h entre aplausos y felicitaciones. Y es que, no en vano, la banda sería capaz de ofrecer un recital técnicamente impecable con el que demostraría haber evolucionado hacia un sonido más sofisticado, maduro, ecléctico y contemporáneo, pero sin perder un ápice de ese espíritu festivo, vital y espontáneo que caracterizó sus primeros recitales.

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La Habitación Roja siguen indestructibles

Crear: 09/25/2017 - 00:12

La llegada del otoño hace que, tras la gran proliferación de festivales y conciertos de verano al aire libre que hemos vivido, vayan cogiendo protagonismo esas salas de conciertos más pequeñas de las que, afortunadamente, en Murcia tenemos buena representación por calidad y cantidad.

La Sala REM, una de las que goza de una oferta musical más completa y variada, inauguraba este pasado sábado su programación otoño-invierno. Y eso, a pesar de que ya la anterior semana tuvieron un espectacular aperitivo con la final del Concurso Nacional Sala Revolver.

En el cartel nada menos que La Habitación Roja, grupo imprescindible en las dos últimas décadas del indie español al que ya hemos disfrutado en otras ocasiones en Murcia, como en el último WAM. Así, el formato sala siempre ofrece, sobre todo en grupos de larga trayectoria y con tan grandes trabajos a sus espaldas, variables con las que poder disfrutar que, debido al encorsetado tiempo de los festivales, no se pueden apreciar en las citas más multitudinarias.

De este modo, los valencianos, precisamente recién llegados del Granada Sound donde en la noche anterior habían ofrecido otro concierto, regalaron al respetable un grandioso recital de casi dos horas en el que sus numerosos fans, que abarrotaron la céntrica sala de Centrofama, pudieron disfrutar de sorpresas y canciones que son más difíciles de escuchar en un gran festival.

La actuación empezó con Sombras en la oscuridad, canción de su último trabajo, "Sagrado corazón", disco  del cual fueron intercalando a lo largo del concierto varios temas como la movida  L’Albufera, la emotiva Nuestro Momento o  la preciosa balada 24 de Marzo.

Pero, a lo largo de la noche no faltaron tampoco grandes momentos con algunos de sus mejores temas de siempre. Así, fueron sonando La segunda oportunidad, Febrero, La noche se vuelve a encender, Taxi a Venus, Indestructibles o Voy a hacerte recordar, después del cual realizaron un pequeño descanso.

Tras el mismo, llegó una gran recta final en la que hubo también lugar para explorar algunas peticiones de público menos exhibidas en sus últimos directos como Posidonia o Nunca Ganaremos el mundial, cuyas interpretacioens el respetrable agradeció encarecidamente, para terminar la noche con Mi Habitación y la infalible Ayer: himno que coreó al unísono toda la sala con Jorge Martí bajándose del escenario y haciendo un recorrido por la sala.

Anunciaron durante el concierto nuevo disco para principios del año que viene, en cuya gira esperemos que tenga también alguna parada Murcia. Hasta entonces nos queda seguir disfrutando de la estimulante temporada de salas que tenemos por delante.

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Pistones celebran su 35 aniversario con un concierto memorable en Murcia

Crear: 10/13/2017 - 06:42

Fue hace algunos años ya cuando un día me decidí a buscar información sobre un grupo extinto del que apenas conocía dos canciones. La banda era Pistones y sus temas, El pistolero y Metadona. Rastreando entre los discos de la Biblioteca Regional, uno llamó mi atención. Se trataba de un LP recopilatorio que rezaba “Lo mejor de la edad de oro del pop español” y estaba dedicado en exclusiva a Pistones.

Desde aquel día en que pude escuchar a Pistones, la fascinación por descubrir un repertorio completo de canciones tan bueno y que había permanecido oculto se fue mezclando, irremediablemente, con cierta tristeza por comprender que nunca podría presenciar un recital en el que esas composiciones fueran interpretadas por los músicos que les insuflaron vida en Madrid por aquellos años en que yo aún andaba a gatas.

Sin embargo, este pasado miércoles esa tristeza mía -y la añoranza de cientos de personas que sí pudieron verlos, pero hace más de dos décadas- tocaría a su fin gracias al concierto que, con motivo de la gira del 35 aniversario de la banda, trajo a Pistones a una Sala REM que se llenaría hasta la bandera para tributar el recibimiento que se merecían músicos del calibre de Ricardo Chirinos y Juan Luis Ambite.

Así, formando como un sexteto de lujo en el que destacaría la presencia de Basilio Martí al piano y José de Lucas a la guitarra, Pistones arrancarían su concierto a eso de las 23:45h haciendo sonar Nadie, Galaxia y Persecución; tres temas extraídos del primer LP de la banda que darían buena cuenta de ese pop-rock rompedor, elegante, furioso, trepidante, profundo y evocador que hizo alcanzar a Pistones nada menos que tres números uno en las listas de éxitos entre 1983 y 1984.

De este modo, con el concierto lanzado desde los primeros compases y el público coreando cada tema como si fuera el último, llegaría una de las composiciones más celebradas de la formación: Que el sol te dé, exquisita balada de tono crepuscular que serviría para acompasar el tempo del concierto antes de volver a subirlo progresivamente con Último soldado y Flores condenadas, hasta alcanzar el momento de mayor intensidad de la velada con Metadona; desgarrador himno generacional de melodía luminosa y fulgurante que fue cantada a un lado y a otro del escenario con una entrega y una pasión desbordantes.

Aún con las emociones a flor de piel, la banda acudiría a su último álbum de estudio -“Entre dos fuegos”, editado en 1992- para rescatar el animado medio tiempo pop Vivo para caminar antes de brindar otra de esas canciones por la que Pistones siempre serán reconocidos, Lo que quieras oír; inmensa balada dedicada al ocaso de la actriz Gloria Swanson con cuyos primeros acordes el público volvería a caer rendido ante Chirinos y los suyos. Entonces, quedándose solo con el que fuera pianista del inigualable Antonio Vega, el cantante interpretaría una excelente versión de Persiguiendo sombras con la que recordó su participación en la grabación de “Ese chico triste y solitario”.

Más adelante, encarando la recta final de la velada, Pistones regresarían a los primeros tiempos de la banda para ofrecer temas como Te brillan los ojos -perteneciente a su primer EP, “Las siete menos cuarto”, editado en 1982-, y como Mientes –extraído de “Persecución”, que vio la luz en 1983-. Precisamente, de este último disco saldría El pistolero para desenfundar y marcar un nuevo hito en un concierto memorable que, ya en el bis, llegaría a su conclusión con Los Ramones y con una nueva interpretación -esta vez instrumental- de Metadona para que el público le pusiera el broche de oro a la velada cantándola una vez más.

De esta manera, feliz por haber podido abrir una ventana en el tiempo por la que colarme en un concierto de aquella mítica banda, abandoné la Sala REM con la esperanza de que el regreso de Pistones tenga la continuidad necesaria para que sean muchos más los que puedan descubrir y disfrutar en vivo de un grupo cuya trayectoria fue fugaz, pero cuyo legado hoy es reivindicado con toda justicia como fundamental para comprender la historia y la evolución del pop español.

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Mikel Erentxun muestra en Murcia su lado más diáfano con "El hombre sin sombra"

Crear: 12/11/2017 - 14:02

Ambiente de las grandes ocasiones, el que pudo vivirse este sábado en la Sala REM de Murcia para recibir como se merecía a la que es una de las figuras más queridas y reconocidas del panorama musical español: Mikel Erentxun; cantante y compositor donostiarra que, tanto al frente de la legendaria banda Duncan Dhu como a lo largo de su prolífica carrera en solitario, ha regalado decenas de éxitos inolvidables a varias generaciones de melómanos durante los últimos treinta años.

Así, completando el aforo del céntrico local murciano, el público aguardaría expectante el comienzo de una cita que, programada para las 23:30h, estaba enmarcada dentro de la gira de presentación de “El hombre sin sombra”; álbum en el que el artista vasco reflexiona -desnudándose hasta volverse casi transparente, sin sombra- acerca del amor de pareja madurado, vivido, sufrido y gozado en primera persona para ofrecer una obra llena de crudeza y ternura en la que el tratamiento del motivo principal oscila entre el tono crepuscular y la esperanza.

De este modo, acompañado por Fernando Macaya al bajo y Carlos Aranzegui a la batería, Mikel Erentxun saldría a escena pasados apenas unos minutos de la hora señalada para recibir la primera gran ovación de la velada y arrancar su recital haciendo sonar El hombre que hay en mí; animada balada rock extraída del otro disco cuyas composiciones tendrían, después de las del más reciente, un mayor peso en el repertorio del concierto: “Corazones”; trabajo editado en 2015 que vio la luz tras la superación de la cardiopatía que aquejó al cantante dos años antes.

En consecuencia, con el respetable entregándose al pop-rock agitado y vital del músico desde los compases iniciales, pronto el hombre sin sombra acompasaría los latidos del recital para ofrecer su vertiente más íntima y cercana al son de temas como Héroe y Llamas de hielo, en los que las melodías más reposadas servirían de vehículo perfecto para arropar y acunar unas letras en las que resplandecerían de forma inusitada las cicatrices del alma rota y enamorada del cantante.

Entonces, engarzando rotundas joyas sin sombra de duda como Y sin embargo te quiero o El principio del final, Erentxun atravesaría el ecuador de su concierto alternando en su repertorio algunas de las canciones más celebradas que han alumbrado su carrera en solitario, como Mañana, Quién se acuerda de ti o A un minuto de ti. De esta manera, con la velada avanzando rauda hacia su recta final, el artista vasco dejaría volar Libélulas antes de apretar los dientes para asestar dos magníficas dentelladas a su recital con El amor te muerde los labios al besar y Corazones.

Ya en el bis, la actual y arrebatadora Cicatrices dejaría paso al recuerdo dorado de Duncan Dhu para cerrar con Cien gaviotas y Jardín de rosas a la 1:15h el recital de un artista humilde y superlativo que acabaría recibiendo el agradecimiento unánime de un público que, acompañando a aquel que con su música durante tantos años les ha acompañado, parecería construir con su presencia masiva en la Sala REM, y después de todo, un hogar donde no queme el sol y al nacer no haya que morir.

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Testigos de la vida del rock

Crear: 05/14/2018 - 13:29

Siempre es buen momento para asistir a un concierto, eso lo tengo claro. Pero cuando se presenta la oportunidad de poder ir a ver a grandes figuras del rock en castellano, pues las ganas por acudir son mayores. El sábado, 12 de mayo, mientras iba camino de Sala Rem, pensaba en todas las ocasiones en las que había cantado las canciones que esa noche iba a oír en directo. No se me iba de la cabeza la melodía de ninguna de ellas. La ilusión por ver comenzar el concierto crecían. Llego a la puerta, entro y me pongo en primera fila. A los pocos minutos, empieza el show.

Abre la velada Javier Miñano; músico nacido en Murcia, criado en Elche y residente en México. De esa mezcla sólo puede salir buena música. Y así fue. Tan sólo con voz y guitarra acústica hizo un repaso a su nuevo disco "Abismo" (Océano Music, 2018). Gran acogida entre el público, que disfrutó de temas como Lo que pudo pasar, Jugando a perder o la reconocible Abismo. Buena mano tiene Miñano para ofrecer su poesía hecha música. Muy interesante voz que, por desgracia, viene poco por aquí. Reclamamos su regreso por estas tierras, merecemos verlo más veces.

Una vez hecho el cambio de instrumentos y de músico en el escenario, llegó la hora de Rubén Pozo y su banda. Una clásica formación de voz y guitarra rítmica (Rubén Pozo), bajo (Ángel Herranz), guitarra solista (Manuel) y batería (Simón Cordero) que hizo las delicias de los presentes. Pop para niñas, Chavalita y Todo pa´lante fueron sus primeros disparos. "Contento por estar de nuevo en Murcia", en palabras del propio Rubén, fue la frase con la que arrancó los aplausos de un público ya entregado desde el principio. Su visita a la Rem estaba justificada por la presentación de "Habrá que vivir" (Sony Music, 2018) y  en él se basó casi todo el repertorio.

Eso sí, pero sin olvidar pasar por canciones de sus dos anteriores trabajos. Como ejemplos: Nada más, Pegatina y La chica de la curva. La puesta en escena de Pozo y los suyos es bien sencilla: tocar rock sin más, con letras que encuentran receptor en todo momento y con una actitud nada chulesca, pero sí triunfante, pues Rubén Pozo lleva en la música desde comienzos de los noventa con Buenas noches, Roses y, con esa formación llegaría el éxito masivo: Pereza.

De esa época rescató Matar al cartero, Grupis y Margot. Justo los temas más rockeros de aquel dúo que triunfó hasta su separación en 2011. Ese tiempo le llevó a pisar grandes escenarios, a darse a conocer a un mayor número de personas y a afianzar su carrera como guitarrista, cantante y compositor.

Para acabar una noche redonda en Murcia, sonó Tonto de tanto. Punto sublime en cuanto a calidad y concordancia sonora. Con el saber que había visto un espectáculo memorable y con ese regusto por querer más, salgo de allí sabiendo que el rock está vivo y somos afortunados testigos de ello.

Música y fiesta por muchos años

Crear: 06/11/2018 - 20:47

El domingo, 10 de mayo, me fui de cumpleaños. Para ser exacto, me fui de aniversario. Los argentinos Bersuit Vergarabat están en plena celebración de sus 30 años de trayectoria artística y lo quisieron festejar trayendo su música a la Sala Rem de Murcia.

En esta ocasión tan especial los ocho miembros que forman la banda van ataviados con pijamas. Lo que le da un aspecto lúdico a todo el concepto del show. Nada más pisar el escenario, y tras agradecer la asistencia, el vocalista, Dani Suárez, dijo: "Estamos de celebración. Esto no es un concierto, es una fiesta". Y comenzó a caer un tema tras otro. Aquí estamos, Que hable de vos, Yo tomo. Mezclando rock, y cumbia a la perfección.

El público que llenaba la sala, coreaba al unísono todas y cada una de las canciones. Clásicos de la banda que, van creciendo en emotividad e importancia según van pasando los años. A estas alturas, la fiesta anunciada ya era una realidad. Camisetas de la selección albiceleste volaban por las cabezas de la gente que estaba en primera fila.

Cóndor Sbarbati, el otro de los vocalistas, se adueña de las partes más rockeras y demoledoras de las canciones. Le da un toque actual, rápido y pasional. Las guitarras de Tito Verenzuela, Juan Bruno y Nano Campoliete son una auténtica apisonadora musical. Coordinados a la perfección, tocando en la medida justa y ayudándose unos a otros en los fragmentos más complicados de los temas que tocaban. Una delicia verlos en directo.

Por su parte, Carlos Martín toca la batería con la tranquilidad y la calma de quien lleva ejerciendo su profesión muchos años. Dando los golpes justos, haciendo sonar sus tambores con delicadeza y firmeza a partes iguales. Le acompaña en la base rítmica el bajista Pepe Céspedes. Entre los dos consiguen que el ritmo se mantenga, se contagie al público y a los miembros de Bersuit. Perfecta conexión.

Pocas veces había presenciado una euforia tan grande en el público que presencia un concierto. Es cierto que aquello era una fiesta y  la pasión de muchos de los asistentes daba buena cuenta de ello. En ese momento sonaron Por si pasa, Toco y me voy, El tiempo, Barriletes. Tras estas canciones vino un momento de sosiego y calma con Cuatro vientos y otros en versión acústica. Hicieron que el ánimo se relajara, pero sin perder ni un ápice del poder alegre que se vivía en Sala Rem.

Con Sé bien y Me voy dieron por acabado el concierto. Al menos esa primera parte anterior a los bises. Los ocho de la Bersuit salieron del escenario con los mismos vítores con los que regresaron para interpretar La bolsa y Un pacto. Aclamados como auténticos héroes argentinos, Bersuit Vergarabat abandonaron las tablas, pero no se fueron de nuestras emociones. Cuando todo acabó, pude dormir gracias al murmullo de un buen recuerdo, un buen concierto y una banda de músicos geniales que hacen que cada noche sea una fiesta. Por muchos años.

Alivia sentimientos y todo lo cura

Crear: 09/18/2018 - 01:10

El pasado domingo 16 me desperté temprano, puse la televisión y el hombre del tiempo amenazó mi calma anunciando lluvias y viento para todo el día. A mí, que había marcado en rojo en el calendario ese día, no me importaba lo más mínimo si caían rayos o centellas. Pero aún así, la idea de que el agua cayera del cielo, hiciera acto de presencia y arruinara mi domingo se movía por mi mente con una obsesión casi enfermiza. Miradas constantes a la ventana, nubes que iban y venían sin determinar orden, aires de lluvia que no traían ni una sola gota. Menuda mañana de nervios e intriga. A la hora señalada puse rumbo a la Sala Rem.

El molinense Muerdo y los argentinos Onda Vaga me esperaban. Bueno, a mí y a los centenares de personas que llenaban la sala. Pascual Cantero mostró sus buenas dotes de anfitrión. En un formato trío, tan sólo acompañando la voz con una guitarra y una trompeta, logró hacer un show muy solvente. Repleto de una personalidad sobre el escenario, ganada a base de tocar y tocar. El modo con el que Pascual ofrece su música es hipnótico y envolvente.

Fueron cayendo temas de su nuevo disco "En el fuego "(Warner Music, 2018) y alguna canción de etapas anteriores. Mientras que el público las cantaba en una suerte de comunión y respeto mutuo. Muerdo sabían que estaban allí para abrir boca de cara a Onda Vaga: "Vamos a dejarle el escenario bien caliente a los amigos que van a salir ahora", dijo Pascual en más de una ocasión. No defraudaron en su papel de teloneros.

De dónde vengo, Lejos de la ciudad, Invisible, resonaron en las paredes de la Sala Rem. Los presentes tuvimos la suerte de disfrutar del paso de En el fuego Tour 2018 por la ciudad de Murcia. Tras casi 45 minutos de show se despidieron para dar paso a Onda Vaga.

El grupo, que aquí se presentó con una formación de siete miembros, está inmerso en la gira europea de presentación de "Nuestras canciones" (Warner Music, 2018). Un álbum de versiones que divierte y gusta a partes iguales. Abrieron el concierto con Te quiero. El baile ya estaba asegurado desde la primera fila hasta la última. Mia menina, Hanana, La pipa, La maga y el público que cantaba a la vez que los cinco vocalistas que tiene el grupo. Un coro unánime, una sola voz haciendo del momento un momento único.

Consabidos cambios de instrumentos entre sus integrantes, pocos comentarios entre tema y tema, ritmo frenético al ejecutarlos. Buen show. Con Cartagena y A la mierda cerraron la primera parte del concierto. Para los bises se guardaron Así, Quédate y una versión brillante y personal de Mambo, de Andrés Calamaro.

Ahora sí, terminaron de cantar, salieron del escenario y por los altavoces de la sala ya sonaba otra música. Acabó el concierto y, mientras me trasladaba de la primera fila a la puerta de salida, oía los comentarios de la gente y veía sus caras. Provocar felicidad y paz en un concierto está al alcance de muy pocos, sin embargo Onda Vaga lo consiguieron. Son un grupo diferente que bebe del folclore de su tierra, que toca el indie más actual y que usa unos coros más cerca del canto coral que de la música pop. Una banda distinta que gusta ser vista en las distancias cortas.

Salgo del local satisfecho por lo vivido. Cojo la mano que me acompaña, miro al cielo en busca de lluvia y sólo encuentro estrellas marcando el camino a casa. Les hacemos caso y caminamos bajo ellas, no se debe ignorar el deseo del universo que nos observa desde lo alto.

Por el camino, en mi cabeza recuerdo ese mambo que "alivia los sentimientos, abre la puerta a la locura, que todo lo cura".

Ahora es la hora de Carlos Tarque

Crear: 09/25/2018 - 01:12

Fotografía: José Filemón

Parece que fue ayer cuando, rodeado por un grupo de amigos sin igual, Carlos Tarque desplegó sus tiernas alas de murciélago juvenil en una calle sin luz de Murcia para comenzar un audaz vuelo nocturno que le llevó a convertirse en una de las estrellas que con más intensidad han brillado durante los últimos veinte años en nuestro firmamento musical.

Sin embargo, pasado el tiempo y, aunque algunos podrían pensar que a partir de cierta edad lo mejor solo puede haber quedado atrás, Carlos Tarque ha decidido, sin dejar de caminar, renunciar a la comodidad y a los lujos que podía ofrecerle su vida en el Clan para mirar adelante y afrontar, justo ahora en esta hora, la que va a ser su aventura más personal: la que consiste en emprender su propia andadura en solitario.

No obstante, atenuada esa soledad por la presencia del prestigioso guitarrista y productor Carlos Raya y el acompañamiento de una banda de garantías en la que figuran además Coki Giménez a la batería y Chapo González al bajo, Carlos Tarque ha logrado dar forma a un disco homónimo, “Tarque”, que pretende ser el más fiel autorretrato sonoro de su autor. No en vano, escuchando los tres adelantos que ya han sido lanzados es posible percibir buena parte de las señas de identidad que han hecho del cantante una de las figuras más reconocibles del rock español.

Así, ofreciendo como primeros sencillos Ahora y en la hora, Bailo y Heartbreaker, Carlos Tarque ha permitido que pueda vislumbrarse la rotundidad de un disco plagado de temazos rápidos y guitarreros que poseen un inconfundible aroma setentero y que habrán de resultar ideales para ser cantados a coro y bailados quemando suelas en cualquiera de los conciertos con los que el cantante presentará su obra a partir del mes de noviembre por salas de toda la geografía nacional.

De hecho, como guiño a su patria chica, el artista estará en Murcia este 5 de octubre -día en el que sale a la venta “Tarque”- protagonizando una conferencia dentro de las jornadas del Festival Big Up!; acto que tendrá lugar en el Aula de Cultura de la Fundación Caja del Mediterráneo y que no solo servirá para dar el pistoletazo de salida al primer álbum en solitario del cantante, sino también como aperitivo del concierto que el 25 de enero brindará en la murciana Sala REM.

Emilio Chicheri y Los Trotacarreteras galopan al son de "Chocolate con leche"

Crear: 10/14/2018 - 16:28

Deliciosa velada, la que brindaron este jueves en la Sala REM Emilio Chicheri y sus inseparables Trotacarreteras para presentar “Chocolate con leche”; LP que ha sido grabado en los estudios PM durante el presente 2018 con la intención de conmemorar los dieciséis años de andadura que la banda de rock and roll cumplía, precisamente, este pasado día 11 de octubre.

Así, ante un público hambriento de rock, numeroso y poblado de caras conocidas entre las que destacarían las de Slim Gómez o Chema Espejo -líderes, respectivamente, de Los Bluesfalos y Los Crudos-, el telón se levantaría a eso de las 23:00h para que Iván Hechicero calentara los motores del espectáculo a base de elaborados medios tiempos y cuidadas baladas con alma de blues.

Entonces, con las manecillas del reloj señalando al cielo y las olas del mar llenando de espuma y estruendo la pantalla que cierra el escenario de la REM, Pedro Casanova, José Vicente Nicolás y Fiti Espejo saltarían a las tablas para tomar posiciones y hacer rugir sus instrumentos al ritmo de Relax; sinuoso y afilado rock al más puro estilo AC/CD que, lejos de calmar, excitaría los ánimos de los presentes para ponerlos en movimiento justo antes de que hiciera acto de presencia un Emilio Chicheri que sería recibido con una sonora ovación por la Sala.

De este modo, con todos sus miembros picando espuelas sobre la escena, Los Trotacarreteras arrancarían su cabalgada más esperada ejecutando Vuelvo al rock and roll, Chocolate con leche y Listo para el blues; auténtico trío de ases que, uniéndose a Relax, formarían un rutilante póker mediante el cual Chicheri y los suyos se ganarían al público proclamando que, más allá de los estereotipos, los clichés y las posturas en los que tantos se quedan, el rock como forma de vida solo puede ser verdadera, si quien lo vive lo hace de una forma personal e intransferible.

Por eso, liberando la pincelada como el pintor que consigue mostrarse a sí mismo sobre el lienzo, Emilio Chicheri alzaría su mano para dibujar a contraluz una primera mitad de concierto magistral en la que Los Trotacarreteras se aplicarían con especial ahínco en la presentación de su LP; trabajo discográfico del cual extrajeron Tu banda de rock, Atraco educado y Aprovéchate. En rigor, tres canciones curtidas durante años en directos y que, al pasar por el estudio de grabación, han dejado testimonio de la sinceridad, la ternura y la simpatía con la que el rock siempre le ha tendido la mano a los personajes más desfavorecidos de la sociedad.

Más adelante, atravesando al galope el ecuador de su recital, Los Trotacarreteras se subirían en marcha en El Tren aupados por una larga y demoledora introducción ejecutada de manera soberbia por Pedro Casanova y Fiti Espejo; guitarra eléctrica y batería a las que se uniría más tarde el bajo siempre inquieto de José Vicente Nicolás para echar aún más leña a la caldera y avanzar a toda máquina hacia una recta final de concierto en la que, entre breves proyecciones que servirían para presentar ciertos temas del repertorio, se sucederían nuevos cortes de “Chocolate con leche” como Feliz cumpleaños o Solo quiero hacer rock.

Finalmente, echando la vista atrás, Emilio Chicheri descendería suavemente el tempo del concierto para pasear sin prisa por el Rock de la Platería; mítico y evocador tema de Acequia con el que la velada tocaría a su fin tras más de una hora y media de puro rock and roll tocado con la precisión y la pasión que solo pueden transmitir los mejores. Y es que los mejores nunca son los elegidos por la casualidad, sino aquellos que a base de perseverancia, dedicación, honestidad y talento son capaces de enriquecer y dignificar todo lo que tocan y servir de ejemplo para los demás.

Por ello, quizá en el día de su cumpleaños fueron tantos los que no dudaron en acompañar a unos Trotacarreteras que pueden lucir con orgullo las canas que adornan sus cabezas. Y es que, lejos de ser los últimos de una ilustre estirpe en peligro de extinción, el mayor honor que les puede caber es el de haber sido -junto a otros inolvidables compañeros de viaje- los primeros en asimilar el blues y el rock urbano y acercarlos al público murciano cantándolos con voz propia y en su propia lengua.

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