Bosco

Bosco hace vibrar el Café Zalacaín

Vie, 13/02/2015 - 22:34 -- Andrés Cascales...

En la noche de ayer, a eso de las diez y media, ya se podía adivinar en plena calle Villar un goteo constante de gente dirigiéndose a un mismo lugar. Bajo el frío nocturno, y envueltas en abrigos oscuros, las siluetas, que formaban pequeños grupos animados en conversaciones diversas, caminaban hasta detenerse frente a la puerta del Café Zalacaín, donde un cartel anunciaba a las once el concierto que las atraía a su interior, el concierto de Bosco.  

En el interior del local, el ajetreo y el bullicio ya eran muy notables quince minutos antes de la hora fijada para la actuación. Vinos, cervezas, refrescos y cafés se despachaban con frenética agilidad para amenizar la espera de la concurrencia. Con las mesas ocupadas, la barra llena, y los pasillos del salón colmados por un público expectante y entretenido, al filo de las once el ambiente acabó mostrándose más que propicio para que diera comienzo la función.

Y así, con David Moretti a la cabeza, y con sorprendente puntualidad, la banda, en formación de trío, se presentó apenas pasada la hora señalada sobre el escenario del céntrico café murciano para embarcarnos a todos, soltar amarras y zarpar en un mágico y místico viaje musical a través del tiempo y del espacio. Desde el principio, gracias a un inspirado arranque instrumental de más de seis minutos en el que se fundió el primer tema, Bless me, los músicos consiguieron crear la evocadora atmósfera deseada a base de tambores, timbales, xilófono, órgano, guitarra y juegos de voces que resonaron como ecos de antiguos ritmos tribales hasta embriagar la sala y captar la incipiente atención del público.

Para introducir los temas Piper y New Pire el carismático Moretti recurrió a las citas de William Blake y Posidipo de Pela, y a las alusiones a “los pastores”, que habrían de remitirnos directamente a la poesía pastoril y bucólica de la Antigüedad Clásica y al mito de la Edad de Oro en los que Bosco ha encontrado una fuente de inspiración inagotable. Ritmos étnicos, pasajes folclóricos, melodías sugerentes, y letras que alternan inglés y español fueron usados magistralmente por la banda para transportarnos a un escenario natural y primitivo, puro y esencial, en el que pudimos imaginarnos cantando y bailando en torno a una hoguera mitológica bajo un cielo atemporal, nocturno y estrellado.

A continuación fue el turno para Tejido cósmico y, posteriormente, para Babadihno, un tema cantado por el guitarrista de la banda, Jesús Fictoria, en portugués y que constituyó todo un alarde de cambios de ritmo, juegos de voces y solos instrumentales que lograron acompasarse con asombrosa armonía para deleite de un público que ya rompía a bailar en diversos sectores del local. Tras Little girl lost llegó Aura, una nueva canción compuesta íntegramente en español que destacó por su elaborada letra y por sus exigencias tonales.

Pasado el ecuador del concierto tuvo lugar el acontecimiento más sorprendente de la velada, la subida al escenario de Esther Fictoria, hermana del guitarrista de la banda, para cantar La Planicie, poema musicado del poeta boliviano Rubén Vargas. Si es cierto que la actuación de Esther fue acogida con ciertas reservas por el público merced a los juegos de voces a los que ésta se entregó al principio de la canción, no es menos cierto que, conforme fue avanzando la interpretación, la cantante logró destaparse como una extraordinaria vocalista capaz de plasmar toda una variedad de registros de gran dificultad de ejecución sobre una música apenas sugerida en una leve cadencia. Sinuosa, cautivadora y febril, La Planicie se convirtió por derecho propio en uno de los hitos del concierto brillando con luz propia y proporcionando a su cantante una de las ovaciones más cerradas de la noche.

A partir de entonces el concierto cambió de tercio y se encaminó hacia su recta final con una sucesión de cuatro temas destinados a acabar la velada con los ánimos por todo lo alto. Así, si la pegadiza Escucha la luna hizo que el respetable se arrancara a cantar a coro, las animadas Viimeistä Paivää y Vanitá di vanitá hicieron que el baile y el ambiente festivo se extendieran por todo el local justo antes de que estallara la locura con El timón, una canción de estilo popular griego cuyo estribillo: “voy a exprimir el mosto de la vida” se ha convertido ya en uno de los himnos más coreados de esta joven banda murciana.

Para los bises, el grupo se dejó otra de sus canciones más celebradas, Children of the island, un reggae cantado en inglés y español de lo más pegadizo y bailable que hizo las delicias de un público definitivamente entregado en todos los sectores de la sala. Al final, a eso de las doce y media de la noche, el grupo acababa poniendo punto final a su actuación saludando a los espectadores y agradeciendo su presencia mientras éstos despedían a los músicos con generosos aplausos y sinceras expresiones de satisfacción.

Como conclusión, queda reconocer lo notable del espectáculo ofrecido y sobre todo destacar la calidad y la versatilidad de una banda que en sus recitales trasciende lo meramente musical para adentrarse en los terrenos de la literatura clásica, la poesía lírica y la representación teatral. Y es que el mérito de Bosco radica en que, bebiendo de fuentes tan aparentemente alejadas de nuestros tiempos como Teócrito, Virgilio, el Romancero español, los cuentos populares, o el Romanticismo alemán, logran armar una propuesta musical ágil, novedosa, exótica, divertida y atractiva para un público actual. En definitiva, más que un concierto, una ceremonia musical panteísta y epicúrea basada en la fusión de estilos que van desde el jazz al reggae, o desde el folclore al rock experimental.

Galería de fotos del concierto

 

Bosco inunda de ritmo la Plaza de los Apóstoles

Mié, 12/08/2015 - 07:34 -- Andrés Cascales...

En la noche del lunes, bajo las cadenas de la catedralicia capilla de los Vélez, y a los pies del gran escudo de los Fajardo que preside la céntrica Plaza de los Apóstoles, tuvo lugar una de las citas musicales más importantes de cuantas ha programado el Ayuntamiento de Murcia para amenizar las noches veraniegas de este 2015 en la ciudad: el concierto de Bosco.

Por eso, debido a la calidad del evento, a nadie le debe extrañar que, a pesar de ser verano y a pesar de ser lunes, a las 22:00h en la emblemática plaza, convertida ya en amplio escenario y cómodo auditorio merced a la instalación del aparato técnico y a la colocación de centenares de sillas, fuese a registrarse un lleno digno del Festival Murcia 3 Culturas, pero para contemplar en exclusiva a esta prometedora banda murciana.

Así, llegada la hora marcada para el comienzo de la actuación, Bosco, en formación de quinteto, y apoyados por la presencia del prestigioso actor Enrique Martínez, tomaron las tablas dispuestos a oficiar extramuros de la Catedral una ceremonia alternativa y musical que comenzó plena de cantos tribales y ritmos étnicos con los que los músicos se apresuraron a buscar la comunión con los espectadores que, como fieles, abarrotaban la plaza.

Entonces, tras la generosa introducción en la que habría de destacar la presencia de voces casi difuminadas y el protagonismo de largos desarrollos instrumentales que permitieron dejar patente la contundencia de un sonido realmente envolvente potenciado por la buena acústica de la plaza, la banda fue ofreciendo temas como Piper y, sobre todo, Escucha la luna, que provocaron que los más inquietos se arrancaran bien pronto a danzar.

Entre canción y canción, llevados por las introducciones dramatizadas plenas de inspiración y lirismo de David Moretti, nos adentramos en la que habría de haber sido la parte central del concierto, pero que, debido a los elementos, acabaría siendo la fase final de la velada. Una fase final en la que sobresaldrían la animada y cambiante Viimeistä Paivää, la evocadora y onírica Silence, y, sobre todo, el mestizo y pegadizo reggae Children of the Island, con el que, ahora sí, numerosos espectadores se entregaron a bailar en múltiples sectores de la plaza.

Alcanzado las cotas más altas de participación por parte del público, y con la banda lanzada sobre el escenario, Moretti propuso a los asistentes que se imaginaran como primitivos indios norteamericanos cantando y danzando alrededor de una hoguera. A continuación, como si los presentes se hubieran trasmutado en cherokees y las danzas en las que se aplicaban no fueran otra que la danza de la lluvia, los elementos parecieron ser invocados y, de hecho, acudieron en forma de suave chispeo a la llamada de la tierra.

Lamentablemente, aunque comenzó como una simpática anécdota que provocó las hilaridad de muchos, lo cierto es que ese suave chispeo pronto pasó a ser una fina lluvia y poco después acabó convirtiéndose en un copioso chaparrón que obligó, por razones de seguridad, a apagar los desprotegidos equipos eléctricos y a dar por concluido prematuramente el concierto a eso de las 23:15h.

Al final, y a pesar de la lluvia, lo cierto es que la velada, lejos de quedar deslucida, resultó de lo más interesante porque permitió, por un lado, constatar la riqueza en matices que poseen las canciones de Bosco tocadas por la formación al completo y bajo unas condiciones técnicas óptimas y, por otro lado, comprobar cómo ha aumentado el número de seguidores de esta joven banda hasta llegar a ser legión en poco menos de un año desde que tuvimos ocasión de verlos por primera vez en el Big Up!, y en segunda instancia en el Café Zalacaín.

Por todo esto -por la calidad de su propuesta y por la cantidad de su público- no podemos sino felicitar a Bosco y animarles a que, como pastores de la Arcadia, sigan caminando por la humilde senda que, alejada de las grandes autopistas, parece conducirles al éxito; al éxito de ser ellos mismos y obtener el aplauso sincero de todos cuantos les escuchan.

 

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La música convierte en escenarios las plazas de abastos de Murcia

Lun, 19/12/2016 - 17:28 -- Miguel Casas

Este sábado, desafiando a la copiosa lluvia que caía sobre la ciudad a primera hora del día, no dudamos en lanzarnos a las encharcadas calles de Murcia para salir al encuentro de la música que, gracias a una ingeniosa iniciativa del Ayuntamiento con motivo de la Navidad, se ofrecería en forma de microconciertos para todo tipo de público al cobijo de las ocho plazas de abastos del municipio.

De este modo, la iniciativa, que llevaría a ocho de las bandas jóvenes más interesantes del panorama regional a brindar sus propuestas en tres breves recitales que se sucederían a las 11:30h, a las l2:30h y a las 13:30h, encaminaría nuestros pasos, para comenzar la mañana, hacia el mercado de Saavedra Fajardo, que sería la sede de las actuaciones de Bosco. Sin duda, uno de los grupos que durante los últimos tiempos con más fuerza ha logrado irrumpir en nuestra escena y trascender fuera de ella.

Así, con David Moretti, Jesús Fictoria y José Perelló llenando de vida a Bosco, el concierto comenzaría con los delicados acordes de Lo natural antes de ofrecernos dos piezas como Little girl lost y Piper, en las que las suaves caricias melódicas y los furiosos arranques sonoros se fundirían armónicamente al compás de la voz cantante de Moretti. De este modo, danzando alrededor de una mística hoguera con New pire, el recital de Bosco culminaría con su celebrado Children of the island, contagioso reggae de inquieto ritmo cantado en inglés y español, para ofrecernos una breve, pero cuidada, selección de temas de “El elixir mágico/Una nueva hoguera”, el doble disco debut  de esta banda fresca, original y ecléctica en cuyas actuaciones musicales confluyen artes tan diversas y complementarias como la poesía, el teatro y la literatura.

A continuación, dejando a Bosco preparando el siguiente pase de su función sobre los cimientos que un día ocupó el Teatro Provisional, abrimos nuestros paraguas y salimos a las calles colmadas de agua y desiertas de gente para poner rumbo al mercado de Verónicas, la plaza de abastos más importante de Murcia, en cuya planta superior, a eso de las 12:30h, Jamones con tacones ofrecería la segunda de sus tres actuaciones programadas.

Ya en el interior del recinto y con la presencia de la siempre bienvenida televisión, el sexteto de simpático nombre -reducido a trío para la ocasión- arrancaría su concierto con La culpa es de Bob Dylan y Carne fresca, dos temas con los que quedaría clara la naturaleza mestiza de esta banda que ha encontrado en estilos tan variados como el hip-hop, la cumbia, el funky, el rap, el swing, el ska, el jazz o el reggae una fuente inagotable de inspiración para elaborar divertidas y elegantes canciones llenas de ritmo y descaro. Así, con Jorge Rodríguez a la guitarra y a la voz, Manu Rodríguez al saxo y José Manuel Lucas a la trompeta, el recital avanzaría rápido presentando no solo temas como Delicatessen o Mi mongola favorita, que estarán presentes en el primer disco de Jamones, “Lukin for de fango”, sino también otros como No hay dinero, que habrán de esperar al segundo.

Terminado el concierto, y despidiéndonos de Jamones con tacones no sin mirar con cierta inquietud al cielo que seguía descargando agua sin tregua sobre la ciudad, salimos de nuevo a las calles convertidas ya en arroyos para encaminar nuestros pasos hacia otra plaza de abastos; en esta oportunidad la de San Andrés, donde para las 13:30h habría de tener lugar la tercera y última actuación de Riberica Espuña.

Disfrutando del extraordinario paseo por Murcia hasta casi llegar a cantar bajo la lluvia, arribamos al mercado de San Andrés justo a tiempo para tomar asiento y pedir un reconfortante café con leche –o relaxing cup, que diría aquella- antes de que comenzara su recital la joven cantautora murciana Riberica Espuña. La compositora, de rostro sereno, voz dulce y manos ágiles a la guitarra, desplegaría un interesante repertorio en el que mezclaría canciones propias como El vals de la playa, Cómo sería o La villa sin tiempo con versiones entre las que destacaríamos A cántaros, del cantautor y poeta extremeño Pablo Guerrero. De esta manera, remitiendo a las coordenadas clásicas de la canción de autor que arraigó en España entre las décadas de los 60 y los 70 del pasado siglo, Espuña acabaría completando un concierto más que satisfactorio en el que la temática amorosa y las melodías suaves en clave de baladas serían las claras protagonistas.

Ya concluido el concierto y con él la singladura por las calles de Murcia que nos llevó a visitar tres de los ocho mercados públicos en los que se programó música en vivo este sábado, emprendimos el camino de vuelta a casa un tanto contrariados por mal tiempo que obligó a muchos a quedarse en casa, aunque a la vez contentos por la calidad y la variedad que, una vez más, haga sol, llueva, nieve o truene, mostraron los músicos murcianos sobre las tablas. Por eso, aunque esta vez las cosas no salieran como habría cabido esperar, bien haría nuestro Ayuntamiento en perseverar en su apoyo a la escena local y regional, ya que precisamente es la música hecha aquí uno de los mayores activos con los que cuenta Murcia y una de las herramientas más atractivas y eficaces para conseguir que esa ciudad culta, divertida, inquieta y moderna con la que todos soñamos se haga realidad.  

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Bosco estrena con colaboración de Muerdo el adelanto de su nuevo disco

Crear: 07/26/2019 - 00:06

En el día de ayer la banda murciana Bosco lanzó en todas las plataformas digitales el single de su nuevo disco, que bajo el título de "Emboscados" (2019, Spyro Music) se estrenará el próximo 30 de septiembre.

La banda de David Moretti, Jesús Fictoria, Gonzalo Navarro, José Perelló y Luis Gómez para la grabación del tema elegido como primer sencillo, que es una revisitada versión de uno de sus primeras canciones, Children of the island, ha contado con la colaboración del también paisano Pascual Cantero, o, lo que es lo mismo, el gran Muerdo. 

Así, se presenta como un buen aperitivo para este prometedor nuevo álbum, en el que tambien contará con otras colaboraciones de la talla de Antílopez, O´Funk´illo, Rozalén, Eskorzo, Crudo Pimento y Alex Serra. ¡Casi nada!. Hasta entonces, en el enlace de abajo podéis disfrutar del videoclip del citado single.

 

Bosco lanzará su gran emboscada este viernes en la Sala REM

Crear: 02/10/2020 - 01:31

Agazapados y acechantes, esperando en la espesura de la Sala REM a que el reloj marque las 23:30h para abalanzarse sobre sus fieles al son de los instrumentos, la banda murciana Bosco regresará a casa este próximo viernes, 14 de febrero, traída por la gira de presentación de su álbum más ambicioso publicado hasta la fecha: “Emboscados”.

No en vano, habiendo reunido a artistas de la talla de Rozalen, O´Funk’illo, Muerdo, Eskorzo, Crudo Pimento o Antílopez para dar forma en “Emboscados” a una lectura renovada de los ocho éxitos más celebrados de su andadura, Bosco parece haber entrado en una nueva etapa en la que, sin renunciar al audaz mestizaje que ha caracterizado su sonido anterior, muestra ahora una mayor tendencia a la concentración de elementos a fin de elaborar una propuesta más precisa, directa y bailable.

Así, apenas cuatro meses después de que “Emboscados” viera la luz bajo una edición de lujo editada por Spyro Music, la banda compuesta por David Moretti, Jesús Fictoria, José Perelló, Juande Mestre y Gonzalo Navarro llegará a la Sala REM prometiendo una velada cuajada de delicias para todos aquellos amantes al arte que estén dispuestos a dejarse seducir, emboscar y atrapar por Bosco.

Concierto de Bosco. Sala REM. Viernes, 14 de febrero, 23:30h. Entradas: 12€ (anticipada); 15€ (en taquilla)

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