Molina de Segura

Todos los raros fueron al B Side

Dom, 14/09/2014 - 20:21 -- Miguel Casas

Noche memorable, la que pudo vivirse ayer en el estadio Sánchez Cánovas de Molina de Segura. La décima edición del Bside Festival llegaba a su día grande con un cartel de lujo encabezado por Love of Lesbian, quizá la banda de mayor repercusión nacional de los últimos años, y con las actuaciones de Dorian y León Benavente como principales reclamos.

El ambiente festivo y festivalero tomó desde las 20:00h los alrededores del campo de fútbol gracias a las más de 5000 personas que, sobre todo desde Murcia y Molina,  fueron llegando en un goteo constante de coches, autobuses y largas caminatas en grupo. Este respaldo del público es, sin duda, el que ha permitido a esta cita musical consolidarse y permanecer vigente en torno a carteles basados en la difusión de los principales y más importantes grupos de la nueva escena española.

En el calor de la noche molinense, los encargados de abrir el fuego musical fueron León Benavente, una banda que, formada por los músicos que acompañaban habitualmente a Nacho Vegas, brindó un concierto animado e interesante en el que pudimos constatar su buen momento y su estado de pleno crecimiento. Mientras el público seguía llegando, y saliendo, y paseando, y cantando, y bailando, y bebiendo, y saltando, y riendo a veces sin prestar demasiada atención a lo que ocurría en el escenario, llegó el turno de Black English, una formación cuyo espectáculo sirvió para muchos de descanso, calentamiento y preparación de cara a lo que habría de venir después.

El gran momento del festival tuvo lugar a partir de las 23:45h, hora en la que dio comienzo el concierto de Love of Lesbian. Los catalanes concentraron la mayor acumulación de público y atención de la noche en torno a la presentación de su gira “El poder de la tijera”. Sobre un escenario en el que destacaban cuatro grandes pantallas LED al fondo, la banda arrancó su espectáculo con Amante Guisante y pronto comenzó a desgranar un repertorio que dio especial protagonismo a sus temas más conocidos. Así, clásicos como Si tú me dices Ben yo digo Aflleck, Belice, Pizzigatos, 199, Incendios de nieve, Me amo sonaron junto a los nuevos Manifiesto delirista y Mal Español.

La velada fue de menos a más y los ánimos fueron en aumento. El anuncio de que el grupo habría de tocar algunos minutos más por “culpa” de un imprevisto en el programa del festival, terminó por entregar al respetable. Los bises fueron para El club de fans de John Boy, Algunas Plantas y Fantástico, canciones que llevaron a la apoteosis al público y lograron poner el punto final a un espectáculo lleno de animación y energía que duró más de una hora y media.

Después de Love fue el turno de Dorian, uno de los grupos con más proyección del panorama nacional. Los barceloneses, aún jóvenes, pero ya con cuatro álbumes publicados, desplegaron sus melodías electrónicas y sus letras evocadoras confiando a su trilogía de canciones La mañana herida, Paraísos artificiales y Tormentas de arena, el buen desarrollo de la velada. Definitivamente estos tres temas junto con Cualquier otra parte fueron los platos más fuertes de esta actuación.

Así, sobre un escenario decorado de manera austera y futurista, el elegante Marc y su banda terminaron convenciendo a las más de 2000 personas que aún seguían concentradas alrededor del escenario sobre las 2:30h. Las alusiones a Gustavo Cerati y a Radio Futura se convirtieron en auténticos argumentos de autoridad que confirmaron el buen gusto y la sólida formación de esta banda. El concierto avanzó con el telón de fondo de su último disco, La velocidad del vacío, a través de temas como Los placeres efímeros, Arde sobre mojado, Soda Estéreo y Los amigos que perdí, que sirvió para  poner la guinda a la hora escasa de buena música que Dorian brindó a todos los asistentes.

Finalmente, sobre las 3:30h se acabaron las actuaciones de los grupos de música sobre el escenario del estadio Sánchez Cánovas de Molina. En definitiva, fue una noche para el recuerdo y para la esperanza gracias a la buena salud de la que goza la música hecha en nuestro país. En definitiva, fue una noche para dar las gracias a los grupos por seguir creyendo en ellos mismos, a los promotores por seguir apostando, y a todos esos “raros” del público porque seguir respaldando masivamente nuestra música. 

Alejo Stivel llena de Rock and Roll la plaza de Molina

Dom, 21/09/2014 - 20:59 -- Miguel Casas

Anoche fue sábado a la noche, pero no un sábado cualquiera perdido en una semana cualquiera de en mes cualquiera de un año cualquiera. El de anoche fue un sábado especial porque llegaba Alejo Stivel a Molina de Segura para tocar Rock and Roll en la plaza del pueblo y encima gratis. Así que cuando un amigo, un tanto desinformado, me preguntó: “¿qué puedo hacer esta noche?” No pude responderle otra cosa que: “coge a tu chica, invítala a salir, llévala al concierto de Molina, y después, que Dios reparta suerte.”

Con la hora de comienzo pisándonos los talones, llegamos al concierto a eso de las once de la noche. Para entonces, acababa de iniciar su actuación Antonio Cassinello y su banda de rock. En torno al coqueto escenario montado justo enfrente del Ayuntamiento molinense se arremolinaban alrededor de 2000 personas entre las que, como es habitual en este tipo de espectáculos abiertos, había público de toda clase y condición. Desde melómanos hasta curiosos, desde niños hasta abuelos, desde pandillas de amigos hasta parejas de novios, desde matrimonios de mediana edad hasta solitarios empedernidos.

Sin demasiadas dificultades conseguimos abrirnos paso y llegar a las inmediaciones del escenario para poder ver y escuchar mejor el recital de Cassinello. El músico murciano ofreció una agradable selección de temas propios y ajenos interpretados magníficamente por una banda de músicos cuajada de experiencia. Junto a sus habituales miembros, era de destacar la presencia en los teclados de Lucas Albadalejo, posiblemente el mejor pianista pop de la Región, y al que algunos llaman el Fran Perea de los teclados, debido a un más que dudoso parecido con el famoso “actor.”

Bromas aparte, lo cierto es que el concierto resultó de lo más interesante porque en el estilo de Cassinello confluyen los sonidos más clásicos del Rock americano de los 50 enriquecidos con textos en español que permiten comprender y reconocer mejor este género. Los temas, entre los que podemos destacar: Perdido, Babelina, o Fuma, esta última del gran J. Cassinello, hicieron las delicias del público. Ritmo, animación, intensidad y llamativos momentos de comunión entre los músicos saludaron el concierto. Al final, apenas cuarenta minutos después de comenzar, debieron concluir el recital para cumplir con los horarios marcados para la velada. Escaso tiempo que supo a poco, pero que fue suficiente para demostrar su buen hacer como compositor y músico sobre el escenario.

Pasadas las doce, apareció con puntualidad británica la gran estrella del rock español de finales de los 70, el argentino Alejo Stivel, otrora líder de Tequila, hoy convertido en productor musical de éxito, y todavía cantante en ocasiones especiales como la de anoche. Sin duda, el tiempo no pasa en balde para nadie, pero Alejo demostró estar a un buen nivel tanto físico, como vocal. Ya sin su maravillosa melena juvenil, pero conservando intactas su figura Stone y su voz arrastrada, chulesca y juvenil, Alejo Stivel salió al escenario arropado por una banda de autentico lujo, destacando entre sus componentes Jacob Reguilón al bajo, habitual de Quique González, y Julián Kanevsky a la guitarra, habitual de Andrés Calamaro.

Sobre el concierto hay que decir que comenzó como un disparo directo al corazón gracias a que la primera canción que sonó fue la mítica Rock and Roll en la plaza del pueblo, primer éxito de Tequila allá por el año 1977 y tema fundacional del nuevo Rock nacional de finales del siglo XX. Con la audiencia entregada desde los primeros acordes, la noche fue una sucesión de canciones legendarias de Tequila mezcladas con otras no menos legendarias de diferentes grupos y artistas. Títulos que hablan por sí mismos son los de Nada, de Mamá; Hoy puede ser un gran día, de Juan Manuel Serrat; Enamorado de la moda juvenil, de Radio Futura; Sábado a la noche, de Morís; Qué hace una chica como tú en un sitio como este, de Burning; u Ojalá, de Silvio Rodríguez.

Alternándose con estos, y quizá superándolos en intensidad, sonaron también los grandes éxitos de Tequila: Quiero besarte, Dime que me quieres, Que el tiempo no te cambie, Necesito un trago, Me vuelvo loco y Salta, con la que se puso fin a una velada de auténtico ensueño en Molina de Segura.

La nota habría sido de Matrícula de honor, si el genial Alejo, que tan animado y gracioso estuvo, no hubiera caído en el error de repetir dos canciones, aunque con versiones diferentes, y si se hubiese guardado en el bolsillo una versión castellanizada bastante floja de Should I stay or should I go, de The Clash, aunque en su descargo también sea justo añadir que el tema original en inglés tampoco es que sea para tirar cohetes por su calidad literaria.

Por todo ello, quizá lo más justo sea ponerle un notable alto, que tampoco está nada mal, reconociendo el correcto sonido del montaje, la gran calidad técnica de los músicos y el propio Alejo, y la inspiración de un repertorio seleccionado para hacer las delicias de los paladares más exquisitos y entretener a los menos avezados.

Dejarse llevar por el Bside sonó demasiado bien

Dom, 13/09/2015 - 22:20 -- Juanma Flores

Un año más la cita con el Bside, uno de los festivales con los que se pone fin a la temporada festivalera estival, volvió a deparar una gran noche para los aficionados al indie-pop. Y es que, en su undécima edición, el Bside ofrecía un atractivo cartel con Automatics, Gavin James, La habitación roja, Vetusta Morla y Cycle, y, así,deparó una de las mayores afluencias de público que se recuerda, sobre todo por la presencia de los madrileños Vetusta Morla, que no decepcionaron con su actuación a los bsiders congregados en el Estadio Sánchez Cánovas de Molina de Segura.

Antes, abrieron el festival Automatics. Un poco más tarde de lo anunciado, dado que se había producido la cancelación a última hora del concierto, por motivos de salud, que debía dar posteriormente a ellos Gavin James, con lo que aquellos ocuparon su espacio.

Después, a eso de las 22:30h, fue el turno de La habitación roja, que volvió a dar muestra de su solvente directo en uno de los últimos conciertos de la gira de su disco La moneda en el aire, de la que ya habían dejado una brillante actuación el pasado enero en Murcia.  

El grupo valenciano, poseedor de una extensa y brillante trayectoria, mostró una vez más su gran oficio, y, en una actuación con un tiempo marcado de una hora en la que, dado su amplísimo repertorio, siempre habrán de dejar con ganas de más, supieron ganarse al público con algunos de los temas de su reciente trabajo como Si tu vas o De cine, hits ya clásicos como Voy a hacerte recordarIndestructibles o Ayer, con la que finalizaron, cómo no, levantando al público y dejando un grato sabor de boca.  

Pero el momento cumbre de la noche se vivió sobre las 00:20h con la actuación de Vetusta Morla. Era también uno de los últimos conciertos de la gira de su disco La deriva; una gira que, como ellos mismos recordaron, comenzaron en Murcia en un concierto en el Cuartel de artillería que se saldó con gran nota dentro del pasado Festival Lemon Pop.

Así pues, tras un año tocando los temas del nuevo disco, pudimos comprobar cómo canciones como Golpe maestroLa derivaFuego o La mosca en tu pared han ido ganando más cuerpo y matices en el directo; unos matices que fueron a  añadirse, por si fuera poco, a esa gran madurez, solvencia y contundencia musical que ya viene mostrando desde hace tanto tiempo Vetusta Morla. Además, junto a estas nuevas canciones, no faltaron los éxitos de siempre como Sálvese quien puedaSaharabbey Road o Los días raros -con la que finalizaron- , ni el gran recital vocal de un Pucho en plena forma.

De esta manera, el resultado final fue un concierto de primer nivel en el cual el público, que ocupó el recinto de forma masiva, disfrutó al máximo con los madrileños. Poco más tarde, tras Vetusta Morla y con algunos espectadores menos, Cycle, ya entrada la madrugada, pondría el punto final a la velada de conciertos ayudando a que culminara el ya veterano Festival molinense de manera brillante.    

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Molina terminó agradecida a Rosendo

Sáb, 19/09/2015 - 15:17 -- Juanma Flores

En la noche del pasado viernes las fiestas patronales de Molina de Segura se preparaban para vivir una de sus grandes citas. La localidad molinense, siempre dada con motivo de dichas festividades de septiembre a traer grandes nombres de la música, tenía reservada en esta ocasión la Plaza del Ayuntamiento para el gran Rosendo Mercado.

Por eso, el público respondió masivamente llenando una plaza que ya lucía a reventar en toda su extensión desde minutos antes de dar comienzo el concierto. Esperaban una noche de autentico rock y buen ambiente, y el genio de Carabanchel no pensaba defraudar.

De hecho, el oficio y la maestría con la guitarra eléctrica del madrileño no es ningún descubrimiento, dada su intachable y extensa trayectoria. Pero, siempre te reconcilia con la música verlo ejecutar su apabullante autoridad con el instrumento de las 6 cuerdas con esa pasión a lo largo de un potente show de más de hora y media que terminó haciendo vibrar por todo lo alto al numeroso respetable allí congregado.

Así, empezaron con Mala vida y Atajo de cobayas, en su clásico formato trío con guitarra, bajo y batería en que el atronador sonido, dominio y presencia de Rosendo llenó totalmente el escenario sin necesidad de más artificios y sin separarse de su única guitarra en todo el recital.

La primera parte del concierto la reservaron para canciones de sus recientes trabajos como Quincalla o no, Date por disimulao o Tempestad , combinadas con clásicos como Corazón o El tren, de la época de Leño, hasta que se produjo la anécdota de la noche con un corte de luz en el escenario mientras tocaban Hasta de perfil, que dejó a la gente coreándola mientras los músicos intentaban continuar hasta que no fue posible restablecer la luz sobre la marcha.

El receso duró unos escasos 5 minutos y, tras solventarse rápidamente el contratiempo, de inmediato volvieron repitiendo la canción que había quedado a la mitad y encarando una recta final apoteósica en la que fueron cayendo para delirio del respetable uno tras otro todos los hits de Rosendo: Vergüenza torera, Masculino singular, Flojos de pantalón –con uno de los mejores solos que se pueden ver-, Pan de higo y, como no, Agradecido. Finalmente, tras los bises Y dale, la mítica Maneras de vivir y Navegando concluyeron, con el público entregado, lo que fue una magnifica noche de rock que dio buena prueba del lema tan repetido por el 15M después de la crisis que decía: “Rosendo, el único mercado fiable”.   

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Miss Caffeina, Shinova y Embusteros alzan el telón del XII BSide 2016

Sáb, 10/09/2016 - 14:59 -- MCC

Anoche, en la céntrica Plaza de España, ante más de dos mil personas y frente al Ayuntamiento de Molina de Segura, dio comienzo la esperada XII edición del festival de música independiente BSide; festival que desde hace más de una década viene convirtiendo a este emblemático municipio de la Región de Murcia en epicentro del mejor y más actual indie que se cuece en nuestro país.

Así, a eso de las 22:30h, los encargados de abrir el concierto y, con él, la que fue la velada de presentación del XII BSide, no serían otros que Embusteros, banda cordobesa de pop-rock liderada por José Espín que, desde el año 2008, ha firmado temas tan ágiles, directos y bailables como  Terremoto, El ascensor, Enganchado o Confieso, sencillo extraído precisamente del último trabajo de estudio de la formación.

Más adelante, y sobre las 23:15h, llegaría el turno de Shinova, banda de rotundo pasado metálico que ha encontrado en los tejidos más flexibles del pop de nuevo cuño la vía de escape para dar salida a sus legítimas inquietudes musicales y alcanzar cotas más altas de desarrollo como grupo. De esta forma, con canciones como Qué casualidad, Doce meses o Para cambiar el mundo, los vascos brindaron un rápido repaso que serviría para presentar el que será su nuevo disco, Volver.

A continuación, a las 00:40h, arrancaría el tercer concierto de la noche, que fue protagonizado por Miss Caffeina, banda madrileña que, tras realizar meritorios trabajos de estudio desde 2005 en los que ha fundido con habilidad géneros como el pop y el rock con el indie de más rabiosa actualidad, ha visto cómo ha sido con su último disco, editado en 2016, con el que han alcanzado la repercusión que ya venían mereciendo.

De este modo, Miss Caffeina, sin renunciar a tocar temas como Venimos, Capitán, Modo avión o Hielo T, que han marcado importantes hitos de la banda a lo largo de su trayectoria, sí que se centró en dar a conocer más en profundidad su mencionado último y exitoso álbum cuyo título es Detroit y del que sonaron temas como Desierto, Titanes, El rescate, Ácido, Lobos o la irresistible Mira cómo vuelo, con la que pusieron el punto y final a una noche ciertamente satisfactoria.

Izal quiso regalar sus superpoderes al B-Side

Dom, 11/09/2016 - 22:45 -- Juanma Flores

¡Y vaya que si lo consiguieron! El B-Side Festival completó con éxito una nueva edición manteniendo la altura a la que rayaron las de los últimos años. La presente edición, liderada por unos Izal que disfrutan de su momento más álgido dentro del panorama musical español, sirvió para mostrar la pujanza de esta banda y que no es casualidad su consolidación como grupo puntero capaz de encabezar por sí mismo carteles de festivales importantes.

Un poco más tarde de la medianoche, y ante un estadio Sánchez Cánovas que ya lucía abarrotado, la banda madrileña empezó por todo lo alto y sin contemplaciones bajo las notas de Copacabana y, posteriormente, Asuntos delicados un grandioso recital.

Un animado Mikel, de inmediato, conectó con un entregado público y, además, durante la actuación recordó a los compañeros de Supersubmarina; reivindicó seguir a los grupos en los locales pequeños mencionando los comienzos del grupo, en los que en Murcia actuaron en el Café Ítaca; y bajó del escenario durante varias fases del concierto para vivir los temas con el público, el cual no dudó en corearlos unos tras otros.

Así, combinaron en una gran selección canciones de su último disco, Copacabana, como Oro y humo o Pequeña gran revolución, con clásicos como Hambre, Magia y efectos especiales o Tóxica, que sirvieron para llegar a un apoteósico final en la que se sucedieron los hits, Que bien, La mujer de verde o El baile para dejar en el recuerdo una más que redonda actuación.

El plato Izal sirvió de guinda para culminar el sábado un menú musical de los más completos que se recuerdan del ya veterano festival molinense. Y es que, A los buenos conciertos del día anterior en el Pre-Bside y a las iniciativas de conciertos mañaneros Baby-Side con Noise Box, que se sumó al tradicional B-Side de tapas por los bares de la localidad, se añadió una buena y fuerte jornada el sábado en el Sánchez Cánovas.

Allí, con el anochecer, que ya caía a eso de las 20:00h, dos bandas murcianas –Viva Suecia y Perro-, que están brillando con luz propia y gran éxito por el circuito de grandes festivales nacionales, fueron las encargadas de poner las primeras notas. Los primeros dejaron su impronta de sonido indie que luce cada vez más asentado, y defendieron con gran nota las canciones de su disco La fuerza mayor. Así, Viva Suecia hicieron bailar al respetable con la infalible Los años; hicieron un guiño a Quique Gonzalez con su versión de Vidas Cruzadas; y culminaron una gran recta final en la que no faltaron sus grandes singles, Permiso o perdón y Bien por ti.

Acto seguido, fue el turno de Perro, los cuales han cosechado un exitoso año por los numerosos festivales de la geografía nacional por los que han pasado con su disco Estudias navajas. Y aquí no fueron menos deleitando al respetable con su punk contundente, sus dos baterías y su frescura e irreverencia de siempre totalmente intactas. Mantuvieron bailando al público de forma constante hasta una atronadora recta final en la que con Marlotina se terminaron de desmelenar y finalizaron una brillante actuación.

Otro gran triunfo de la noche fue el de Fuel Fandango. El grupo de Nita Manjón y Ale Acosta ofreció, después de los murcianos y antes de Izal, un espectacular show con su estilo directo de electro-indie con aires flamecos. Un espectáculo muy bailable y visual con un sonido muy logrado mediante el que casan con gran soltura esa mezcla de estilos.

Inmersos en la gira presentación de su último disco Aurora, mostraron sus nuevos temas, con más predominio del español sobre el inglés en sus letras y durante el recital no desentonó en ningún momento el paso de uno a otro, llevado con naturalidad por la gran voz de Nita, muy animada durante todo el concierto. Así, hicieron botar de lo lindo a un entregado público que disfrutó sin descanso hasta llegar a un final en el que se destacaron, cómo no, su gran hit, Shiny Soul, y su pegadizo último single, Salvaje.

Para los más noctámbulos aún quedarían las actuaciones de la banda francesa de pop electrónico Talisco y la sesión de los “chanantes” Ojete Calor Djs para completar un B-Side que volvió a dejar, una vez más, el listón en lo más alto para el año que viene.  

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Funambulista, Muerdo y Clot le ponen la guinda a las Fiestas de Molina

Lun, 19/09/2016 - 07:08 -- Miguel Casas

Este sábado, afilándonos los dientes a la luz de la luna llena, decidimos acudir como hombres lobo al calor de la Feria de Molina para tratar de calmar nuestra insaciable hambre de música con el concierto en el que estaban anunciadas las actuaciones de tres presas que nos habían sido esquivas hasta la fecha: Funambulista, Muerdo y Clot.

Así, ocultos entre la espesura del público que llenaba la céntrica Plaza de España a eso de las 22:30h, nos dispusimos a aguardar, ávidos por descubrir, el comienzo de una velada cuyo inicio correría a cargo de Clot; joven banda murciana fundada a finales de 2014 que ha encontrado en la fusión y la reinterpretación de géneros clásicos la base para construir una atractiva y novedosa propuesta musical que ya ha conseguido el reconocimiento de salas, certámenes y numeroso público.

De este modo, relamiéndonos por el olor a sangre coagulada que manaba del escenario, observamos cómo los miembros de Clot, contagiados por el entusiasmo de su líder, Galadriel Hernández, se aferraban a sus instrumentos, entre los que se hallaban un piano y un saxofón, para presentar las canciones de su primer LP, Mil ojos. En rigor, un primer LP en el que las sonoridades del rock, el jazz y el swing se entremezclan para ofrecer elaborados temas que suenan incisivos, elegantes y bailables.

En consecuencia, sin parar de bailar, el respetable congregado en la popular plaza del Ayuntamiento de Molina tendría ocasión de dejarse envolver no solo por el despliegue instrumental del que hizo gala Clot, sino también por las interpretaciones cuajadas de guiños, gestos y ademanes de un Galadriel cuya presencia se fue agrandando conforme avanzó este breve concierto que tuvo en El forastero, Doctor Hibbert, Encuentro solar, Muérdago, o Doble cara, algunos de sus temas más destacados.

Más adelante, a las 23:20h, llegaría el turno del molinense Pascual Cantero -más conocido como Muerdo-, artista camaleónico, alma inquieta y buscador incansable de sonidos que, tras la edición en el presente 2016 de su tercer trabajo de estudio, Viento sur, no ha hecho sino afianzar una sólida carrera musical que, si bien se forjó en su Molina natal, ha terminado desarrollándose entre lugares tan distantes y, sin embargo, tan íntimamente conectados como Madrid, La Habana y México.

De esta manera, arrancando su recital con Claridad y Canto pal que está despierto, Muerdo brindaría un espectáculo musical cuidado con mimo en el que se fueron sucediendo temas de su último álbum, como No me quieras mal, Paisaje submarino, Luz natural, La canción de la carretera o Lejos de la ciudad, en los que la nota predominante sería la fusión; una fusión de ritmos y matices propios de estilos entre los que pudimos advertir el rap, el reggae, el ska, el son cubano o el bolero.

Así, alcanzando el concierto de Muerdo altas cotas de emotividad -sobre todo cuando éste recordó lugares y personas de su infancia en Molina de Segura-, la velada transcurriría caliente y avivada por ese viento del sur que parece henchir de alegría las velas de este cantante que escribe letras luminosas en las que la esperanza, el compromiso social y la defensa de la naturaleza son motivos principales.

A continuación, ya superadas las 00:30h, sería Diego Cantero –primo de Pascual y más conocido como Funambulista- el que se encargaría de ponerle el broche a una velada que estaba respondiendo a las expectativas creadas. De este modo, Cantero, compositor que en el año 2009 decidió guardar su traje de “cantautor desdichado” para jugársela en el alambre vestido de Funambulista, ofrecería un inicio de concierto arrollador en el que fueron coreadas Bendita mi suerte, Portería y Volver a empezar.

Poco más tarde, haciendo sonar ese pop-rock melódico y pegadizo en forma de baladas y medios tiempos que hablaban de amor o, más bien, de desamor, Funambulista iría recorriendo la cuerda floja sin redes ni miedos -pero con el inestimable apoyo de una banda verdaderamente magnífica- para dejar caer, junto a clásicos como Mírame, Solo luz o Ya verás, canciones de su último LP, Quédate, como Tiemblo, Y yo o Tuvimos suerte, que hicieron las delicias del público que abarrotaba la plaza.

Y al final, conforme los últimos ecos del concierto de Funambulista se apagaron ahogados en aplausos cerca de las 2:00h, nosotros no pudimos sino reconocer, junto con la calidad del espectáculo ofrecido por las bandas, lo importante que es poder contar con un Ayuntamiento que se implique en la promoción de la música hecha por sus vecinos y, sobre todo, con un público que, como el de Molina, acuda a los conciertos para celebrar, divertirse y cantar con sus músicos.

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Barón Rojo lanza sobre Molina todo su arsenal de rock and roll

Crear: 09/16/2017 - 19:28

Desafiando a la tormenta como Manfred von Richthofen desafiaba a sus rivales pintando su avión del color de la sangre, este viernes aterrizó en Molina de Segura Barón Rojo para ofrecer una larga noche de rock and roll que, finalmente, pudo desarrollarse sin problemas a pesar de la amenaza de lluvia que se cernía sobre la Región.

Así, sin Sherpa ni Hermes, pero con los hermanos de Castro –Armando y Carlos- a los mandos, el concierto de Barón Rojo despegaría puntual, a las 23:00h, ante las más de tres mil personas que se acercaron a la Plaza de España para tributarle el reconocimiento que se merecía a la que es una de las bandas fundamentales de la historia del rock en nuestro país.

De este modo, como si fuera toda una declaración de intenciones, la formación abriría su recital con Te espero en el infierno antes de virar bruscamente y poner rumbo a la época más dorada de su carrera: esa década de los años ochenta en cuya primera mitad Barón Rojo lanzó discos tan importantes como “Larga vida al rock and roll”, “Volumen brutal” o “Metalmorfosis”.

En consecuencia, con buena parte del público danzando y coreando clásicos de la banda como Satánico plan, El barón sobrevuela Inglaterra o El Malo, el recital avanzaría frenético y con la contundencia de ese sonido que, entre el heavy metal y el rock progresivo, ha venido caracterizando desde hace más de treinta y cinco años la personalidad indómita de Barón Rojo.

Entonces, sobrevolando el ecuador de la velada al ritmo de Hermano del rock and roll, la banda gritaría Larga vida al rock and roll antes de encarar la recta final de su espectáculo lanzando sobre el público de Molina de Segura dos auténticos bombazos  -Hijos de Caín y Los rockeros van al infierno-, que, como si de cargas de profundidad se trataran, acabarían por rendir a un respetable que se mostraría entregado a Barón Rojo.

Un poco más adelante, ya en el bis, el grupo aún tendría tiempo de brindar tres canciones más -Concierto para ellos, Resistiré y Siempre estás allí-, para rematar un concierto que, como si fuera un vuelo suicida de dos horas de duración sobre Molina, culminaría entre miles de aplausos de reconocimiento.

Por eso, aunque la voz y algunas otras cosas hayan cambiado con los años –y no siempre para mejor- lo que resulta innegable es que los hermanos de Castro han sabido resistir manteniendo el rumbo, la actitud y la esencia de una banda, Barón Rojo, que junto a otras como Asfalto, Obús o Leño han terminado alcanzando el merecido estatus de ilustres a pesar del silenciamiento al que han sido sometidas durante décadas

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