Sala Musik

Grand, Kessels y Nebraska hacen rugir la Sala Musik

Lun, 31/10/2016 - 08:47 -- Miguel Casas

Debimos haber firmado y pasar por el aro sin pensar demasiado; debimos haber aceptado sus horarios y sus normas; debimos haber seguido sus consejos y sus costumbres. Pero, cuando llegó el momento de elegir, entre dejarnos llevar y tomar las riendas, no pudimos renunciar a ser nosotros mismos y decidimos no hacer ni pensar ni decir ni escuchar cosas por defecto nunca más.

Por eso, cuando este viernes por la noche dieron las doce, entre quedarnos en casa durmiendo o ver alguna película por televisión o escuchar las canciones de cualquier radiofórmula barata, decidimos escapar una vez más del tedio y salir a la calle en busca de acción; en busca de aquellos lugares en los que aún la música nace y se toca libre sin seguir más dictado que el del gusto con el que la componen sus autores.

Así, caminando al encuentro de la música viva, en esta ocasión nuestros pasos fueron a dar a la Plaza de Toros, donde al abrigo de sus bóvedas y galerías estaba programada una velada ciertamente interesante con los conciertos de Grand, Nebraska y Kessels; banda, esta última, que nos llamó poderosamente la atención durante la última edición del Festival Big Up! Calles que se celebró a principios de octubre en Murcia.

De este modo, con la intención de escuchar electrificados a Kessels y de conocer a Nebraska y a Grand, pronto nos encontramos en las entrañas del centenario coso murciano viendo cómo Nebraska se subían al escenario de la Sala Musik por segunda vez en apenas siete días para alzar el telón de la noche presentando su primer EP, “La habitación de los espejos”; mini álbum producido por Paco Neuman, y del que harían sonar temas como Su plan perfecto, Mosquito o Que empiece el baile junto a otros nuevos como La última canción –título sugerido desde aquí, ya que aún no tiene- o Romántico, con los que esta joven banda de San Javier desplegó un pop cálido y luminoso de melodías rápidas y letras directas que pareció oscilar entre los márgenes del indie más actual y del pop-rock de honda raigambre en nuestro país.

Más adelante, a eso de las 00:50h le tocaría el turno a Kessels, la banda cartagenera que nos sorprendió en formato acústico y que, como quinteto adecuadamente electrificado, no haría sino confirmar aquella buena impresión que nos causó cuando los escuchamos el pasado 8 de octubre. Y es que, con la formación al completo y las guitarras eléctricas rugiendo frenéticas de principio a fin, sería como habría de resplandecer con mayor intensidad la esencia rockera de unas composiciones que, por su alto grado de madurez, profundidad y depuración, fueron percibidas como piezas de un grupo con un potencial verdaderamente grande. Así, interpretando temas tan sobresalientes como Talento, Coronas o Salto de fe, el concierto de Kessels avanzaría con paso firme, pero dejando espacio para la sorpresa merced a la versión en clave rock que se marcaron de Sueño contigo, de Camela.

A continuación, y ya para culminar la velada, a la 1:45h saldría a escena Grand, jovencísima banda que, procedente de Benicasim, ejercía de cabeza de cartel y que, presentando su primer trabajo de estudio, “Liquid State”, desplegó un directo arrollador en el que apenas se concedieron un minuto de respiro. De esta forma, disparando sobre el público temas como Same, Blindfolder, liquid State o Misleads, esta banda de rock alternativo acabaría para mostrándose como una formación bien equilibrada y notablemente conjuntada capaz de desarrollar con la garra precisa un repertorio cuajado de canciones propias marcadas por su carácter enérgico e impetuoso a las que, además, sumaron versiones de temas ajenos como la que sonó de Lonely boy, de The Black keys.

Por otro lado, y con el objeto de terminar esta crónica sin caer en el defecto de mirar para otro lado cuando nos encontramos con algo que no es de nuestro agrado, nos gustaría hacer referencia a la escasez de público que padeció la Sala expresando que, aunque nos hacemos cargo del mérito que tiene y el esfuerzo que supone programar música en vivo, no es de recibo dar a conocer la programación de un concierto con tan solo un par de días de antelación ni que, anunciándose su comienzo para las 22:30h, haya que contar de antemano con un retraso de una hora y media (tal y como hicimos) para acertar su hora de inicio. Y es que, si no cuidamos al público ofreciéndole unos horarios más razonables y una información adecuada y veraz, ¿con qué cara podremos exigirle su asistencia y su calor?

Miguel Ángel Delgado presenta "El mundo en la boca" en la Sala Musik

Lun, 30/01/2017 - 11:41 -- Miguel Casas

Este sábado, recorriendo a la luz de la luna los tejados de la ciudad como gatos sin dueño, llegamos frente a la Plaza de Toros de Murcia para presenciar, al abrigo de sus bóvedas y galerías centenarias, la puesta de largo de “El mundo en la boca”, primer LP del joven cantautor y médico granadino, Miguel Ángel Delgado.

Así, al filo de la medianoche y ante un público entre el cual se hallarían presentes numerosas figuras de la escena regional como Maskarine, Juanfran Esparza, Reinaldo Parra, Dani Serrano o Blanca Cremades, el protagonista de la velada, acompañado por Luis Alberto Navarro al bajo, José Pascual Pacheco a la guitarra y Adrián Navarro a la batería, arrancaría su concierto más esperado haciendo sonar Revólver y Refugio; dos canciones de melodías luminosas y letras evocadoras ambientadas en los que han sido hasta la fecha los dos principales escenarios vitales de Delgado: Murcia y Granada.

Concluida la rutilante Supernova, que brillaría con la misma intensidad que aquellas personas de vidas vividas al límite sobre las que versa, la banda, que hasta el momento había desarrollado a la perfección un pop-rock ciertamente enérgico y contagioso, dejaría solo al cantante para que éste, cambiando la guitarra eléctrica por la acústica, bajase el tempo del concierto interpretando en clave íntima tres temas -Cristal y alcohol, El que yo iba a ser y Silvia- en los que destacaría su voz dulce y bien templada.

Más adelante, con los cuatro músicos nuevamente sobre el escenario para hacer recuperar a Miguel Ángel Delgado su sonido más rockero, el recital alcanzaría su ecuador a lomos de la delicada El mundo en la boca y de la mítica Wish you were here, de Pink Floyd. Entonces, con la banda acelerando a fondo, llegarían la emocionante ¿Dónde está mamá? y la frenética El jardín de Dorian para vislumbrar tras el delicado medio tiempo, Yo maté al ruiseñor, la recta final de la velada.

De este modo, apurando los últimos temas del repertorio, Delgado y su banda echarían toda la leña al fuego para Arder de energía y, ya sin frenos, culminar la noche con Roto por dentro y Gato pardo ante un público que reconocería con aplausos no solo la calidad de las composiciones llenas de lirismo del granadino, sino también el despliegue instrumental de unos músicos que, a pesar de llevar pocos conciertos tocando juntos, lograron sonar como un auténtico grupo.

Y al final, sorteando las barricadas de miedo que a algunos -creyéndose defensores, bien de la libertad, bien de la nación- les habría gustado levantar este pasado fin de semana en Murcia, salimos una vez más a las calles de nuestra ciudad maullando canciones antes de desaparecer por los tejados no sin antes preguntarnos, con cierta tristeza, si alguna vez conseguiremos librarnos de los fanatismos y hacer que España sea ese país moderno y technicolor con el que soñamos.

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Debaho Band y Los Radiadores revolucionan el Festival Microsonidos

Crear: 01/22/2018 - 02:36

Habitualmente enfocado hacia la canción de autor y el pop underground, este pasado viernes el festival Microsonidos decidió darse un homenaje de los buenos a base de rock and roll programando un concierto doble protagonizado por dos bandas de prestigio: los lorquinos Debaho Band y los valencianos Los Radiadores.

Así, dando rienda suelta a nuestro instinto animal, afilamos nuestros dientes y nos adentramos como fieras hambrientas de rock en las entrañas de la monumental Plaza de Toros de Murcia hasta encontrar, al abrigo de sus bóvedas y arcos centenarios, el escenario sobre el que Los Radiadores ultimaban los detalles de su inminente actuación.

De este modo, a eso de las 23:30h, el cuarteto encabezado por Raúl Tamarit levantaría el telón de la velada en la Sala Musik interpretando las canciones que dieron nombre a sus dos primeros LP: Gasolina, santos y calaveras y Manual de supervivencia. En rigor, dos temas trepidantes en los que la elegancia del rock clásico se fundiría con la crudeza del punk para armar oscuras melodías sobre las que se articularía, lenta y cadenciosa, la voz hipnotizante de Tamarit.

En consecuencia, con el público rompiendo a bailar al son de Los Radiadores, la banda comenzaría a presentar “Los perros ladraron”, su tercer y más reciente disco, de la mano de piezas como Sin saber qué hacer, La última función, o Dando lecciones; temas en los que se alternarían géneros como el pop, el garage o el rock and roll para ampliar la paleta de colores y servir de base a letras que oscilarían entre la reflexión personal y la crítica social.

Más adelante, avanzando rápido, compacto y sin fisuras, el concierto atravesaría su ecuador Sin dejar de sonreír antes de internarse en una excelente recta final en la que brillarían, junto a una frenética versión de El hospital, canciones como Estás de suerte, Buddy Holly o Marte ya no nos quiere, con las que Los Radiadores le pondrían la guinda a una actuación que sería largamente aplaudida por el respetable.

A continuación, ejerciendo de anfitriones de lujo para la ocasión, Debaho Band regresarían a la capital de la Región dispuestos a reconquistarla una vez más a golpe de rock and roll. De esta manera, con su fiel legión de seguidores llevando a acariciar el lleno a la Sala Musik, los lorquinos arrancarían su recital como solo ellos lo saben hacer. Es decir, poniendo toda la carne en el asador desde el primer minuto y entregándose a su música como si, literalmente, fuera la última noche en la tierra.

Por eso, aunando calidad e intensidad en la interpretación de cada tema, los Debaho completarían una primera fase de concierto magistral en la que irían engarzando joyas como Basado en hechos reales, Curva de perdedores, De tripas corazón o Los secundarios. Entonces, alcanzando la mitad de su recital al ritmo de la exquisita versión que brindaron de La revolución, de Los Marañones, Debaho Band se lanzarían cuesta abajo y sin freno por la segunda parte de su espectáculo.

Finalmente, echando aún más leña al fuego que ya consumía la Sala Musik, la Banda del Bajo haría sonar temas tan rotundos como Titiritando, La mentira rosa o Ni banderas ni ladrones, que se alternarían con las versiones de Cerrado por derribo, de Joaquín Sabina, y Corazón de mimbre, de Marea, para ofrecer, a eso de las 2:30h y tras más de una hora y media de recital, un cierre de fiesta digno y a la altura de las mejores bandas de rock del país.

 

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Isma Romero y Rubén Ayllón desnudan sus canciones en el Festival Microsonidos

Crear: 02/05/2018 - 12:05

En busca de la versión más pura que la música popular pueda ofrecer, este pasado viernes -como arqueólogos en busca del santo grial-, nos adentramos en la Plaza de Toros de Murcia y recorrimos a la aventura sus largos pasadizos hasta encontrar el evento más íntimo de los tres que el Festival Microsonidos había programado para esa misma noche: el doble concierto de Rubén Ayllón e Isma Romero.

Así, vestido de riguroso negro y con su guitarra española al hombro, el primero en hacer acto de presencia sería -como buen anfitrión- el murciano Rubén Ayllón, quien aprovecharía su primera participación en este prestigioso festival para presentar su segundo trabajo discográfico, “Miedo”. No obstante, sin ningún miedo a desnudar su alma de poeta rockero, Ayllón se lanzaría -como solo se lanzan los valientes- al ruedo de la Sala Musik para conquistar al público con su arte.

De este modo, con el único apoyo de su guitarra y su voz, Rubén Ayllón iría alternando en su recital la pausa de composiciones como Tila y miel o Y luego el frío con el desenfreno de otras como Perderte otra vez o Araña para ofrecer una primera mitad de concierto ciertamente impecable. Más adelante, el optimismo resplandeciente de Estrella de luz guiaría el camino del cantante para que brindara una recta final de espectáculo en la que brillarían temas como ¿Dónde están?, Quedarme sin cuerpo y Desde lo alto, que fue, precisamente, desde donde se despidió entre aplausos Ayllón.

A continuación, mientras las manecillas del reloj acariciaban el filo de la medianoche, sería Isma Romero el que recogería el testigo de Rubén Ayllón para ofrecer el segundo y último concierto de la velada al abrigo de las bóvedas centenarias de la Plaza de Toros de Murcia. Sin duda, un lugar más que apropiado por su aire de templo del rock and roll para recibir al que algunos de los más reputados jefes del rock español, como Ariel Rot, Jaime Urrutia o Carlos Tarque, consideran firme promesa de nuestra escena.

De esta manera, dejando de lado el formato eléctrico que ha caracterizado el sonido de sus dos trabajos de estudio, Isma Romero prepararía un repertorio dominado por las baladas y los medios tiempos en el que, sin embargo, sería posible percibir buena parte de la naturaleza fibrada, enérgica, nerviosa y rápida que posee el pop-rock acuñado por el joven músico junto a productores de la talla de José Nortes o Nigel Walker

En consecuencia, entregándose a la presentación de su segundo disco, “Luminiscencia”, Romero ofrecería al público nuevas canciones, como Héroes o Entre un millón, que pronto comenzaron a alternarse con otras extraídas de su primer álbum, como Veintitantas promesas o La última del baile. De este modo, entablando un diálogo íntimo y cordial con el público desde el arranque de su actuación, el músico lograría crear la atmósfera propicia para afrontar una segunda mitad de recital en la que, junto a las recientes Un fogonazo de luz y Carlota, sonarían Gotas suicidas y hasta versiones de clásicos inolvidables como Sin documentos, de Los Rodríguez. En rigor, banda clave en la historia reciente del rock español cuya influencia es posible adivinar en jóvenes artistas como Isma Romero.

Por eso, en torno a la 1:00h y tras casi dos horas de rock, country, blues, y pop-rock de incuestionable calidad, pudimos abandonar la murciana Sala Musik con la satisfacción propia de aquellos que son capaces de encontrar, allá donde las multitudes no se aventuran a buscar, el más preciado tesoro que la música puede brindar.

 

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¿De dónde han salido?

Crear: 03/18/2018 - 17:04

Es una noche fría y lluviosa, la del pasado 17 de marzo, pero sé que es el último fin de semana de época invernal y eso me anima. En realidad no soy muy dado a la primavera, pues las alergias y los calores aparecen para no irse en mucho tiempo. Pero no importa, es Murcia y, aunque necesitamos que llueva, cuando lo hace no nos viene del todo bien. Qué le vamos a hacer, somos así. Me pongo mis mejores ropas para buscar refugio en los bajos de la Plaza de Toros. En Sala Musik lo encuentro y me preparo para presenciar uno de esos conciertos que dejan huella. Se reunieron para la ocasión tres de las mejores y más prometedoras bandas de nuestra Región: Old Coin, Elure y Decembird.

Old Coin es un quinteto formado por Germán Pujante Beteta (Guitarra y voz), Daniel Osiewala Jiménez (Teclados y voz), Samuel Sánchez Frutos (Guitarra solista), Alejandro Pelegrín Lax (Batería y voz) y Ramón Romero Hernández (Bajo y voz). Mezclan con soltura rock sinfónico con la música progresiva, el rock más salvaje con la dulzura de los trovadores. A mi lado parte del público lloraba de emoción al oír su sonido. Eso es Old Coin, puro sentimiento sonoro; traspasan los acordes, hacen viajar interiormente a quienes los oyen. Y, por supuesto, tienen un sello tan personal e inimitable que resulta imposible encontrar a alguien que se les parezca. Silence, Poema 22, Crisis de identidad, son algunos de los temas con los que disfrutamos. Dando el punto y final con la potente El alma del caballo. Presente y futuro en una banda a la que poco le falta para resaltar de entre el resto de grupos de Murcia para erigirse como referencia musical.

Tras su actuación llegó el turno de los cartageneros Elure. Liderados por Carlota Ágatha. Dieron una lección de potente rock con el que presentaban su nuevo trabajo "Annomally". Gran soltura de Jorge Asmarats en la guitarra, junto al bajo de Arturo Ortiz y el ritmo brillante Fernando Liarte en la batería. How about you?, Let me three minutes, Blue Orchin. Son un buen ejemplo del sonido que nos ofrecieron. Hay que seguirles la pista y disfrutar de sus actuaciones cada vez que toquen en Murcia.

Para acabar la noche, subieron al escenario Decembird. El trío de indie pop-rock, demuestra una calidad desorbitante, confirmando así que es una de los grupos emergentes más importantes. Miguel 'Mike' Mateu, Lola López y Adri Navarro, manejan a la perfección el sonido actual con la calidez de la música hecha con el corazón. Acompañando su música con letras trabajadas y líricas por momentos. Aprovecharon el evento para estrenar su  último EP "Nada grave". Los cinco temas que lo forman, sonaron en Sala Musik. Especialmente destacable y coreada La metamorfosis. Decembird ya disponen de un público fiel que los sigue y los arropa.

En definitiva, inquietante el concierto que se vivió, pues las tres bandas tienen por delante un buen número de años para seguir demostrando su valía. Pero no contentos con eso, han adquirido una educación musical que supera por mucho las cualidades de otros grupos más punteros y conocidos. Las tres bandas merecen crecer en escenarios más grandes. Todos son jóvenes, pero tocan como si llevaran siglos en la música. Acabado el show me pregunté ¿de dónde han salido?

Han vuelto

Crear: 05/12/2018 - 00:13

El jueves, 10 de mayo, iba a reunirme con un grupo de amigos. Pero no era una reunión más, sino el regreso de Bourbon Rockers. Una banda de músicos murcianos con carácter sureño y sonido rockero. Llevaban 10 años sin tocar juntos. Y pensé que el quinteto iba a ser visto por poca gente. Qué equivocado estaba. La Sala Musik se llenó de un público incondicional. La familia rockera de Murcia se dio cita para ver el regreso de Bourbon Rockers.

Abrieron el show con No habrá piedad y Arde, tras lo cual se presentaron y agradecieron la asistencia. Sin más tardanza, otro disparo musical Reina vudú. Salva canta con el refinamiento de los rockeros de siempre. Viajando con la voz entre el rock and roll más clásico y el resonar sureño. Contundencia de las guitarras de Teo y Dani.

A esas alturas, los que allí estábamos andábamos como locos con lo que ofrecieron estos cinco amigos. Sonó el primer homenaje de la noche: Animales, de Pereza. Versión mejorada del clásico de los madrileños, aquí con un punto más de velocidad para ajustarse al ritmo endiablado de los Bourbon. Sergio a la batería y el bajo de Juanma lo hacían posible.

Casi sin paradas ni disertaciones alargadas, los temas fueron cayendo uno tras otro. En esos detalles se demuestran las horas de ensayo y el objetivo primordial que tenían: hacer disfrutar al público tanto como disfrutaban ellos. Lo consiguieron; y como regalo, Cadillac solitario del sempiterno Loquillo. Con letra murcianizada para la ocasión.

Rock and roll para bailar y Dame más vaticinaban el final del concierto. El sudor sobre el escenario empapaba los instrumentos. Era el momento de ir preparando la despedida. En la sala los asistentes bailaban, cantaban y gozaban de la reunión de amigos. Mientras que Salva anunciaba: "Una más y nos vamos". Aplauso general de pleitesía y suena Hay poco rock and roll. Una pista de baile fue entonces el suelo de Sala Musik. Pocas veces he visto disfrutar tanto a unos músicos como en esta ocasión. Qué gusto da ver eso en un escenario.

Acabado el concierto, fue el turno de los apretones de manos, los abrazos y las fotos para el recuerdo. Planean más conciertos, entrar a grabar un nuevo álbum y seguir adelante con la banda. Estamos de enhorabuena en la ciudad, Bourbon Rockers han vuelto.

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