Miguel Ángel Delgado

Blanca Cremades, Eduardo Ramos y Miguel Ángel Delgado convencen en Clave de Fa

Sáb, 31/10/2015 - 16:36 -- Miguel Casas

Este pasado jueves, con motivo de la puesta en escena de Clave de Fa –el certamen que la Asociación Murcia Canción de Autor organiza desde hace años para promocionar, de tres en tres, a algunos de sus miembros más destacados- decidimos acercarnos a La Puerta Falsa para reencontrarnos con Blanca Cremades, a la que tuvimos ocasión de escuchar en julio, y conocer a Eduardo Ramos y Miguel Ángel Delgado.

Así, a eso de las once de la noche, ya sentados al pie del mítico escenario y al abrigo del anguloso techo que, como una caverna, envuelve el amplio salón del local, nos dispusimos a contemplar el espectáculo y tomar buena nota de cuanto ocurriera durante una velada en la que los tres cantantes se irían sucediendo sobre las tablas en dos rondas de miniconciertos en los que cada uno interpretaría tres temas por actuación.

De esta forma, el primero en presentarse ante el estimable público que nutría La Puerta Falsa fue Eduardo Ramos Elbal, un joven cantautor murciano que comenzó su minirecital con Aire, lento tema de amor que gira en torno al motivo de una despedida forzada. A continuación, y a pesar de la advertencia de Ramos por el posible carácter cursi de su siguiente canción, lo cierto es que Tu mirada sonó menos afectada que la anterior. Ya en su segunda intervención, que fue la cuarta de la noche, el cantautor cambiaría radicalmente de tono y de registro al presentar canciones en las que, como en Pirata de los bares, dio rienda suelta a su lado más fresco, ligero, animado, canallesco y divertido.

Tras Eduardo Ramos, el siguiente en subir al escenario fue Miguel Ángel Delgado, médico granadino afincado en Murcia que, a punto de sacar su primer trabajo de estudio, dio inicio a su primera tanda de canciones con Puedo decir, un tema inspirado en los mitos de la cultura Maya que sirvió para mostrar unas cualidades de cantante y compositor ciertamente interesantes: variedad en los motivos, elaboración en los textos, rotundidad en las melodías, hondura en la voz, y, sobre todo, una energía interpretativa que nos sugirió la naturaleza rockera de su personalidad. Así, si con su primer tema se acercó al mito de los cenotes, en la segunda se sumergió en la más cruda realidad de los niños enfermos cáncer con Ángeles para más tarde estallar con Supernova. Ya en su segunda actuación, que fue la quinta de la velada, el granadino haría sonar Gigante, o Lunas de hiel, tema este último inspirado en la experiencia neoyorkina de Federico García Lorca, para poner fin a una doble actuación que dejó un gran sabor de boca.

Para cerrar cada una de las dos rondas de miniconciertos fueron programadas las actuaciones de Blanca Cremades. Sin duda, todo un acierto si tenemos en cuenta que esta cantautora es uno de los valores más seguros de nuestra joven y experimentada escena regional. Por ello, con la garantía de que el colofón a la velada sería brillante, lo único que debimos hacer fue guardar silencio y atender para que, bien acompañada por Daniel Serrano a la guitarra, bien sola al piano, la cantante confirmara todas las virtudes que descubrimos en ella desde que la escuchamos por primera vez. Así, con temas como el introductorio instrumental, Haunted by you, ¿Qué decir? -que sonaron en su primera actuación- o Bésame piano y Polos opuestos –que interpretó en segunda instancia- la cantautora volvió a dar muestras de su gran talla como compositora, pianista y cantante. Y es que en un tiempo en el que parece que todo el mundo tiene que cantar entregándose al artificio y al engolamiento como si cantar fuera una estúpida competición para ver quién esculpe mejor un músculo, la voz pura, cálida, emocionante, personal, y profundamente femenina de Blanca Cremades, una vez más, fue capaz de cautivar los sentidos y dar la impresión de poder detener, al menos durante el tiempo que dura una canción, el tiempo que no se detiene jamás.

Blanca Cremades ilumina con su voz y sus gestos el Café Zalacaín

Lun, 09/01/2017 - 08:31 -- Miguel Casas

Aún con las luces vistiendo de Navidad las frías calles de la incipiente cuesta de enero, este primer sábado de 2017, lejos de quedarnos en casa al calor del brasero, decidimos acercarnos al céntrico Café Zalacaín para levantar el telón musical del año nuevo en Murcia dando cuenta del concierto de Blanca Cremades: pianista y cantautora de reconocida trayectoria que, para esta cita, contaría con la compañía del guitarrista Abel Laborda.

Así, ante una notable concurrencia que, a pesar de las fechas y del horario, llenó las mesas del popular café literario, a eso de las 21:15h, la cantante iniciaría su espectáculo interpretado sola al piano tres temas entre los que destacarían Bésame piano, delicada y rotunda balada que bien podría sonar en cualquier emisora de radio, y Polos opuestos, luminosa declaración de amor dedicada al también músico Daniel Serrano, pareja de la cantante.

A continuación, y ya con Abel Laborda, guitarra en mano, abordando la cubierta del Zalacaín, Blanca Cremades dirigiría su concierto hacia una fase en la que alternaría temas de factura propia, como Hauted by you o Cobardes, con versiones como Cuando los sapos bailen flamenco, de Ella baila sola, o When Susannah cries, de Spen Lynd, con la que la cantante logró emocionar al público al atreverse con su interpretación a capela.

Justo entonces, y aún con los generosos aplausos con los que el respetable reconoció la entrega de Cremades resonando en el ambiente, llegaría la sorpresa de la velada cuando ésta le cedió el escenario a Miguel Ángel Delgado, cantautor granadino afincado en Murcia, para que éste tocara a la guitarra dos temas propios –Yo maté al ruiseñor y El mundo en la boca- que sirvieron como anticipo del concierto dará junto a su banda el 28 de enero en la Sala Musik en la que será la presentación de su primer disco.

Recuperado el protagonismo cedido, Cremades y Laborda reanudarían su recital para afrontar la recta final del mismo haciendo sonar piezas en las que brillarían, por un lado, la voz siempre dulce y cálida de la cantante y, por otro lado, la precisión y la sobriedad del guitarrista. De este modo, con el piano y la guitarra acompasándose a la perfección, llegarían temas tan inspirados como Guerra y paz, Qué decir o Doblemos el mapa para redondear una velada que concluiría a las 22:30h entre aplausos y agradecimientos.

Y así, felicitándonos por haber tenido el honor de abrir en lo musical este 2017 con el concierto de Blanca Cremades, conforme abandonamos el Café Zalacaín, no pudimos, recordando el bonito gesto que la cantante tuvo para con Miguel Ángel Delgado, evitar concluir que ese espíritu navideño, que ya hoy habrá amanecido muerto para tantos, quizá podría durar todo el año si comprendiéramos que la competitividad solo debería enfocarse hacia uno mismo y que hacia los demás solo debería caber la fraternidad.

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Miguel Ángel Delgado presenta "El mundo en la boca" en la Sala Musik

Lun, 30/01/2017 - 11:41 -- Miguel Casas

Este sábado, recorriendo a la luz de la luna los tejados de la ciudad como gatos sin dueño, llegamos frente a la Plaza de Toros de Murcia para presenciar, al abrigo de sus bóvedas y galerías centenarias, la puesta de largo de “El mundo en la boca”, primer LP del joven cantautor y médico granadino, Miguel Ángel Delgado.

Así, al filo de la medianoche y ante un público entre el cual se hallarían presentes numerosas figuras de la escena regional como Maskarine, Juanfran Esparza, Reinaldo Parra, Dani Serrano o Blanca Cremades, el protagonista de la velada, acompañado por Luis Alberto Navarro al bajo, José Pascual Pacheco a la guitarra y Adrián Navarro a la batería, arrancaría su concierto más esperado haciendo sonar Revólver y Refugio; dos canciones de melodías luminosas y letras evocadoras ambientadas en los que han sido hasta la fecha los dos principales escenarios vitales de Delgado: Murcia y Granada.

Concluida la rutilante Supernova, que brillaría con la misma intensidad que aquellas personas de vidas vividas al límite sobre las que versa, la banda, que hasta el momento había desarrollado a la perfección un pop-rock ciertamente enérgico y contagioso, dejaría solo al cantante para que éste, cambiando la guitarra eléctrica por la acústica, bajase el tempo del concierto interpretando en clave íntima tres temas -Cristal y alcohol, El que yo iba a ser y Silvia- en los que destacaría su voz dulce y bien templada.

Más adelante, con los cuatro músicos nuevamente sobre el escenario para hacer recuperar a Miguel Ángel Delgado su sonido más rockero, el recital alcanzaría su ecuador a lomos de la delicada El mundo en la boca y de la mítica Wish you were here, de Pink Floyd. Entonces, con la banda acelerando a fondo, llegarían la emocionante ¿Dónde está mamá? y la frenética El jardín de Dorian para vislumbrar tras el delicado medio tiempo, Yo maté al ruiseñor, la recta final de la velada.

De este modo, apurando los últimos temas del repertorio, Delgado y su banda echarían toda la leña al fuego para Arder de energía y, ya sin frenos, culminar la noche con Roto por dentro y Gato pardo ante un público que reconocería con aplausos no solo la calidad de las composiciones llenas de lirismo del granadino, sino también el despliegue instrumental de unos músicos que, a pesar de llevar pocos conciertos tocando juntos, lograron sonar como un auténtico grupo.

Y al final, sorteando las barricadas de miedo que a algunos -creyéndose defensores, bien de la libertad, bien de la nación- les habría gustado levantar este pasado fin de semana en Murcia, salimos una vez más a las calles de nuestra ciudad maullando canciones antes de desaparecer por los tejados no sin antes preguntarnos, con cierta tristeza, si alguna vez conseguiremos librarnos de los fanatismos y hacer que España sea ese país moderno y technicolor con el que soñamos.

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Íntimo y excelente

Crear: 10/30/2017 - 00:18

Cuando se juntan en un mismo evento poesía y música, la velada planea ser mágica. Pero si todo se enmarca en el clásico local murciano Zalacaín, la noche pasa a ser algo mucho más importante. Miguel Ángel Delgado reunió a un buen número de seguidores para ofrecer su nuevo trabajo, “El mundo en la boca”.

Abrió el concierto el prometedor cantautor Pedro Quílez; joven músico aparecido recientemente en la escena de la Región con un presente atronador y un futuro aún más brillante. Tras él entraron en escena, como si de un interludio teatral se tratara, el poeta Pedro Teruel y el ya nombrado Miguel Ángel Delgado ofreciendo una suerte de poemas musicalizados y de canciones recitadas. Repertorio repartido entre ambos y de cosecha propia. Veinte minutos después, fue Delgado quien cogió su guitarra, se colocó la armónica en el cuello y comenzó a cantar como sólo él sabe hacer. Con un estilo tan personal como reconocible, fue combinando temas de su disco con canciones nuevas y listas para ser grabadas en estudio. No faltó en su listado de canciones el guiño a coplas bunburyanas y dejó caer con elegancia Apuesta por el rock and roll.

Hacía tiempo que el cantautor granadino no se dejaba ver por tierras murcianas y la concurrencia se lo agradeció coreando sus canciones y aplaudiendo efusivamente cuando acababa cada ejecución. Delgado es un músico curtido en los escenarios de todo el país, lleva el tiempo suficiente componiendo y cuando toca su guitarra no sólo le logra sacar magníficos sonidos, sino que la acaricia de tal modo que hipnotiza. Hacía tiempo que un concierto tan íntimo no se convertía en un acontecimiento tan brillante y tan bien ejecutado.

Con muy buenas maneras, Zalacaín sonó a Bob Dylan, a Bunbury, a Cohen y a Quique González. Pero sobre todo se escuchó a un cantante con temas marca de la casa, reconocibles a la primera escucha, y repletos de poesía en sus letras. Hacía tiempo que la música y la poesía no se daban la mano de un modo tan armonioso y cautivador. Es de agradecer el entusiasmo con el que se preparó el concierto del pasado sábado. Da gusto salir de un local canturreando las canciones escuchadas, silbando las melodías y con un buen disco en la mochila. Lo íntimo se hizo excelente.

 

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