Santiago Campillo

Dios los cría, y ellos se juntan

Dom, 29/03/2015 - 21:55 -- Andrés Cascales...

En pocas ocasiones podríamos utilizar este conocido refrán, que hace referencia a la inclinación natural que lleva a juntarse a los de un mismo genio y temperamento, con mayor pertinencia que para aludir a la unión de los tres grandes músicos que, sobre el escenario del pub Ukelele, tuvo lugar en la noche de ayer. Y es que cartel del concierto anunciaba: Emilio Chicheri, Santiago Campillo y Slim Gómez; casi nada al aparato... Por eso, ante semejante concentración de talento y maestría por metro cuadrado, nuestro lugar no podía estar en otro sitio que entre el público que se congregase en el local para captar y dar testimonio de todo lo que sucediera.

Así, bien pertrechados con nuestros artilugios y, definitivamente, listos para el blues, irrumpimos en el conocido pub del Polígono Oeste de Alcantarilla a eso de las 23:30h para observar, antes de nada, cómo la concurrencia, algo escasa aún, comenzaba a arremolinarse en torno a las barras y cómo los tres protagonistas de la cita departían, distendida y amablemente, con cuantos se acercaban a saludarles. Sin duda, todo un ejemplo de lo que siempre debería ser el ambiente previo a un concierto, y que anoche fue propiciado no sólo por la cercanía de los músicos, sino también por el respeto del público.

Unos treinta minutos más tarde, a eso de la medianoche, y ya con un auditorio bastante más nutrido, el espectáculo dio comienzo. Chicheri, flanqueado por las guitarras de Gómez y Campillo cantaba Salgo a buscarte ahora, un blues lento y melancólico que, a base de los magníficos punteos de los guitarristas, se iba hasta los ocho minutos para cautivar a un público enmudecido por la atención. A continuación el ritmo se fue a animar con la clásica El tren y la nueva Llévame otra vez a Menphis, cantada por Slim Gómez. Más tarde llegaría el turno de Santiago Campillo para poner voz al mítico tema Desconfío del argentino Pappo Napolitano con el que los tres músicos iban a cerrar lo que podríamos llamar el arranque del concierto.

A partir de entonces, comenzaron a sucederse los temas que habrían de componer el grueso del recital. Unos temas entre los cuales destacaron la graciosa Mi perro ricky y yo, la aclamada Ponme otro whisky, mañana te lo pago, la sinuosa Loco por ti, la arrolladora Mi guitarra y el blues, o una brillante versión de Jonnhy B. Good cantada  en español por Campillo entre otras muchas. En definitiva, toda una colección de canciones a través de las cuales fuimos recorriendo algunos de los hitos más celebrados de las trayectorias de estos tres músicos de leyenda. Así, blues, blues, blues, rock and roll, swing, rockabilly y hasta tango fueron “desparramando acordes” para poner al público a cantar y a bailar durante las más de dos horas que iba a durar esta cita inexcusable.

Al final, entre las muchas reflexiones que nos podría haber dejado el espectáculo, nos quedamos charlando sobre lo que es el tan traído “triunfo” en la música. Sin duda, para los que tienen un concepto más profundo y personal de la música, el triunfo no es otra cosa que poder convertirla en una forma de vida y dedicarte a ella con todo el amor, la honestidad y la calidad que muestran músicos de la talla de Slim Gómez, Emilio Chicheri o Santiago Campillo. Tres talentos que, además, han sido pioneros en la adaptación de los ritmos del Blues, en el caso de Slim y Chicheri, y del Rock sureño americano, en el caso de Campillo, a la realidad española contribuyendo así al engrandecimiento y el enriquecimiento de nuestra cultura musical. Por todo esto, tuvimos que acabar concluyendo, una vez más, que el verdadero triunfo es el que cosechan cada día los que logran dedicarse en cuerpo y alma a aquello que aman trascendiendo la fama y la vanagloria que a tantos parece deslumbrar.

Quizá por esta mezcla de sensaciones tan positivas que experimenté durante el concierto, y quizá llevado en exceso por la animación del momento, ocurrió que me planté ante la barra y le dije confiadamente al barman: “póngame un whisky, mañana se lo pago”. Lo cierto es que no coló, al fin y al cabo no soy Slim Gómez, pero había que intentarlo…

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Santiago Campillo nos lleva de ruta por su "Carretera sin final"

Lun, 23/11/2015 - 08:19 -- Miguel Casas

Este pasado sábado, a eso de las 23:00h, hundidas las manos en los bolsillos y apretando el paso por el frío, llegamos caminando por la calle San Antón a la altura de un conocido bar del cual salía una música que nos hizo parar en seco. El local era el Café de Alba, la música, rock and roll y blues, y el músico que la hacía sonar, Santiago Campillo junto con su banda en formato trío.

Así, ya en el interior del repleto local, viendo al fondo la figura, siempre imponente y tranquila, de Campillo encaramada a su guitarra y haciéndola sonar como solo unos pocos elegidos pueden hacerlo en este mundo, nos apresuramos a realizar el alto de rigor en la barra antes de ocupar los lugares más adecuados que pudimos hallar para dar cuenta del espectáculo que teníamos ante nosotros.

Y ya cerca de Santiago, y ya sin perder detalle de los movimientos de sus dedos sobre los trastes de la guitarra, lo que pudimos vivir fue, mucho más que un concierto, en realidad, un viaje, una lujosa ruta sonora por los territorios del blues y el rock siguiendo una carretera en cuyo horizonte siempre se adivinaba el sur o, mejor dicho, el sureste. De esta manera, con Paco Botía en las percusiones y David Mora al bajo, el trío -con Campillo al volante- fue repasando algunos de los temas más celebrados de su último trabajo de estudio, Carretera sin final.

Así, la sinuosa y magistral Sola, la rápida y poderosa Carretera sin final, la sorprendente y pegadiza Alfonso, o la rockera y completa Niculina la salvaje fueron cuatro de las canciones más aclamadas del mencionado disco de Santiago Campillo. Sin embargo, compartiendo protagonismo con estas últimas composiciones del guitarrista, también sonarían Que el tren no pare, de su etapa con Los Lunáticos y, nada más y nada menos, que Un buen momento y Donde el río hierve, de su etapa con M Clan para cerrar por todo lo alto, a eso de las 00:30h, un concierto que resultó absolutamente memorable.

Y es que hay cosas que por más que las veamos habitualmente, jamás deberíamos acostumbrarnos a ellas y, en consecuencia, dejar de valorarlas como se merecen. Cosas como la suerte que tenemos en Murcia por poder escuchar y cruzarnos de cuando en cuando con un músico de la talla de Santiago Campillo. Un guitarrista que, pudiendo vivir en Madrid, Barcelona o Miami, ha decidido quedarse en su Murcia natal básicamente por dos razones: la primera, porque sabe que, por encima de los contratos leoninos y de los proyectos insulsos, son la libertad y la honestidad los dones más preciados que un músico -si se lo puede permitir- debe cuidar; la segunda, porque entre esos cuatro lugares Murcia es, claramente, para vivir, la mejor ciudad. ¿O no?

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Burning riega con champán y rock and roll la Feria de Murcia

Vie, 09/09/2016 - 10:51 -- Miguel Casas

En la noche del miércoles, y en un escenario a la medida de su grandeza, Burning, con el mítico Johnny Cifuentes a la cabeza, ofrecieron en la Plaza de la Cruz Roja de Murcia un memorable concierto de dos horas de duración en el que sacaron a pasear todo su arsenal de canciones inmortales con las que han escrito, a lo largo de los últimos 40 años, un buen puñado de las más brillantes páginas de la historia del rock español.

Así, a eso de las 23:00h y tras una impecable actuación de Santiago Campillo -que fue el ilustre encargado de abrir la velada recorriendo algunos de los cortes de su último disco, Carretera sin final- Burning, en formato sexteto y rigurosamente vestidos de negro, saltaron al escenario con el hambre de unos principiantes, pero con el aplomo que solo dan los años, para arrancar por todo lo alto una larga noche de rock and roll dando la bienvenida a uno de sus personajes más célebres, Jim Dinamita.

De este modo, con más de 3000 personas -a las que poco les importó que al día siguiente hubiera que madrugar- bailando y cantando desde el primer minuto, la banda de Johnny Cifuentes comenzaría a alternar temas como Bestia azul, Willie Dixon, o Tú te lo llevas todo, pertenecientes a su último trabajo de estudio, Pura Sangre, con algunos de sus clásicos más conocidos, como Baila mientras puedas, I´m burning, o la eterna ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

Llegando al ecuador del concierto Como un huracán, el protagonismo de las canciones del doble disco Burning/En directo, grabado en 1990, fue a más dando como resultado una segunda mitad de recital en la que el público acabó desatándose y echando más leña a un fuego que ya era incontrolable gracias a temas como Muévete en la oscuridad, Ginebra seca, Esto es un atraco y Mueve tus caderas, que fue introducida por un Johnny desatado regando con champán a las primeras filas de incondicionales.

Superado el punto álgido de la velada con Mueve tus caderas, rock desaforado que llevó la locura a la Plaza de la Cruz Roja, y a punto de dar la una en el reloj, llegaría el turno de los bises, entre los que sonarían otros dos clásicos de Burning, la descarada No es extraño que tú estés loca por mí y la emocionante Una noche sin ti, que sirvió para despedir la velada recordando a Pepe Risi, inspirado compositor, virtuoso guitarrista, rockero de raza, líder carismático y figura clave del rock español.

Y así, abandonando a regañadientes un recinto en el que minutos antes se habían suscitado tantas emociones en torno a la que, posiblemente, es la banda de rock más necesaria que ha existido en España por ser la primera que asimiló ese rock canalla, tierno, chuleta y elegante que se gastaban los Stones, pero adaptándolo con alma y voz propias para demostrar que nuestra cultura era capaz de generar universos genuinamente rockeros y que nuestra lengua era vehículo válido para transmitirlos, emprendimos el camino a casa más que satisfechos por haber visto a unos Burning radiantes tocando sus mejores temas en un escenario que les permitió dar lo mejor de si mismos.

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Carlos Segarra, Javier Ojeda, Manuel España, Santiago Campillo y Los Bluesfalos llenan de grandes éxitos el Parque de Fofó

Lun, 17/10/2016 - 08:25 -- Miguel Casas

Noche mágica, la que se vivió este sábado en el Parque de Fofó con motivo de la celebración del Festival Rock & Roll Star; espectáculo que, organizado a beneficio de la ONG Azul en Acción, trajo a Murcia a los líderes de Los Rebeldes, Danza Invisible y La Guardia para que, acompañados por Los Bluesfalos y Santiago Campillo, ofrecieran una velada en la que sonarían algunas de las más memorables canciones que ha dado la música hecha en España durante sus últimos treinta años de historia.

Así, con una notable afluencia de público en el interior del coqueto auditorio y todo listo sobre el escenario, a eso de las 21:45h, serían los míticos Bluesfalos, con Slim Gómez al frente, los encargados de levantar el telón del festival pisando a fondo el acelerador del blues y el rock para poner a bailar al personal alternando algunos de sus clásicos, como Mi guitarra y el blues, Ponme otro whisky, o Blues, cómo me gusta el blues, con temas extraídos de su último LP, “Siempre”, entre los que destacaron Sinceramente tuyo, Nació una margarita, o Apretada, canción esta última que fue dedicada a la memoria de José Antonio Tomás, legendario contrabajista de Los Hurones recientemente fallecido.

A continuación, y superadas las 22:45h, sería Santiago Campillo el que cogería con fuerza el volante de la noche para conducir a toda velocidad a través de su último trabajo de estudio, “Carretera sin final”. De este modo, haciendo rugir el motor de su coche a ritmo de rock and roll y blues con canciones como Alfonso, No me creo ná, o Sola, el experimentado Campillo, brillantemente acompañado por Dani Mora al bajo y Joaquín Bermejo a la batería, iría desplegando arrolladores solos de guitarra antes de afrontar la recta final de su concierto mirando por el espejo retrovisor para rescatar Donde el río hierve y Un buen momento, dos canciones de su etapa en M Clan con las que el genial músico murciano cerró su actuación por todo lo alto.

A las 00:15h, y operados los cambios de rigor sobre la escena para que diera comienzo el concierto triple en el que Carlos Segarra, Javier Ojeda y Manuel España habrían de sucederse compartiendo la misma banda, el primero de este trío de ases que haría acto de presencia no sería otro que el líder de Los Rebeldes; banda absolutamente clave en la historia del rock español. Así, con su característico sombrero de cowboy calado hasta las cejas, el catalán, guitarra eléctrica en mano, desplegaría un repertorio de auténtico lujo en el que fueron interpretadas con la energía y la precisión que requerían canciones tan recordadas y celebradas como Mi generación, Un español en NuevaYork, Rebeca, Bajo la luz de la luna, Mediterráneo o Mescalina. Casi nada.

Concluida la actuación de Segarra, y casi sin tiempo para pestañear, se presentaría sobre el escenario un Javier Ojeda que habría de convertirse en la revelación de la noche. Y es que el cantante malagueño, líder de Danza Invisible, iba a saber como nadie sacarle el máximo partido a sus composiciones gracias al derroche garra y ritmo del que hizo gala en todas sus interpretaciones. De esta manera, sin parar de bailar, correr, saltar y hasta de cantar entre el público por todo el recinto (lo nunca visto) acabó contagiando a todo el respetable con su vitalidad desbordante para lograr que se entregara y terminara cantando a voz en grito canciones tan conocidas como Sabor de amor, Por ahí se va, o A este lado de la carretera.

Consciente del papelón que se le venía encima por tener que salir al escenario después de la actuación de Ojeda, a Manuel España, líder de La Guardia, no le quedaría otra que empezar su recital aclarando que él “no bailaba, pero que cantaba” para que nadie se llevara a engaño y, de paso, ganarse las primeras sonrisas del público. Así, concentrados en la figura, no necesariamente estática del granadino, pronto en el Parque Fofó todos se dejarían llevar por el pop-rock contagioso y pegadizo de las mejores canciones de La Guardia para ponerse en movimiento y cantar junto a Manuel España temas entre los que no faltaron Mil calles llevan hacia ti, Blues de la Nacional II, El mundo tras el cristal o Cuando brille el sol.

Ya a las 2:20h, y para concluir la fiesta de la mejor manera posible, los tres protagonistas de la segunda mitad de la velada -Carlos Segarra, Javier Ojeda y Manuel España- cantarían juntos sobre el escenario el clásico de Burning, Mueve tus caderas, provocando el delirio de un público que terminaría rompiendo a aplaudir no solo para reconocer la calidad del espectáculo ofrecido, sino también para valorar la entrega de estos músicos  a lo largo de sus carreras y agradecer la contribución que, en forma de canciones, han realizado durante décadas para lograr la felicidad de todos aquellos que los escuchaban sin preguntarles jamás de dónde eran o a qué partido votaban.

 

 

Santiago Campillo desata el rock y el blues en las calles de Vistabella

Crear: 05/22/2017 - 12:23

Este pasado viernes, caminando bajo los banderines de papel y las guirnaldas de luces que engalanaban las calles del emblemático barrio de Vistabella, llegamos hasta la Plaza de los Patos para presenciar el regreso en forma de concierto de uno de sus hijos más ilustres: el genial guitarrista y compositor Santiago Campillo.

Así, justo en el mismo lugar del que partió hace ya algunos años esa metafórica “Carretera sin final” que -a veces recta, a veces sinuosa- no es sino la carrera musical que ha recorrido y seguirá recorriendo Campillo, tomamos posiciones entre las centenares de personas que decidieron acompañar al músico de Vistabella en su retorno a casa.

De este modo, como si estuviera dispuesto a sumarle la cultura americana del rock y el blues al Festival Murcia 3 Culturas que a esas horas desplegaba varias citas por la ciudad, un nutrido y variopinto público constituido por melómanos, rockeros, moteros y, cómo no, niños en brazos de sus padres, parejas, compañeros de trabajo, desconocidos, grupos de amigos, curiosos, abuelos y nietos se reuniría en torno al coqueto escenario instalado a la entrada del parque para demostrar el hondo calado que, entre vecinos y visitantes, tendría el espectáculo estrella de las fiestas de Vistabella.

No obstante, sería un poco antes –pasadas las 21:00h- cuando daría comienzo la velada gracias a la actuación de los jovencísimos Pleyel; enérgica banda de rock formada, precisamente, en Vistabella que aprovecharía la oportunidad para presentar en casa su primer EP de título homónimo editado el pasado mes de febrero. Más adelante, superadas las 22:00h, llegaría el turno de Indian Group; experimentada banda de versiones de clásicos del rock que cuenta entre sus filas con músicos de la talla de Chema Iborra y está liderada por el siempre inquieto y carismático Indio Silva.

En consecuencia, con el ambiente debidamente caldeado, el plato fuerte de la noche se serviría caliente al filo de la medianoche cuando, acompañado por Dani Mora al bajo y Joaquín Bermejo a la batería, Santiago Campillo hiciera sonar Sábado a la noche para poner a bailar a todos al compás de ese eterno rock and roll que firmara en 1978 el argentino Moris. Entonces, con la atención del público ya fija en él, el guitarrista interpretaría una sucesión de temas de su primer LP en solitario como Alfonso, rock de ritmo serpenteante y letra calavera; Carretera sin final, frenético rock and roll de irresistible corte clásico; o Sola, delicioso blues que pausaría el tempo del recital.

Más adelante, acercándonos hacia el ecuador del concierto, Campillo se desharía en extraordinarios solos de guitarra en los que cabrían incluso guiños al Bolero de Ravel para introducir versiones como Voodoo Child, de Jimmy Hendrix; Johnny B. Good, de Chuck Berry; o Desconfío, de Pappo Napolitano. De esta manera, rindiendo homenaje a aquellas influencias que siempre han acompañado al de Vistabella, encararíamos la recta final de la velada mirando por el espejo retrovisor para rescatar Donde el río hierve y Un buen momento, dos canciones pertenecientes a la época dorada de M-Clan.

Finalmente, con el público demostrando estar, no solo a la altura de las circunstancias cantando y bailando sin parar, sino también en plena forma agotando las existencias de cerveza del recinto, Campillo y su poderoso trío concluirían su concierto de rock y blues saludando desde lo alto del escenario a un barrio de Vistabella que, un año más, supo dar con la clave para organizar un espectáculo musical de calidad y rodearlo de ese ambiente cálido, acogedor y genuinamente popular que tiñe las fiestas de nuestros barrios y pueblos más entrañables.

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¡Mojemos a los gatos!

Crear: 04/24/2018 - 12:21

La variedad musical significa riqueza intelectual y crecimiento humano. La diversidad en el arte de la creación permite que haya diferentes artistas y distintos modos de ser receptor de dicha creatividad. Es por eso que me gusta tanto observar cómo en el madrileño barrio de Vallecas se dan la mano el rap, el pop, el rock y el blues. Y es en este último estilo en el que me centro, pues el pasado sábado día 21 de abril nuestra ciudad de Murcia recibió la visita del grupo Gato Mojado.

En la Sala Revólver fui testigo del tremendo show que realizan en sus directos. Con la excusa de presentar su nuevo disco "La moral del perdedor", el trío vallecano se acercó a una audiencia complicada que, canción a canción, se fue entregando en aplausos y reverencias. Uno tras otro fueron cayendo los temas que forman ese disco. Manos sucias, Historia, La ruina o Susan, sonaron atronadores. Directos al oído del escuchante. Mezcla de blues y rock urbano. El estilo negro gana la batalla y se erige como protagonista de su música. Y no hacen falta más músicos. Con tres personas en el escenario, entregaron un sonido nítido y sin florituras innecesarias.

Alberto Sánchez a la batería y el bajo de Diego Martín construyen una base rítmica impecable, tocada con soltura y creadora de un blues añejo y moderno a la vez. Kike Orduña se pone en la voz y la guitarra para asegurar un estilo único que hace de Gato Mojado un grupo con mucho presente y un futuro prometedor.  Afortunadamente sus lazos con Murcia no se romperán, pues es en los Niculina Records Studio donde Santiago Campillo les produjo su último disco. Buen trato personal y excelente producto es lo que salió de aquella unión.

Para  redondear una noche que ya era perfecta, subió al escenario el propio Santiago Campillo a fin de acompañarles en las últimas canciones del concierto. Siempre se van los mejores, Jhonny B. Good, Largo tiempo y Got my mojo working fueron interpretadas en un ambiente de camaradería y blues como pocas veces había visto en Revólver. Ya con el público entregado sin remisión, Gato Mojado dieron por acabado uno de esos momentos que tardan en olvidarse. Si es así como canta un gato mojado, mojemos a todos los gatos.

Santiago Campillo le coloca la estrella al Árbol de Navidad de Murcia

Crear: 12/31/2018 - 11:50

Gran expectación, la que se levantó ayer en torno al imponente Árbol de Navidad de Murcia para presenciar el concierto de Santiago Campillo -guitarrista y compositor de de brillante trayectoria y prestigio internacional-, que a principios de noviembre lanzó el que es su segundo álbum en solitario: “A cara o cruz”. En rigor, un cuidado trabajo de estudio radiante de blues y rock que ha supuesto un incuestionable paso adelante del músico como letrista y cantante.

Así, ante un auditorio a rebosar de público, Campillo haría acto de presencia a la hora marcada junto a sus inseparables Dani Mora al bajo y Joaquín Minidrums a la batería para arrancar como una exhalación el recital interpretando Señor Dinero y No venderé mi alma; dos temas cuyas letras hablarían de principios irrenunciables y cuyas melodías volarían a ritmo de rock impulsadas por una banda que demostraría a las primeras de cambio por qué el trío es considerado en la mitología del rock símbolo de poder.

De este modo, poniendo en movimiento al respetable con los acordes iniciales, Campillo y los suyos brindarían un primer tercio de velada que serviría para presentar su reciente LP; disco del que la banda extraería canciones con alma de rock sureño, como Maruchi, y con alma de blues, como Lunes otra vez y la homónima A cara o cruz. A continuación, avanzado hacia el ecuador del concierto, el trío daría entrada a piezas de su primer álbum, como la refulgente Carretera sin final, la siempre sorprendente Alfonso, o esa obra de orfebrería que es Sola.

Más adelante, vislumbrando la recta final de la velada, la banda, lejos de aminorar la marcha pisaría aún más el acelerador incorporando a Pedro Navarro -joven guitarrista de esa inagotable cantera de rock que es Puente Tocinos- para adentrarse con determinación en la Ruta 66, de Pappo Napolitano, y tocar el cielo con una exquisita versión en español de Sunshine of your love; legendario tema del supergrupo Cream que titularon El cielo de tu amor.

En consecuencia, con el público atento a las letras e hipnotizado por los solos de guitarra, la banda nuevamente formando como trío acabaría echando el resto para ponerle el broche de oro a la velada ofreciendo un hito de nuevo cuño, como lo es la luminosa y bailable Viviremos del aire, y dos temas inolvidables de la etapa de Santiago Campillo en M-Clan, como son Donde el río hierve y Un buen momento.

Finalmente, recogiendo la moneda lanzada al aire al comienzo del recital con una nueva versión de Voodoo child, de Jimmy Hendrix, no sería de extrañar ver que a Campillo volvía a salirle cara en vez de cruz en un concierto. Después de todo, es a los que trabajan su talento sin descanso, a los que perseveran en su esfuerzo, a los que deciden no traicionarse ni dejar jamás de aprender, a los que siempre debería sonreírles la fortuna.

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