Teatro Circo Murcia

"Casa de muñecas" conmueve el Teatro Circo

Lun, 19/01/2015 - 00:16 -- Miguel Casas

Este sábado, de la mano de la compañía valenciana Bramant Teatre, llegaba al Teatro Circo de Murcia la última revisión de la obra maestra de Henrik Ibsen, Casa de muñecas. El texto de Ibsen, uno de los más importantes y controvertidos que se han escrito en la historia del teatro, aún sorprende hoy en día, no sólo por la valentía con la que su autor fue capaz de abordar y cuestionar algunas de las más asentadas convenciones sociales que oprimían a la mujer allá por 1879, año en el que fue estrenada la obra, sino también por la vigencia y el arraigo que muchas de estas convenciones disfrutan todavía en nuestros tiempos.

La historia del noruego, enmarcada en su segunda etapa creativa, calificada como realista por la crítica, nos presenta a una acomodada familia burguesa a la que comienza sonreírle la fortuna gracias al ascenso social de Helmer, el cabeza de familia. Sin embargo, más allá del teórico peso del personaje masculino, la trama girará en torno a Nora, esposa de Helmer, la cual, a través de un convulso proceso interior suscitado por violentas presiones externas, terminará quitándose la venda de falsa felicidad de la que parecía gozar y replanteándose su vida lejos de su marido y sus hijos.

La función, que se abre con una Nora entregada despreocupada y frívolamente a los lujos y caprichos que le proporciona su marido, pronto deja entrever, la profundidad de un personaje en el que no todo es inconsciencia y superficialidad. La llegada de una vieja amiga de la infancia, Cristina, propicia la revelación de un secreto que Nora había guardado para sí durante los últimos tiempos.

Años atrás, con su marido gravemente enfermo, Nora se vio obligada a pedir dinero a un oscuro personaje, Krogstad, para afrontar el coste del tratamiento de su esposo, pero a espaldas de éste, ya que jamás, por orgullo, podría haber aceptado la humillación de que su mujer le salvara contrayendo una deuda a título personal. Además, para hacer efectivo el préstamo, Nora, no sólo debió mentir a su esposo acerca de la procedencia del dinero, sino también falsificar la firma de su recién fallecido padre para que éste figurase como avalista en el contrato con Krogstad.

Hoy, a punto de satisfacer el último plazo del pago del préstamo, y con Helmer gozando de una envidiable posición social merced a su nombramiento como director del banco para el que trabaja, la trama viene a complicarse cuando Helmer, entre los despidos que planea ejecutar en su oficina, figura el de un empleado llamado Krogstad, es decir, precisamente el usurero del cual su mujer estaba a punto de librarse para siempre.

La irrupción del pérfido Krogstad en la trama comienza a amenazar el cándido y estrecho mundo de felicidad centrado en la sumisión a su marido y el cuidado de sus hijos en el que Nora había conseguido instalarse. El prestamista, chantajeando a Nora para que use su influencia sobre su marido con el fin de conservar su empleo, someterá a la mujer a una insoportable tensión en la que se verá acorralada entre un hombre vil, cínico y despiadado, Krogstad, y otro rígido, convencional y egoísta, Helmer.

A través de estas dos fuerzas masculinas que estrangulan, cada una a su manera, a la sacrificada Nora, la mujer terminará reaccionando para abrir los ojos y tomar conciencia de las mentiras sobre las que se había asentado su matrimonio. Un matrimonio en el que el hombre sólo piensa en el qué dirán, en su posición social y en su prestigio profesional. Y un matrimonio el que la mujer no es más que un adorno, un complemento que no debe desentonar y una muñeca de agradable visión con la que entretenerse puntualmente.

En la función a la que asistimos el sábado en el coqueto y elegante Teatro Circo murciano, Bramant Teatre planteó una puesta en escena sobria y depurada compuesta por tan solo tres elementos: un sofá en el centro, un pequeño acuario a la izquierda, y una modesta mesa-bar a la derecha. Con la misma sobriedad, el espacio escénico apareció cerrado al fondo por sendas cortinas translúcidas sobre las que se proyectarían diferentes imágenes, frases clave, y hasta conversaciones con personajes no presentes en la escena.

Dentro de esta puesta en escena podríamos destacar la representación simbólica, no sólo  del acuario como metáfora del mundo de cristal en el que Nora vive encerrada, sino también de la escasez de elementos ornamentales como reflejo de la frialdad sobre la que está asentado el matrimonio protagonista. Asimismo, destacables también resultaron los efectos de las cortinas traslúcidas del fondo, que permitían adivinar y anticipar la presencia de determinados personajes a lo largo de la función, y del espectacular efecto de la lluvia cayendo sobre Nora con el que se abrió la obra.

En el plano musical, especialmente relevantes fueron las dos canciones que sonaron para ambientar y marcar el proceso de concienciación por el que atraviesa Nora durante la trama: La Bambola, de Patty Bravo (para ti yo soy solamente una bambola, con quien juegas tú…) y I am a cliché, de X Ray Spex (I´m a cliche, boredom…)

En cuanto a las actuaciones del elenco de actores, debemos reconocer el magisterio y la solvencia de unas interpretaciones que resultaron realmente impecables. Pero, si todos cumplieron con su cometido a la perfección dotando a sus personajes de alma y credibilidad, también es cierto que la pareja protagonista logró recrear con brillantez un conflicto lleno de matices escrito hace 136 años y conseguir presentarlo como una cuestión viva, actual y llena de fuerza ante los ojos de este público de principios del siglo XXI.

En definitiva, junto a los tres cuartos de público que aplaudieron largamente la culminación de la obra, nosotros, levantándonos de nuestra localidad y haciendo lo propio, no pudimos sino felicitarnos sinceramente por haber presenciado una representación tan correcta, animada y ágil de una obra tan exigente. Y así, con el íntimo deseo de que este teatro de la realidad, que denuncia la hipocresía y la mentira de la vida, nos ayude a dejar a un lado esa absurda lucha por el dominio en la que aún hoy parecemos seguir distraídos hombres y mujeres, terminamos abandonando el vestíbulo del Teatro Circo y saliendo a la calle Villar esperando vernos pronto en una nueva cita con el teatro. 

"Ivan-Off" pasea su pena por el Teatro Circo

Mié, 02/11/2016 - 07:30 -- Miguel Casas

Este sábado, seducidos por la llegada a Murcia del “Ivanov” de Antón Chejov que, revisado por José Martret y Alberto Puraenvidia, vivió bajo el nombre de “Iván-Off” durante 358 funciones alojado en la madrileña Casa de la Portera, no dudamos en acudir al Teatro Circo para dispensar a tan célebre personaje el recibimiento que merecía.

Así, cruzando a través de las conversaciones, las esperas y las colas de última hora que a las 21:00h poblaban el amplio vestíbulo del coliseo de la calle Villar, tomamos asiento en nuestras localidades para observar una puesta en escena que, recreando el salón de una casa principal, aparecería cerrada al fondo por una gran pared decorada con decadente profusión de elementos entre los que destacaría, justo en el centro y sobre el hueco de una chimenea apagada, la inquietante pintura de una maja con cabeza y miembros de can.

Iniciada la acción, cómodamente recostado en un sillón y apoyados los pies sobre un escabel, contemplaríamos a Iván -el protagonista de la obra- leyendo con indolencia las páginas de un libro cualquiera mientras el pícaro Miguel -su primo- y el conde Mateo –su tío- paseaban, charlaban y reían con afectación tratando en vano de arrancar a Iván de su lectura y hacerle partícipe de sus pueriles y superficiales conversaciones.

Imperturbable sobre su asiento, Iván no solo habría de escuchar los comentarios despreocupados y divertidos de su primo y su tío, sino también los reproches del honrado, pero implacable, doctor Constantino, el cual le acusaría de ser el principal culpable del grave estado de salud en el que se encontraba Anna –su esposa-, con la que Iván tan solo llevaba casado cinco años. Sin embargo, lejos de defenderse de los ataques del médico, Iván acabaría confesando su responsabilidad y hasta reconociéndose indiferente.

De este modo, dibujado a grandes rasgos durante el primer acto el carácter de Iván mediante las breves conversaciones que sostendría no solo con Miguel, Mateo y Constantino, sino también con los comentarios que éstos realizarían sobre él, comenzaría a tomar forma ante nosotros el retrato de un personaje replegado sobre si mismo, fracasado en los negocios, acosado por las deudas, deprimido por la enfermedad de su mujer, aburrido por su situación social y quebrado por el peso de las ambiciones no satisfechas.

Ya en el segundo acto y tras un trágico diálogo en el que Anna suplicaría a Iván que se quedase con ella en vez de salir por la noche, el lugar de la acción se trasladaría a la mansión de los Leiva, a cuyas reuniones de sociedad se desplaza periódicamente Iván junto con Miguel y Mateo a fin de obtener mejores condiciones en el pago de la deuda que aquel tiene con los Leiva. Sin embargo, no sería en Silvia Leiva, la avara matriarca del clan, ni en Carlos, el esposo borracho y pusilánime de ésta, en quien Iván habría de encontrar comprensión, sino en la hija de ambos, la joven y hermosa Sara.

Más adelante, durante los dos siguientes actos de la obra de Chejov, seríamos testigos de cómo los tentáculos sociales y económicos que rodeaban a Iván le apretarían hasta convertirlo en un ser incapaz de intentar si quiera recuperar el pulso de una vida para la que creía ser, cumplidos los cuarenta, demasiado viejo. De esta manera, angustiado por un vacío existencial para el cual no iba a poder encontrar sentido, Iván optaría entonces por el estoicismo, por la ataraxia, por dejarse mecer por los acontecimientos hasta reunir la lucidez y el valor necesarios con los que encontrar, no una solución, pero sí una salida a su situación.

Así, como en otras obras de Chejov, en “Iván-Off” el dramaturgo ruso desarrollaría una potente crítica a la sociedad de su tiempo cuajada de deliciosos personajes cómicos, diálogos hilarantes y situaciones grotescas. Sin embargo, en esta obra, que además es una tragedia, tal crítica ofrecería la novedad de que sería articulada en torno a un personaje tan incomprendido y denostado como lo fue el propio Chejov durante buena parte de su vida –de hecho, hasta que un tal Stanislavski se cruzó en su camino-, para dar conocer los vicios, las miserias y las limitaciones mentales de una sociedad que era incapaz de reconocer o dar explicación a ningún mal humano que no estuviera relacionado directamente con la satisfacción de las necesidades más inmediatas relativas a la condición social o a la posición económica.

De esta manera, a la postre y mientras abandonábamos el Teatro Circo sumergidos en estas y otras reflexiones acerca de la obra, no nos quedó sino reconocer el magisterio que ha alcanzado una compañía -La casa de la Portera- que desde que iniciara su singladura allá por 2012  -precisamente, con la puesta en escena de este “Iván-Off”- ha ofrecido más de 400 representaciones del clásico de Chejov apropiándoselo con todo merecimiento para hacer de él, a pesar de las importantes dificultades que encierra, una pieza atractiva, viva y plenamente vigente. 

Mastodonte llenará de intensidad, épica y electricidad el Teatro Circo de Murcia

Crear: 01/13/2020 - 01:05

Hasta el Teatro Circo de Murcia llegará este próximo sábado, 18 de enero, la exitosa gira de “La transfiguración del mastodonte”; original y vanguardista espectáculo musical con el que la banda capitaneada por el actor y cantante Asier Etxeandía y el multiinstrumentista Enrico Barbaro está presentando por toda España su primer trabajo discográfico, el homónimo “Mastodonte”

Así, con poco más de un año de vida, la propuesta de Etxeandía y Barbaro, que vio la luz en noviembre de 2018, ya cuenta con importantes credenciales en su haber. En este sentido, Mastodonte no solo les ha llevado a ser nominados a los premios Latin Grammy 2019 en la categoría de Mejor vídeo musical por el videoclip de Anatomía de un éxodo, sino también a alzarse con el galardón de Mejor espectáculo musical de la publicación cultural Madrid es teatro por “La transfiguración del mastodonte”.

De este modo, formando con Iván Prada a la guitarra eléctrica, Pino Rovereto a la batería y Domi Oliver al piano y al saxofón, Mastodonte ofrecerá un emocionante viaje experimental en forma de concierto a través del cual el público asistirá al desarrollo total de una vida humana: desde su nacimiento hasta su ocaso, desde la infancia a la madurez, desde la ilusión hasta la pérdida, desde el perdón a la serena aceptación de sus errores; y todo ello, a ritmo de rock, funk, música clásica, electrónica y dance.

Entradas: Teatrocircomurcia.com

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