Las Torres de Cotillas

Seguridad Social demuestra su jerarquía en Las Torres

Sáb, 29/08/2015 - 19:04 -- Javier Brooklin...

Anoche, en Las Torres de Cotillas, con motivo de las Fiestas Patronales, y ante las más de 2000 personas que llenaban la explanada del maestro Ángel Palazón, los valencianos Seguridad Social se marcaron uno de esos conciertos que quedan durante largos años en la memoria de un pueblo y para siempre en la retina de los buenos aficionados a la música.

Y es que la banda liderada por José Manuel Casañ -una de las más grandes de España, y una de las que mejor ha sabido renovarse para mantenerse fiel a su esencia mestiza desde que fuera fundada en 1982- consiguió a base de un repertorio cuajado de clásicos inolvidables como Mi rumba tarumba, Quiero tener tu presencia, Chiquilla o Comerranas ir ganándose al variopinto público que acudió a su espectáculo hasta metérselo por completo en el bolsillo merced a la gracia, a la precisión y al extraordinario vigor con los que se mostraron sus miembros durante toda la velada.

Así, dicha velada, que se abrió a eso de las 00:25h con tres temas rockeros, rápidos y directos –No es fácil ser Dios, La camisa de once varas y Pena negra- pronto alcanzó uno de sus momentos más esperados cuando sonaron los acordes de la animada Mi rumba tarumba, una de esas canciones conocidas por todos que definitivamente puso a bailar al amplio, pero abarrotado recinto torreño. Con el amplio protagonismo de la guitarra eléctrica, que caracterizó a los temas más rockeros y contundentes de la banda, continuamos hasta que llegó el turno de escuchar la acertada versión que ya en 1997 Seguridad Social editó de la luminosa Acuarela, del brasileño Toquinho.

Recuperando a la senda del rock más bailable y festivo, sonaron a continuación Me siento bien, Quiero tener tu presencia, y A tontas y a locas para volver a alcanzar uno de los hitos de mayor intensidad del concierto. Sin embargo, más adelante, y sin perder la intensidad alcanzada, la banda se adentraría en una fase del concierto caracterizada por la mayor variedad en los ritmos gracias a los guiños que tuvieron con el ska y al rap, en Un, dos, tres, mueve los pies! con el reggae, en El ritmo del corazón, o con el punk con Vamos a pasar a la acción.

Sin duda, el momento “cámaras y móviles en alto” llegó con Chiquilla, desgarrada rumba-rock que desde 1991 y hasta nuestros días se ha convertido en la auténtica bandera de Seguridad Social, una bandera que fue ondeada al viento de la cálida noche torreña para inflamar los ánimos y lograr la catarsis y la comunión perfecta con la multitud congregada ante el escenario del concierto.

Ya en los bises, las versiones ganarían protagonismo con Me siento mucho mejor (I´ll feel a whole lot better) de The Birds,  Salta de Tequila en clave ska, y la emocionante Un beso y una flor con la que se podría punto y final al recital; eso sí, no sin que antes la banda sacara otro de sus ases guardados en la manga, el ska Comerranas, que mezclaron muy acertadamente con una de sus primeras composiciones, la punk Mi almohada está preñada para delirio del personal.

Al final y como conclusión después de todo lo contemplado, solo cabe felicitar sinceramente a José Manuel Casañ y su banda, no sólo por el magistral concierto que dieron en la noche de ayer, sino por su larga trayectoria. Y es que Seguridad Social es un grupo que siempre ha estado ahí. Que ha pegado muy fuerte en varias ocasiones, pero que siempre ha estado ahí. Y ahí es precisamente donde reside su valor y su principal virtud porque cuando los éxitos fugaces pasan y las luces de los focos se apagan lo que queda es el valor de una carrera y la verdad de un trabajo realizado con honradez. Es entonces cuando se puede envejecer con orgullo y con toda la dignidad, y crecer con la sabiduría que dan los años y las experiencias. Y es por todo esto que Seguridad Social allá por donde van acaban ganándose el favor y la simpatía del público. 

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Second y Noise Box despiden el verano como profetas en su tierra

Crear: 08/27/2017 - 08:08

Noche grande, la que se vivió este viernes en Las Torres de Cotillas de la mano de Second y Noixe Box; dos bandas nacidas en la Región que, completando un final de temporada que está siendo especialmente feliz para ambas, no dudaron en recalar en esta localidad murciana y brindar con éxito el que fue el concierto principal de sus fiestas patronales.

Así, ante un público expectante que comenzaría a concentrarse en el ya tradicional recinto de la explanada del Maestro Ángel Palazón a eso de las 23:15h, sin fuegos de artificio, pero con unas ganas locas de hacer mucho, pero que mucho ruido, los encargados de abrir la caja de los truenos serían Noixe Box para empezar a ponerle la música a las fiestas de Las Torres.

De este modo, capitaneados por un Jesús Cobarro que se entregaría como intérprete para transmitir la intensidad requerida por cada canción, Noixe Box ofrecerían un recital en el que, tomando como base los temas de su último álbum, “Every picture of you is when you were younger”, mostrarían toda la riqueza y la variedad de unas piezas que, como Magic, Dunes and trees, Run o Big boy, harían transitar al público por parajes musicales recónditos, etéreos y siempre cambiantes.

En este sentido, partiendo del rock alternativo, la banda desplegaría toda una batería de arreglos que, casi en cada tema, tendería a alargar las melodías y a dotarlas de un marcado carácter onírico y experimental. Carácter que, en su conjunto, se antojaría como un sofisticado traje hecho a medida para dar cuerpo y dotar de flexibilidad a unas composiciones que oscilarían entre el estallido y la paz, y a las que la voz difuminada de Cobarro se acoplaría a la perfección, bien como grito desgarrado, bien como delicada caricia.

Más adelante, concluida la impecable actuación de Noixe Box y con el pabellón blanco y negro de Second ondeando ya como telón de fondo, el momento más esperado de la velada llegaría pasadas las 00:30h, cuando la banda encabezada por José Ángel Frutos saltó al escenario para júbilo de las más de 2000 personas congregadas en el recinto ferial de Las Torres de Cotillas.

De esta manera, ante un público multitudinario que volvería a responder atraído por la llamada de los murcianos, el concierto arrancaría rápido y directo con tres canciones que serían cantadas y bailadas casi sin descanso por el respetable: Nueva sensación, Primera vez  y 2502. En rigor, un trío de temas trepidantes de cuidada factura indie con los que Second remitirían a sus tres últimos trabajos de estudio –“Viaje iniciático”, “Montaña rusa” y “Demasiado soñadores”- para, de paso, demostrar que la etapa dorada que vive la banda, lejos de ser fruto de la casualidad, es resultado de los más de quince años de carrera que la contemplan.

En consecuencia, acudiendo a los discos que han marcando su trayectoria para elaborar un repertorio que hoy es uno de los más brillantes y apreciados a nivel nacional, Second ofrecería una sucesión de temas tan celebrados como Muérdeme, La distancia no es velocidad por tiempo o Rodamos antes de culminar su recital con un bis en el que la banda lanzaría sobre el tapete de la noche murciana un póquer de ases como Nivel inexperto, N.A.D.A, Atrévete y Rincón exquisito; canción, esta última, con la que la segunda banda que a más festivales acude en España pondría fin a su espectáculo entre miles de aplausos y bajo una nube de confeti al filo de las 2:00h.

 

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