Garaje Beat Club

Carlos Vudú no dejó cuentas pendientes en el Garaje Beat

Lun, 22/06/2015 - 13:56 -- Andrés Cascales...

Para comenzar esta crónica sobre el concierto que anoche brindó Carlos Vudú en la murciana Sala Garaje Beat Club primero deberíamos reconocer que, no ya en la música, sino en cualquier ámbito de la vida, es muy difícil suscitar un grado de unanimidad tan alto en torno a la calidad de un proyecto como el que está logrando alcanzar alrededor del suyo este joven y, a la vez, experimentado guitarrista murciano.

Y es que, quien más y quien menos, todos, ya sean afamados productores de prestigio o reputados críticos de prensa, ya sean emisoras de radio especializadas o canales de televisión nacionales, han terminado por valorar las bondades de este músico hasta llegar a considerarlo como una de las principales figuras emergentes de talla nacional destinadas a marcar el nuevo rumbo que habrá de seguir el rock español en el futuro. De hecho, nosotros, desde murciocio.es, ya en abril tuvimos ocasión de dar cuenta de ello con motivo de la lujosa y colorida presentación de su segundo LPGigantes, en el Teatro Circo de Murcia.

Por todo esto, a nadie le debe extrañar demasiado que, a pesar de tocar un domingo por la noche, el Clan Jukebox con Carlos Vudú a la cabeza lograran llenar más de medio aforo de la amplia Sala Garaje para realizar la segunda presentación en Murcia de su mencionado nuevo trabajo ofreciendo un concierto más íntimo, cercano y garajero en un local que, debido  a su fisonomía y a su acústica, quizá se percibió como más propicio que el Teatro Circo para poder disfrutar en mayor medida de la calidad que esta banda atesora en sus directos.  

Así, con un ambiente más que agradable en la Sala y con los músicos ya preparados sobre el escenario, Carlos y su banda -en la que formaba por primera vez Quino Lucas al piano- arrancaron su espectáculo con la intensidad que demandaba la ocasión para poner a bailar al respetable a base de una cuidada selección  de canciones extraídas de sus dos discos publicados, Cartas Marcadas y el ya mencionado Gigantes. De esta manera, temas que ya se han convertido en clásicos como Tratados de soledad, Mientras puedas o Cartas marcadas -con su característico homenaje dentro de la misma a Like a rolling stone-, fueron alternándose acertadamente con canciones de nuevo cuño como Gigantes, Ha vuelto el petirrojo, Arena y sal, Cuentas pendientes, Uno de los nuestros, Mira donde estoy o El rock de las cloacas. Sin duda, todo un repertorio que por su categoría y su variedad hizo las delicias de la concurrencia y que, además, tuvo, en una versión traída al estilo vudú de El límite, un bonito guiño para rememorar al grupo de Javier Andreu, La Frontera.

En definitiva, más que a un concierto, a lo que anoche tuvimos ocasión de asistir fue a una fiesta: la fiesta de la música y, en particular, a la fiesta del nuevo rock español; un nuevo rock en el que todos creemos que tendrá mucho que decir el Clan Jukebox porque en este caso, y como dice la canción, el espectáculo fue completo y no quedaron "cuentas pendientes". 

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Marabunta, Debaho Band y Manuel Fanático: Rock and Roll como agua de mayo en el Garaje Beat

Crear: 04/29/2017 - 23:52

Este pasado viernes, buscando calmar nuestra sed de rock and roll, salimos a las calles desafiando a la lluvia que caía sobre Murcia para acudir al concierto de Manuel Fanático, Debaho Band y Marabunta que, programado en el Garaje Beat Club a beneficio del Espacio Educativo La Oropéndula, se nos antojaría tan necesario como esa bendita agua de mayo que, a finales de abril, acariciaba la ciudad.

Así, con menos público del esperado debido a lo desapacible de la noche, pero con las mismas ganas por tocar, la velada arrancaría a eso de las 23:00h de la mano de Manuel Sánchez, líder de los legendarios Fanáticos, que, esta vez en solitario, acudiría a la cita solidaria para brindar un breve repertorio interpretado en clave íntima que transitaría, llevado por las armónicas y las guitarras, entre los territorios del rock y el country.

 

Más adelante, a las 23:45h y tras realizar sobre el escenario los cambios oportunos, llegaría el turno de una de las bandas de rock más potentes y contrastadas de la Región: Debaho Band. Y es que los lorquinos, con José Alberto Lario a la cabeza, apenas necesitarían un minuto para poner a bailar al público al ritmo de una cuidada selección de canciones extraídas de sus dos LPs publicados hasta la fecha: “Sin freno” y “Basado en hechos reales”.  

De esta manera, con Debaho Band haciendo honor a su merecida fama de banda intensa, consistente y rotunda, el concierto despegaría de inmediato describiendo una trayectoria ascendente que parecería ir de más… a más todavía. Así, si nada más iniciarse el recital sonaron canciones tan redondas como La más guapa del burdel o Basado en hechos reales, ya encarando la recta final llegarían joyas como La curva de perdedores, La mentira rosa o Titiritando.

Concluyendo con Ni banderas ni ladrones, tras ejecutar una magistral interpretación de Corazón de mimbre, Los Debaho volverían a conquistarnos por mostrar toda la verdad que encierra una banda de rock. Es decir, por mostrarse como una unión perfecta en la que cada músico aporta lo mejor de sí para dar vida a una máquina pilotada por aquellos que, como si fueran soldados de una antigua orden de caballería, se entregan, espoleados por el inconformismo y el desencanto, al servicio de las más altas y nobles causas perdidas.

 

A continuación, más allá de la 1:00h, nos adentraríamos en el último tercio de la velada con la noche vestida de terciopelo y seda para dar la bienvenida a Marabunta, banda de rock experimental con toques indies radicada en Cartagena que, tras ver la luz en 2005 y superar un prolongado periodo de inactividad, regresaron a escena en 2015 con la edición del que hasta hoy ha sido su trabajo discográfico más reciente: el EP “Hechos consumados”.

Así, mecidos por las voces, los coros, los ecos, las armonías y los largos desarrollos instrumentales de la banda, pronto nos veríamos atrapados en una dulce nebulosa de irrealidad y onirismo de la que emergería la figura siempre inquieta y sugerente de Jesús, líder de la formación, para ejercer de maestro de ceremonias dirigiendo la  interpretación de temas tan elaborados y evocadores como Ecos, Eléctricos, Escena final o Hechos consumados.

A punto de tomar tierra después de hacer sonar canciones como Armas de barro o Argentina, ésta última de Vetusta Morla, el cuarteto cartagenero pediría la colaboración del público para que, subiendo al escenario, arropase con su presencia a los integrantes de las tres bandas participantes para que cantaran juntos el tema Tambores de guerra,  que sirvió como perfecto colofón a una velada a la que, sobre las tablas, no le faltó de nada.

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