Carlos Vudú y el Clan Jukebox estrenan con éxito Gigantes en el Teatro Circo de Murcia

Sáb, 25/04/2015 - 22:32 -- Andrés Cascales...

Noche de viernes en Murcia, concierto grande en el Teatro Circo. Cartel de estreno en la entrada, caras conocidas en el vestíbulo. Nervios y sonrisas. Ir y venir de gente. Patio de butacas lleno, neblina en la sala. Saludos de cortesía, luces que se apagan. La portada del nuevo disco proyectada como telón de fondo, instrumentos colocados con mimo sobre el escenario. Grito de guerra entre bastidores, expectación entre el público. Suena Bang Bang (my baby shot me down) por los altavoces, canta la voz de Nancy Sinatra…

Así se presentaba, instantes antes de comenzar, el concierto que Carlos Vudú y el Clan Jukebox nos habían preparado para celebrar, en casa y rodeados de amigos, el lanzamiento de su segundo y esperado LP, Gigantes. Sin duda, una de las citas musicales más esperadas del año en Murcia por suponer, no solo la confirmación de uno los proyectos más atractivos de nuestra rica escena regional, sino también la consolidación de una de las bandas con mayor proyección a nivel nacional.

Por eso, entre todos los que son, prácticamente todos quisieron estar anoche en el Teatro Circo: desde viejos amigos hasta miembros de la familia, desde músicos amateurs hasta cantantes en ciernes, desde productores de moda hasta críticos de prestigio. Eso sí, prácticamente todos, pero dispersos entre el numeroso público general que con su generosa presencia quiso arropar y dar el calor necesario a este brillante músico de la tierra, joven aún, pero curtido ya en más de mil batallas.

De esta forma, con todos ocupando cómodamente sus localidades, a eso de las 21:45h, hicieron acto de presencia sobre el escenario los protagonistas de la noche para hacer saltar de sus butacas a los asistentes y ponerles a bailar con Al ritmo de tu cuerpo, un rock rabioso e intenso que se mostró ciertamente ideal para abrir el concierto con la contundencia que la ocasión merecía. A continuación, casi sin dar tiempo para respirar ni para sentarse, la banda invocaría a La reina del baile, otro rock, rápido y directo que, como un golpe certero, vino a espabilar y a agarrar de golpe toda la atención del auditorio.

A la tercera canción llegó el momento de empezar a escuchar las composiciones del nuevo disco de Carlos Vudú y el Clan Jukebox. Así, el primero de los temas seleccionados para ser presentados fue precisamente el que da título al LP: Gigantes, un rock realmente depurado que, con su ritmo más contenido permitió adivinar un cambio de velocidad apreciable entre las composiciones del primer disco, Cartas marcadas, y el segundo.

De esta manera, como si fueran cartas de dos palos diferentes, pero de una misma baraja, las canciones de ambos discos comenzaron a repartirse y alternarse con acierto para armar una larga jugada ganadora basada en la riqueza de ritmos y texturas. Así, temas nuevos como Arena y sal, Ha vuelto el petirrojo o Invierno sin abrigo se combinaron con los ya clásicos Cuando las calles gritan o Malas intenciones para hacernos desembarcar en el tramo central de un espectáculo cuyo desarrollo estaría marcado por la presencia casi exclusiva de canciones extraídas del nuevo Gigantes.

Y así, entre las composiciones del nuevo disco que fueron a llamar más nuestra atención pudimos apuntar: en primer lugar, Agua turbia, una aguda crítica social que comenzó desdibujando acordes para después ir haciéndolos más rotundos y acabar explotando en forma de rabioso rock; en segundo lugar, Cuentas pendientes, canción que empezó con Carlos en solitario a la guitarra antes de que la banda le envolviese y, a base de afilados punteos de guitarra, terminaran al unísono llegando a uno de los más notables momentos instrumentales de la noche; y en tercer lugar, Gracias por nada, uno de esos temas que resultan llamativos a la primera escucha y que, por su estribillo, sus coros, sus magníficos solos de piano y su guiño final al mítico What´s going on de Marvin Gaye, acabó destacándose como uno de los grandes aciertos del nuevo disco del Clan.

Concluida la fase que podríamos llamar de presentación del nuevo LP, volvieron a sonar, ya para encarar la recta final de la velada algunas de las canciones más conocidas del primer LP, como la luminiosa Tratados de soledad, la pegadiza Mientras puedas y la rockera Mira donde estoy. Más adelante, y una vez metidos en los bises, fue el momento de contar con el único invitado de la noche, Javier Maillo, quien cantó en solitario junto a Carlos la conmovedora Entre las cuerdas justo antes de que la banda regresara al escenario para poner el broche de oro al espectáculo con la mítica Cartas marcadas y el sorprendente Rock de las cloacas.

Como conclusión, mientras contemplábamos los saludos de los músicos y los aplausos con los que el público les correspondía, pudimos abandonar el coliseo de la calle Villar experimentando las gratas sensaciones de quien acaba de saborear un espectáculo de verdadera categoría. Y, en este caso, no sólo por la calidad de los artistas y su proyecto común, sino también por el acierto con el que éstos fueron capaces de armar un repertorio de lo más rico y defenderlo en vivo, y por primera vez, de una manera tan brillante.