Superlópez

Superlópez, unos héroes con el poder de no crecer

Lun, 07/12/2015 - 08:15 -- Javier Brooklin...

Bonita noche de rock, la que se vivió el sábado en la Sala Revólver de la mano de Superlópez. Y es que la banda murciana, que tomó su nombre en 2007 del famoso personaje del cómic de Jan, ofreció una gran velada merced a su pop-rock de carácter ochentero en el que priman el sonido fresco y unas letras directas que juegan con las clásicas referencias del género.

Unas referencias que se condensan, en cierta manera, en uno de sus temas más conocidos, No quiero crecer. Porque, aunque el paso del tiempo sea inevitable y las convenciones sociales nos obliguen a cambiar en ciertos aspectos, para los que hemos crecido leyendo cómics, frecuentando bares y escuchando pop y rock, jamás podremos -ni querremos- dejar esas referencias atrás. Forman parte de nuestra esencia y siempre convivirán con las nuevas circunstancias que nos acontezcan en la vida.

Así, al filo de la medianoche, y tal como dice una canción que más adelante tocarían -Como lobos-, Superlópez comenzaron su actuación plenos de garra haciendo sonar Surf espacial, una pieza instrumental de ritmo electrizante y sinuoso perfecta para captar de inmediato la atención del personal. A continuación, golpeados por una atronadora batería y acariciados por una inspirada guitarra, llegaría Comencemos con el show antes de dar paso a la animada Piso a fondo; sin duda, toda una declaración de intenciones

Ya en esos momentos, con la Sala de la Calle Victorio registrando un lleno absoluto, el público se mostraría pasándoselo en grande y feliz de entregarse al atractivo sonido de Superlópez. Un actractivo sonido que, además, a lo lardo del espectáculo iría variando gracias a temas como la romántica Nadaremos, la alegre Bienvenido al nuevo bar, la tierna No Más, la potente Miénteme -enriquecida por un solo de guitarra absolutamente ganador-, o la anteriormente comentada No quiero crecer.

Paralelamente, Superlópez supieron combinar sus temas propios con algunas versiones bien llevadas a su terreno como, por ejemplo, una mas rockera Frío, de Manolo Tena, La torre de la vela, de 091, Mil horas, de Andrés Calamaro, con un toque funky, la mítica Me estas atrapando otra vez, de Los Rodríguez, y, las que sirvieron para poner fin al recital por todo lo alto: Sí, sí, de Los Ronaldos y Sábado a la noche, de Morís.

Así, atentos al concierto entre un público que no paraba de cantar y botar, tuvimos que acabar reconociendo las virtudes de Superlópez y su capacidad para ofrecer un repertorio basado en unos sonidos que nos llevaron a la edad más dorada que ha conocido nuestra música. Una edad en la que los grupos de música no estaban prefabricados, echaban programas musicales por televisión, las bandas desconocidas podían sonar en la radio y, además, eran precisamente nuestros músicos los que llenaban pabellones y hasta estadios de fútbol. En fin, lo dicho, que no queremos crecer…

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Superlópez, pop-rock de altos vuelos en la Sala Revólver

Mié, 21/12/2016 - 07:58 -- Miguel Casas

Este pasado sábado, en la misma Sala Revólver donde tuvimos ocasión de conocerlos hace justo un año, volvieron a aterrizan, cual superhéroes, José Carlos “Negro” y Andrés J. “Canito” para ofrecer una larga noche de pop y rock and roll en la que, junto con sus canciones, plenas de alma y garra, interpretarían versiones de grupos tan fundamentales como Burning, Alarma, Los Ronaldos o Los Rodríguez.

Así, a eso de las doce de la noche y con un público que ya se arremolinaba inquieto en torno al escenario de la sala, Superlópez arrancarían su concierto acelerando a tope con la instrumental Surf espacial, que serviría para introducir en clave de rock temas como Piso a fondo, Rock 2-1-3 y Como bolos, antes de que llegara la primera versión de la noche, la emocionante Frío, que escribiera el inolvidable Manolo Tena.

A continuación, dos composiciones de la banda como Mi canción y Nadaremos se sucederían para templar los ánimos y mostrar una vertiente más melódica y reflexiva de Superlópez, antes de poner nuevamente a rugir el motor del concierto con Bienvenido chico al nuevo bar y, justo después, con la frenética Esto es un atraco, de Burning, que sirvió para alcanzar y superar a toda velocidad el ecuador de la velada.

Abrazando y dejándose envolver por el rock and roll que estaban interpretando con verdadera garra, Superlópez nos traerían un trío de canciones de factura propia como Volveré, No más y Salir a cazar en las que las melodías electrizantes se acompasarían para ofrecernos cuidadas baladas-rock plenas de punteos ganadores, acertados coros y contagiosos estribillos que hicieron las delicias del público.

Encarando la recta final de la velada, las versiones adquirirían un mayor protagonismo,  ya que, junto a Miénteme, No quiero crecer y Hoy decidí, Superlópez harían sonar temas como Mil horas, de Andrés Calamaro; Sí, sí, sí, de Los Ronaldos; Me estás atrapando otra vez, de Los Rodríguez o Sábado a la noche, de Morís. Es decir, un auténtico póker de ases con el que la banda culminaría su recital por todo lo alto.

Por eso, concluido el espectáculo y abandonando la sala no sin antes reconocer entre el público a reputados músicos como José Filemón o Paco Urbano, no podríamos evitar esbozar una sonrisa al comprobar, una vez más, que ese pop-rock que tiñó de oro los mejores años de nuestra música, lejos de ser solo un bonito recuerdo, aún hoy sigue siendo fuente viva de inspiración para componer canciones con las que llegar a la gente

Y es que, parafraseando una canción de Superlópez, si lo que muchos llaman crecer a la hora de la verdad no es otra cosa que renegar de tus influencias, renunciar a tus sueños, desprenderte de aquello que te hace diferente, acostumbrarte a perder y jamás, bajo ningún concepto, ni decir ni pensar ni hacer ni cantar lo que quieras, nosotros -como cantaba Joey Ramone y como canta José Carlos “Negro”- tampoco queremos crecer.

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Nadie puede con Superlópez

Crear: 05/27/2018 - 08:36

Este viernes, como héroes salidos del cómic de Jan, la banda murciana Superlópez volvió a aterrizar en la Sala Revólver en una noche en la que sus cuatro miembros tendrían que emplear a fondo sus súper poderes para enfrentarse y salir airosos de la amplia y variada oferta musical que llenó de conciertos las calles de la ciudad. 

Así, en una jornada que estaría marcada por el desarrollo del Festival Murcia 3 Culturas, Superlópez acudiría a la cita con toda la determinación que se le presume a los héroes de verdad para salir al rescate de esa cultura pop-rock que, desde finales de los años 70, ha cuajado de grupos inolvidables las páginas más doradas de la historia de la música popular española.

De este modo, aún con poco público en la Sala, pero sin un atisbo de duda en sus ojos, la formación arrancaría su concierto a eso de las 23:45h al ritmo de Surf espacial; movido tema instrumental con el que, de hecho, Superlópez pondría en órbita a los presentes desde el minuto uno. A continuación, interpretando canciones tan rotundas como Piso a fondo, El viento va o Rock 2-1-3, la banda encabezada por José Carlos “Negro” y Andrés J “Canito” parecería dibujar sobre el cielo de la noche murciana una llamada a la acción ante la que el respetable no tardaría en responder.

En consecuencia, sumando imparablemente fieles a su causa, la banda iría creciéndose a cada paso mientras en el escenario alternaba baladas como Nadaremos y No más con piezas más rabiosas como Mi canción o Bienvenido al nuevo bar. Entonces, haciendo saltar todas las alarmas de incendio con las versiones de Frío y Esto es un atraco, el recital atravesaría su ecuador sin frenos para alegría de una Sala Revólver que ya luciría llena, libre y salvaje como en las mejores ocasiones.

De esta forma, entregándose en una larga recta final en la que sonarían clásicos de la formación como Salir a cazar, Miénteme, o Es hora de pelear, Superlópez lo dejaría todo sobre las tablas de la Sala sin renunciar a rendir el merecido homenaje a las que han sido algunas de sus influencias más notables: Tequila, Morís, Los Rodríguez, Ilegales o Los Ronaldos, entre otros, para culminar, tras más de una hora y media, una nueva y  memorable velada de rock and roll.

Así, volviendo a hacerse grandes sin necesidad de crecer, Superlópez acabaría dando una vez más buena cuenta de ese arte que florece pegado al asfalto regado con orgullo de barrio, de esa música viva, urgente y callejera que hace brillar el corazón de neón que late en toda ciudad. Y por eso, y por resolver con nota una noche que no tenía nada de fácil, nosotros perderíamos una vez más el camino de vuelta al hogar pensando que, definitivamente, nadie puede con Superlópez.

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