Carlos Vudú y el Clan Jukebox enarbolan la bandera del rock en la Glorieta de España

Así, como si de un delicado menú degustación se tratara, este pasado sábado Carlos Vudú y la mitad de su Clan Jukebox acudieron al ya tradicional mercadillo navideño de Murcia para ofrecer un breve concierto acústico con el que dar a conocer en vivo y en directo las piezas más exquisitas que han dado forma a su nuevo disco, III.
De este modo, tras haber llenado la Sala REM en su presentación oficial -el 18 de octubre- y haber rodado ya desde entonces por Madrid, Valencia, Alicante y Granada, Vudú y los suyos regresarían a casa traídos por la programación de conciertos que, con motivo de la Navidad, ha organizado un año más el Ayuntamiento de Murcia.
En consecuencia, flanqueado por Juan Gomariz (percusión) y Pedro Alberto Teruel (guitarras), Carlos Vudú arrancaría su recital a las 21:50 mostrando su lado magnético para captar la atención del variopinto público haciendo sonar la arrebatadora “Perros románticos”, canción que dejaría paso a “Vuela alto”, otra de las composiciones destacadas de su álbum III, del que continuaría deshojando temas como “Porque te vas” -versión del célebre éxito de Jeanette- o la trepidante “Crimen y castigo”.
Más adelante, y afrontando ya la recta final de su actuación, el trío Jukebox interpretaría “Hasta que el sol nos alcance”, otra de las joyas de su magnífico nuevo disco, antes de permitirse el primer guiño al pasado con la furiosa “Mira dónde estoy”, canción incluida en su álbum debut, Cartas marcadas, que dejaría paso al momento más emotivo de la velada, cuando los tres músicos fundieron magistralmente su “Instante perfecto” con “La vereda de la puerta de atrás” en homenaje a Robe Iniesta.
Y ya para rematar por todo lo alto -como mandan los cánones del rock-, Vudú y los suyos brindarían su “Rock & Roll de las cloacas”, tema que, aunque algunos pudieran pensar por el título que trata sobre la política actual, lo cierto es que versa sobre la dureza de la vida en los estratos más humildes del torpe mundillo musical; ese que, obsesionado por el triunfo efímero e insustancial, descuida a bandas con argumentos y músicos de primera división, como Carlos Vudú y el Clan Jukebox.

