Tennessee coloca el pabellón del rock and roll en lo alto del Cuartel de Artillería de Murcia

Crear: 07/13/2026 - 02:08

Tienen un encanto especial los artistas y los grupos de música que, habiendo conocido las mieles del éxito masivo tiempo ha, todavía recorren los escenarios de toda España dando siempre lo mejor de sí mismos por donde quiera que van y sin reparar en si aquellos se hallan montados humildemente en la plaza de un pueblo lejano, concienzudamente en el centro de un barrio metropolitano o bellamente en el teatro principal de una gran capital.

Y es que, pasado el ajetreo, el vértigo y las prisas de los efímeros días de gloria, en la mayoría de los casos lo que queda de todo aquello –siempre que las canas no hayan acabado con las ganas y los años no hayan causado grave daño- suele ser mucho más interesante, valioso y atrayente que lo que dejaron atrás. Porque, estando en disposición de defender con honestidad esas canciones que un día encandilaron y hoy ya son clásicos, lo que están en condiciones de ofrecer las mismas manos y las mismas voces que antaño les dieron vida son, en rigor, conciertos de primer nivel en los que la leyenda emocional se funde con la solvencia técnica largamente cultivada y el sincero amor por el oficio.

Así, dispuesta a vivir de cerca -sin agobios y con todo lujo de detalle- el recital de una formación que gozó de su época dorada a finales de los años 80 y principios de los 90, este pasado miércoles una pequeña gran multitud se reunió en la plaza de armas del Cuartel de Artillería de Murcia para presenciar el concierto de Tennessee; banda que, fundada en 1978 bajo el nombre de Elvis Boys, logró, en pleno estallido pop, hacerse un hueco entre el público juvenil y vender cerca de dos millones de discos surfeando la nueva ola al ritmo de una propuesta fresca y renovada que aunaba rock and roll clásico, blues, swing y doo woop con unas letras eminentemente románticas y plenas de ternura e inocencia.

De esta manera, a eso de las 22:45 y con Amancio Jiménez, Roberto Gil e Isidro Arenas a la cabeza, Tennessee, que formaría como quinteto, arrancaría su recital pisando a fondo el acelerador para conectar desde los primeros compases de su actuación con un respetable que no dudaría en abandonar sus asientos y ocupar la amplia explanada que, situada entre el escenario y las primeras filas de sillas, se convertiría en una fantástica y muy oportuna pista de baile por la que los presentes se moverían cómodamente al son de clásicos de la banda, como “Llueve en mi corazón”, “Una noche en Malibú” o “Rama Lama”, que dibujarían un comienzo brillante de concierto sobre el oscuro lienzo de la noche murciana.

A continuación, avanzando con paso firme hasta alcanzar el ecuador de su recital, Tennesse ofrecería baladas reelaboradas, como “Qué triste es el primer adiós”, y de factura propia, como “Siempre lucharé por tu amor”, que se alternarían con versiones de temazos de la historia del rock, como “Sweet Caroline”, de Neil Diamon; “Suspicious minds”, de Elvis Presley, o “Stand by me”, de Ben E. King, para brindar un repertorio especialmente concebido para celebrar su 45 aniversario en la música rindiendo homenaje no solo a su propia trayectoria, sino también a todas aquellas figuras que les influyeron desde niños, y entre las que, como no podía ser de otro modo, destacaría la presencia del Rey: Elvis Presley.

Más adelante, y afrontando ya pasadas las 00:15 la recta final del concierto, Tennesee quemaría los últimos cartuchos sobre el escenario interpretando su magnífica y deliciosa “Te vi correr”, que sonaría luminosa y desenfrenada justo después de la eterna “Unchained Melody”, de The Righteous Brothers, y justo antes de que la velada culminara con “Can´t help falling in love”, de Elvis, que cantaría con el alma en la garganta y el corazón en un puño Roberto Gil para dedicársela a su madre y, de esa forma tan emotiva, ponerle el broche de oro a una noche vibrante en la que su mítica formación lograría que ondeara en lo alto del Cuartel de Artillería con todo su orgullo y todo su encanto el pabellón del rock and roll.