
Sin Auto-Tune ni bases pregrabadas ni mezclas ni algoritmos ni Inteligencia Artificial ni djs ni bailarines, y sin ni siquiera pantalla gigante. O sea, sin trampa ni cartón. Pero, eso sí, capitaneados por uno de nuestros mejores compositores pop y sumando cinco auténticos músicos tocando instrumentos de verdad, los barceloneses Sidonie llegaron este pasado viernes a Molina de Segura para levantar en su Plaza de España, y a la salud del B Side Festival, un pequeño gran monumento a la música en directo.
Así, con su reciente Catalan graffiti bajo el brazo, pero consciente a la vez del vasto e inestimable repertorio que atesora la formación tras 12 álbumes publicados y más de 25 años de trayectoria, el trío fundado en 1997 por Marc Ros (voz y guitarra), Jes Senra (bajo) y Axel Pi (batería) plantearía un recital concebido para recorrer y repasar en poco más de una hora lo que bien podría ser toda una vida de aventuras y canciones, pese a que en la práctica tamaña misión hubiera de resultar necesariamente imposible.
Sin embargo, a eso de las 23:00 horas, con el mismo espíritu de sus comienzos y las fuerzas afortunadamente intactas, Sidonie se lanzaría en pos de su objetivo sin amilanarse ante los problemas de sonido que padeció en el inicio de su actuación para poner a bailar al público que llenaba el recinto al son de “El incendio”; furioso y rápido rock que, a pesar de sonar saturado, cumpliría con la misión de inflamar los ánimos y prender la mecha de un comienzo de recital en el que los temas se sucederían sin pausa hasta llegar a la nerviosa y sinuosa “Feelin´ down´”, que serviría para rememorar la primera etapa de la banda, cuando sus temas se cantaban exclusivamente en inglés.
A continuación, superados los desajustes técnicos y disfrutando ahora sí de un sonido más limpio, Sidonie cambiaría de tercio lanzando sobre el tapete de la calurosa noche murciana un trío de baladas -“En mi garganta”, “No sé dibujar un perro” y “Un día de mierda”- que servirían tanto para mostrar su cara más íntima como para ofrecer un tránsito más pausado y lleno de guiños al respetable que, de hecho, culminaría cuando la formación al completo bajó del escenario y, desde el centro de la plaza, interpretó su preciosa y emocionante “El peor grupo del mundo” mientras el público, sentado en el suelo y felizmente entregado, acompañaba la voz y la guitarra de Marc Ros.
Entonces, regresando al escenario para afrontar la recta final del recital, los cinco de Sidonie echarían el resto sobre las tablas ejecutando un póker de ases que comenzaría con “Fascinado” -la canción (y el disco) que cambió para siempre el destino del grupo-, seguiría con “Carreteras infinitas” y “No salgo más”, y que, por último, finalizaría con “Estáis aquí” para acabar por todo lo alto a las 00:20 horas un concierto que, cual obra de arte viva, sería levantado en directo por la banda catalana conjugando pasado, presente y futuro para, acto seguido, darle muerte solo un instante después y justo antes de desaparecer para no repetirse más ni volver a ser nunca igual.
Accede a la galería fotográfica del concierto haciendo clic AQUÍ.

