
Con el ambiente de las grandes ocasiones llenando de expectación la plaza de España, este pasado sábado Molina de Segura se vistió de gala para darle la merecida bienvenida a la que fue, y siempre será, una de las bandas más brillantes y admiradas de la historia musical de nuestro país: Nacha Pop, que, revivida y capitaneada nuevamente por Nacho García Vega, se presentaría como sexteto para brindar al público murciano una velada mágica y cuajada de canciones inolvidables.
Así, atesorando el que es uno de los repertorios de mayor prestigio del pop español y siempre con el espíritu del inigualable Antonio Vega flotando bajo la luz artificial, los actuales Nacha Pop irrumpirían en el escenario a eso de las 22:35 h para comenzar a lanzar, como si fueran ases de una baraja inagotable, canciones que, como “Vístete”, “Atrás”, “Alta tensión” o “Antes de que salga el sol”, obrarían el milagro de poner en movimiento a los presentes, pero no solo para hacerlos a cantar y bailar, sino más bien para sumergirlos en ese pop-rock caleidoscópico y envolvente hecho de matemáticas, física, astronomía, filosofía y amor, que supieron tejer -como nunca nadie antes ni después- los originales Nacha Pop.
De este modo, con la inconfundible sonrisa de ganador dibujada en su rostro, Nacho García Vega ejercería de líder natural y maestro de ceremonias aplicándose, con la pasión y el carisma que siempre le caracterizaron, en introducir cada tema y en interpretar cada canción para lograr la ansiada interacción genial y, de paso, hacer las delicias de un público que se mostraría encantado y entregado mientras sonaban, una tras otra, piezas tan redondas como “Grité una noche”, “Persiguiendo sombras”, “Asustado estoy” o “Lo que tú y yo sabemos”, con las que el concierto parecería avanzar a la velocidad del rayo y alcanzar casi en un suspiro su ecuador.
A continuación, adentrándose con determinación en la segunda mitad del recital, Nacho García Vega barajaría de nuevo su colección de temas ante la atenta mirada del público para sacarse de la manga dos canciones ajenas a su formación que, como la deliciosa “Suerte”, que escribió él mismo ya como miembro de Rico en 1991, o la arrolladora “Crocodrile rock”, que firmara Elton John en 1972, sonarían perfectamente integradas dentro del repertorio de talla monumental de Nacha Pop que, en esos momentos, se desplegaba a través de canciones tan inmensas y atemporales como “Una décima de segundo” o “Relojes en la oscuridad”.
Entonces, afrontando la recta final del concierto sin querer aflojar ni un ápice el ritmo, Nacha Pop haría vibrar una vez más la céntrica plaza molinense ejecutando la emocionante “Lucha de gigantes” y la frenética “Nadie puede parar” antes de entregarle al respetable la que ya es “su” canción: “Chica de ayer”; que primero sería interpretada canónicamente por la formación para, justo a continuación y ya en el bis, abrirla aún más al público permitiendo que una generosa representación suya subiera a cantarla junto a los músicos y culminar de esa manera el concierto a las 00:15 h con el escenario convertido en una auténtica fiesta.
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