
Con bastante frío en las calles y bastante ambiente frente a los escaparates, este pasado sábado 22 de noviembre se celebró en la ciudad de Murcia la sexta edición del festival Murcia en la Vitrina; feliz iniciativa cultural y comercial que puso al alcance de la mano un total de treinta actuaciones de distintas disciplinas artísticas en otros tantos comercios del casco antiguo de la ciudad.
Así, bien encontrándose por sorpresa con el arte en vivo al doblar una esquina o bien trazando de antemano una estudiada ruta sobre el plano, serían miles los murcianos que saldrían de sus casas en horario matinal o vespertino para disfrutar del placer de descubrir en esos mismos lugares tantas veces recorridos, de pronto, un rincón desconocido donde brotaría la magia, la música o la danza casi de improviso.
De esa forma, cruzando el puente de los Peligros como hicieran Esclarecidos en su canción, por amor comercio -y al arte- decidimos adentrarnos a mediodía en las callejas torcidas y estrechas de la medina murciana en busca de nuevas aventuras que contar cuando, a eso de las 12:15 y junto a la Catedral de Santa María, nos daríamos de bruces con el espectáculo que el Conservatorio de Danza ejecutaba frente a una pequeña multitud alojada en una coqueta grada frente a la tienda de Zocomur.

Más adelante, a pocos pasos de allí y en un recoveco de la calle Sociedad, tendría lugar el concierto de Fernandeads; cuarteto formado por Rosa Harley, Rober Tonga, Bea Benton y Fernan Dead que ya nos conquistó para su causa hace cosa de un año gracias a su actitud en directo y a un repertorio propio de categoría profesional del que dejaron buena muestra en Destruye el mundo, disco del que harían sonar temas como “Sin estar contigo”, “Aroma de viernes”, “Donde estoy” o “Las horas muertas”.

Doblando acusadamente el sol a poniente, el festival retomaría su actividad a las 18:00 horas con seis nuevos espectáculos de entre los cuales nos decantaríamos por el recital que Alec López iba a brindar en la calle Serrano Alcázar. Ahí, ante el nutrido público que llenaba las inmediaciones de Busatsu, el Mejor Artista Emergente en los VII Premios de la Música de la Región de Murcia encandilaría a los presentes interpretando solo a la guitarra cuidadas baladas pop como “Tiempo al tiempo” o “La canción que prometí”.

A continuación, dirigiendo nuestros pasos hacia la calle Alfaro, nos apostaríamos en las sombras con la intención de matar dos pájaros de un tiro, o, más bien, de asistir a los conciertos de Javi Zapata, primero, en Educania y de La Pájara, después, en Glüss. Así, frente al número 8 escucharíamos las composiciones de corte intimista del sanjaviereño, que, acompañado por Juan Martínez a la guitarra y Helio al piano, ejecutaría temas como “Noches de verano” o “Nuevos recuerdos”; canción, esta última, que dará título a su próximo EP.

Entonces, a las 20:00 h en el número 6 de la misma estrecha calleja, la cantautora chilena Javiera Bobadilla, más conocida como La Pájara, desplegaría sus emplumadas alas para ofrecer un recital de altos vuelos en el que su voz, tan poderosa como afinada, parecería elevarse hasta el cielo, a pesar de estar enjaulada, para dar cuerpo y alma a un repertorio donde las fuerzas telúricas, la entraña humana y lo mágico danzarían inspiradamente en torno a composiciones de gran belleza, como “La retirada”, “Me niego” o “Papel en blanco”.
Finalmente, encaminando nuestros pasos hacia la calle de la Aurora sin tiempo apenas para captar los últimos acordes de la actuación de Fac y Jara bajo los soportales que comunican con la plaza de la Torrecilla, daríamos por concluida nuestra incursión en esta ciudad encantada que nos dejó Murcia en la Vitrina con la pena por lo que no pudimos abarcar, aunque también con la dicha por lo que sí pudimos disfrutar.
