
La formación murciana Clara Plath presenta nuevo disco. Su primer álbum cantado en castellano. Tras más de una década de existencia y con cuatro discos publicados, ahora dan a conocer su quinto trabajo, Voladera, su LP más introspectivo, más ambicioso y más delicado.
Empecemos por el principio, je, je, je. Hace bastante que no publicáis disco. ¿Qué os llevó a eso, qué os ha pasado?
Ha pasado de todo. En primer lugar, nuestro último trabajo discográfico, Oscura (Flor y Nata Records, 2020), fue “atropellado” por una pandemia y, como el resto de la humanidad, nos vimos obligados a suspender nuestra actividad (gira, promo...). Cuando ya salimos del agujero nos pusimos a grabar lo nuevo, pero unas molestias vocales nos obligaron a parar. Después de la recuperación, se retomó la grabación y, finalmente, ha podido ver la luz. Tal vez, este disco necesitaba del reposo y la madurez suficientes para llegar a ser lo que ha sido.
Y ahora lanzáis Voladera (Flor y Nata Records, 2026). Se asegura que es vuestro trabajo más ambicioso. ¿Opináis lo mismo?
Todo lo que hacemos nace con cierta ambición, o más bien, deseo e ilusión. Es posible que hayamos mimado más este trabajo, en cuanto al formato y puede que ese tiempo de reposo, que he comentado, nos haya dado fuerza y perspectiva para hacer algo más grande.
Aunque en los últimos meses habéis editado varios singles de adelanto.
Sí, el año pasado sacamos tres adelantos: “Días de playa”, “La mitad rota de dos” y “Tetita”, y a comienzos de este, como último single, “El engaño”. Cuatro canciones muy diferentes entre sí que muestran la riqueza de sonidos y temas que configuran este trabajo.
Para la grabación del disco habéis contado con músicos murcianos. ¿Fue premeditado que fuera así?
Efectivamente, podemos decir que la grabación se ha realizado en tres fases. En una primera tanda, contamos con la colaboración de César Verdú a la batería (miembro de León Benavente) y de Javi Vox a la guitarra (Second y otros proyectos). En la segunda parte, grabamos con la formación que llevamos en directo: Sergio Nicolei (batería), Gabi Batán (guitarra) y Nando Robles (bajo), que estuvo también en la primera parte. Y, además, hubo otra tanda de canciones que grabamos en el estudio de casa Rober y yo solos. Así que estuvo todo pensado, qué canciones iba a grabar cada equipo para darle ese estilo característico que queríamos en cada tema. Ha sido una suerte tener este elenco de músicos disponibles e ilusionados, y han aportado mucho talento.
Por cierto, ¿vais a realizar gira de presentación?
Estamos en ello, de hecho, ya tenemos algunas fechas cerradas para después de verano, cuando tengamos la edición física disponible que será en formato vinilo. Te puedo adelantar: 26 de septiembre Sala La Gramola (Orihuela), 30 de octubre Sala REM (Murcia) y 14 de noviembre Sala Maravillas (Madrid). En nuestras redes iremos actualizando todas las fechas.
Volviendo a las canciones de Voladera, aprecio en ellas un halo poético, un precioso uso de las palabras. Ahí destaca la Clara Plath poeta.
Te lo agradezco. Las letras son muy importantes para mí porque, como bien señalas, vengo del mundo de la poesía y no lo puedo disociar. Voladera es el primer disco que compongo íntegramente en español y, por ello, las canciones han cobrado otra dimensión. Estoy indagando en mi propia voz, descubriéndome a mí misma.
¿Este es vuestro álbum más íntimo, más personal?
No soy yo quien debe decirlo. Para mí todos son personales porque mi forma de crear es muy confesional. Es posible que esa intimidad que señalas se deba a los temas que trato (suicidio, aborto, amor maternal, infidelidad), que hablan desde el corazón, sin tapujos. En lo musical, creo que es el disco en el que Rober ha sido más productor y ha dirigido la nave con mayor maestría. Pero, es el público quien debe valorar hasta dónde le toca la fibra.
Os hago la última pregunta... El proyecto Clara Plath lleva más de diez años a sus espaldas, ¿sentís que ya habéis llegado a vuestro techo o creéis que aún os queda camino por delante para seguir creciendo y haciendo música?
Para mí, este disco supone una “resurrección”, un origen. Tengo la sensación de que estamos debutando, saliendo por primera vez del huevo. Quizá sea por el cambio de idioma, o por el tiempo trascurrido. Voladera es un comienzo, en muchos sentidos, como canto en “Una nueva idea”, es un nuevo color, un nuevo sabor. Una nueva forma de enfrentarse al abismo.
