teatro

Breve Historia de los Teatros de Murcia (VIII)

Mar, 16/12/2014 - 07:00 -- MCC

A pesar de la despedida tan formal y tan definitiva que parecimos transmitir la semana pasada, debo aclarar que, para todos aquellos que tengan ganas de continuar el fascinante rumbo que la historia de los teatros en Murcia ha descrito hasta nuestros días, me he propuesto seguir este viaje espectacular por el espacio y por el tiempo hasta el presente año 2014. Sin embargo, antes de proseguir, creo necesario advertir de que la mayoría de los nuevos espacios escénicos de la ciudad que nos encontraremos ya no serán susceptibles de ser recorridos a pie, al igual que le ocurrió excepcionalmente al teatro Bernal de El Palmar, ya que muchos de estos nuevos locales por los que pasaremos se hallan en pedanías muy alejadas unas de otras. Y es que la ciudad de Murcia en el siglo XXI ya no es una simple ciudad, sino un extenso término municipal que aglutina decenas de pedanías con necesidades y características muy dispares… Pero antes de llegar al siglo XXI, mejor prosigamos nuestro trayecto retornando al punto en el que lo dejamos, el año 1929.

A partir de los años treinta del siglo XX, la historia de los teatros en Murcia quedó circunscrita prácticamente a la historia del Romea. Durante estas décadas, las iniciativas privadas fueron dejando de lado los obsoletos y deficitarios proyectos escénicos, y apostando por los modernos y rentables negocios cinematográficos. De esta forma, en poco tiempo casi todos los antiguos coliseos de la ciudad fueron desapareciendo o siendo convertidos en cines forzados por esta implacable ley de la oferta y la demanda. Así fue como la imagen en movimiento terminó por sustituir a la carne y al hueso de los seres humanos, las amplias panorámicas al telón y a los decorados de cartón, y la frialdad metálica del blanco y negro al calor de las miradas llenas de vida y de lágrimas. Y así fue como aquella época pasada, en la que multitud de sociedades habían salpicado Murcia de pequeños escenarios, acabó por difuminarse tras la óptica del nuevo arte emergente.

Durante las décadas centrales del siglo XX, la situación teatral no varió demasiado ni en Murcia ni en el resto de España. A la demoledora competencia con el cine se le unieron nuevos competidores como los toros, el fútbol, o la televisión, que acabaron convirtiéndose en masivos y relegando al viejo teatro a un lugar aún más secundario dentro de los gustos de la población. Así, metidos ya en el último cuarto de siglo, concretamente en 1984, el Teatro Circo Villar tuvo que acabar echando el cierre tras un amplio periodo de agonía. Un año más tarde, en 1985, el teatro Romea se sumergió en una profunda reforma decretada por el Ministerio de Cultura dentro de un ambicioso programa para la renovación de los principales coliseos públicos del país. Las obras se dilataron durante tres largos años en los que el teatro permaneció cerrado y la ciudad quedó huérfana de escenarios. Finalmente, y como ocurriera antaño, el siete de febrero de 1988 la Reina de España, esta vez Doña Sofía, acudió a Murcia para presidir la función con la que se volvió a alzar el gran telón del mítico Romea una vez más.

Durante la última década del siglo XX, contra todo pronóstico, la situación teatral en Murcia sí que fue a variar. A nivel mundial el cine ya había comenzado a mostrar sus primeros signos de fatiga provocados en parte por el aumento de los canales de televisión, el desarrollo del video doméstico y el tráfico de copias ilegales. Mientras tanto, el teatro empezaba a despertar de su letargo en parte gracias a las modernas técnicas escénicas, a los nuevos autores y al auge de los espectáculos en vivo que trajo la eclosión de los conciertos de música pop. El público volvió de pronto su mirada al teatro para descubrir en él las cualidades únicas e irrepetibles que dan los espectáculos en vivo. Espectáculos cuyas sensaciones y emociones son imposibles de copiar o reproducir en ningún formato. Así, los tiempos en los que el teatro había sido considerado un arte anticuado, aburrido y marginal fueron poco a poco superándose y quedando atrás. Ahora el teatro volvía a ser percibido como un espectáculo con personalidad y razón de ser por sí mismo.

El teatro como espectáculo culto, interesante, divertido, diferente y vivo empezó a ser tenido como un bien muy recomendable del que las principales capitales del país quisieron gozar con la ilusión de proyectar sobre sus ciudadanos un ideal de distinción y sofisticación. Así, el Ayuntamiento de Murcia, en esta misma línea de promoción cultural, decidió poner en marcha un doble programa de restauración de viejos locales y construcción de otros nuevos encaminado a dotar tanto a la ciudad como a sus pedanías de una red de recintos en los que ofrecer unas programaciones lo más amplias y variadas posibles.

Dentro de la ciudad, este ambicioso plan municipal comenzó a materializarse en 1995 con la inauguración del impresionante Auditorio Regional, que más tarde recibiría el nombre de “Víctor Villegas”. Este moderno y polifuncional edificio situado en los terrenos de la FICA destacó pronto por su descomunal envergadura, su exquisita acústica, su enorme escenario y por su gran aforo para 1768 espectadores, que lo convirtió en el más amplio de todos los espacios escénicos de la Región de Murcia, muy por encima de las 1179 plazas del Teatro Romea.

            Vista actual del Auditorio Víctor Villegas de Murcia.

Ya en los primeros años del siglo XXI, el mencionado plan ha continuado con dos restauraciones muy importantes. La primera ha sido quizá la más espectacular por cuanto ha supuesto la recuperación de un espacio perdido y desconocido para muchos: el Teatro Circo Villar, cuyas gestiones para su rehabilitación comenzaron hacia 2003, y cuyos trabajos  de reconstrucción culminaron con su reinauguración como teatro-circo para 908 espectadores a principios de 2011. La segunda de estas restauraciones ha sido sin duda la más polémica por culpa de su duración, ya que los cinco años que abarcó, desde 2007 hasta 2012, han supuesto el periodo de tiempo más largo durante el cual ha permanecido cerrado al público el teatro Romea en toda su historia.

Dentro del conjunto de pedanías que forman el término municipal de Murcia, el primero de los hitos de este plan de promoción cultural del Ayuntamiento tuvo lugar en Beniaján, mediante la construcción de un pequeño auditorio público con capacidad para 300 personas que fue inaugurado en 1993. Este local sobrio, cómodo, eficiente y multiusos situado en la calle Antonia Maymón se convirtió en el principal modelo de una serie de cinco que, con similares características, se han venido levantando por otras poblaciones de Murcia a lo largo de los últimos veinte años. En el año 2000 fue inaugurado el segundo de estos auditorios en la calle Francisco Rabal del Cabezo de Torres. En 2003, si por un lado le tocó el turno a La Alberca con el estreno del tercero de estos locales municipales en la calle Carlos Valcárcel, también por otro lado se materializó, como ya vimos, la recuperación del mítico teatro Bernal de El Palmar. Ya más adelante, en 2011, han coincidido en el tiempo, pero no en el espacio, las aperturas de los auditorios de Algezares (en la plaza Miguel Ángel Clares) y de Guadalupe (en la calle Francisco Pizarro).  

Auditorio de Beniaján.                                                               Auditorio de Cabezo de Torres.      

Auditorio de La Alberca.                                                      Auditorio de Algezares.                                         

Auditorio de Guadalupe.

 

Profundizando un poco en las peculiaridades de estos cinco nuevos locales que, situados en cinco pedanías distintas, han conseguido crear una interesante red de ofertas escénicas, debemos proceder a analizar dos cuestiones interesantes. La primera es la cuestión del nombre utilizado para bautizar a estos nuevos espacios, y es que ya no se les llamará teatros, sino auditorios. Desde mi punto de vista, esta diferencia léxica radica en un deseo expreso por parte de los rectores municipales de manejar un término para sus nuevos espacios culturales que no remita a un arte en concreto y permita, de esta manera, poder ser válido para asociarse con la mayor cantidad de disciplinas escénicas posibles. La segunda cuestión, que ya mencionábamos de pasada arriba, es la de la existencia de una serie de características que unen a estos cinco auditorios municipales. La primera de estas notas comunes es la sobriedad externa que presentan. La segunda, el tamaño medio y la capacidad para 300 espectadores que ofrecen. La tercera, la sencillez interior que configura un espacio dotado únicamente de un simple escenario y un patio de butacas quizá más propio de un salón de actos que de un teatro.

En definitiva, podemos concluir que estos cinco nuevos auditorios han sido concebidos como edificios austeros, neutros, eficaces y funcionales. Es decir, espacios más bien destinados a acoger dignamente una oferta cultural variada, y no tanto a producir un placer estético a través de su arquitectura o de sus decoraciones.

 

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Breve Historia de los Teatros de Murcia (IX)

Mar, 23/12/2014 - 07:28 -- MCC

Para terminar de manera definitiva con nuestro recorrido por los teatros de la Murcia actual, debemos volver previamente la mirada atrás para recordar aquellas antiguas sociedades que durante todo el siglo XIX cuajaron la ciudad de teatros. Si aquellas sociedades estaban formadas básicamente por aficionados al teatro que actuaban para sus socios y para el público general, hoy en Murcia existe una asociación que utiliza el teatro, no ya como mero entretenimiento más o menos artístico, sino como vía de comunicación, integración y apoyo a niños que sufren una discapacidad o padecen una enfermedad. Como autor de este trabajo, ha sido para mí realmente satisfactorio poder acabar este apasionante viaje haciendo mención a una asociación tan especial como Pupaclown, una asociación sin ánimo de lucro integrada por aficionados al teatro que han decidido dedicar su tiempo y su esfuerzo a provocar las sonrisas del público más agradecido y grande que pueda haber, el de los niños que pasan por dificultades.

La asociación Pupaclown fue creada en 1998 por una serie de profesionales de distintas ramas que se unieron con la loable intención de endulzar el ambiente y elevar el ánimo de los niños que se veían obligados a pasar una temporada en el hospital. Especialmente vinculada a la Arrixaca, esta asociación de payasos comenzó su actividad utilizando como escenario las propias habitaciones del centro sanitario. Más adelante, hacia 2003, con la asociación plenamente asentada y reconocida surgió la idea de ampliar el proyecto a través de la construcción de un espacio escénico independiente en el que se pudieran impartir cursos y representar funciones teatrales para un auditorio en el que estuvieran integrados sin barreras arquitectónicas niños con y sin discapacidades. Así, después de siete largos años de esfuerzos y gestiones, el llamativo y vanguardista teatro de Pupaclown pudo abrir sus puertas el 11 de diciembre de 2010.

Vista actual del Centro escénico de PupaClown.

Para los que puedan dudar de la naturaleza rigurosamente teatral de las actividades de los Pupaclown, diremos brevemente que el personaje de clown, o bufón, está fuertemente unido a la historia del teatro en Inglaterra. De hecho ya en el siglo XVI, ciertas compañías inglesas que trabajaban un tipo de teatro popular y festivo basado en un humor lleno de golpes, caídas y bastonazos estaban dirigidas por un bufón-maestro de ceremonias llamado clown. Por otra parte, el edificio que regentan los Pupaclown en la calle Federico García Lorca del barrio de San Basilio es el único de cuantos se han construido recientemente en Murcia que merece ser llamado teatro con toda propiedad. De hecho la forma semicircular de su coqueta grada con asientos de colores para 300 espectadores recuerda inevitablemente a los clásicos teatros romanos o a los más modernos teatros-circo. Además, por si todo esto fuera poco, debemos recordar que en el teatro Pupaclown se desarrollan extensas programaciones de espectáculos escénicos entre los que tienen una presencia protagonista las funciones de teatro.

Pues bien, cogiendo la característica nariz roja de los payasos de Pupaclown y usándola a modo de guinda o broche final para este trabajo, podemos dar por concluido nuestro fantástico viaje a través del tiempo por los teatros que ha conocido Murcia a lo largo de su historia. Es cierto que ahora que hemos cubierto la última etapa y nuestros pasos se detienen llegados hasta nuestros días, podemos sentir la alegría por el camino recorrido mezclada con la pena por la imposibilidad de continuarlo. Sin embargo, más allá de las alegrías o de la penas, que suelen alternarse y ser fugaces en la vida, he de reconocer que el humilde autor de este trabajo se sentiría especialmente realizado si, llegados a este punto, todos hubiéramos experimentado a lo largo de nuestro camino juntos el placer de buscar y la satisfacción de encontrar.

Nuestra aventura concluye aquí, pero la historia y la vida del teatro en Murcia seguirá escribiéndose mientras haya autores dispuestos a plasmar la vida sobre el papel, mientras haya actores resueltos a representar las obras sobre las tablas, y mientras haya público que dé sentido con su presencia al esfuerzo de tantas vocaciones. Por otra parte, que nuestro camino termine no quiere decir que ustedes no puedan volver a recorrerlo cuantas veces lo deseen, o a profundizar en las historias de los teatros mencionados, o a descubrir las vidas ocultas de aquellos coliseos que se hayan quedado en el tintero. Así, ya sin más dilación y con la sana intención de haberles brindado una función que les haya hecho disfrutar, me despido hasta siempre de todos ustedes haciéndoles una sincera reverencia de gratitud mientras se baja el telón.

Miguel Casas Clemente

 

Bibliografía:

BARCELÓ JIMÉNEZ, Juan (1962) El teatro Romea y otros teatros de Murcia, Murcia, Real Academia Alfonso X el Sabio.

CRESPO  PÉREZ, Antonio (1997) Antiguos teatros de la ciudad de Murcia, Murcia, Real Academia Alfonso X el Sabio.

SÁNCHEZ MARTÍNEZ, Rafael (2009) El teatro en Murcia en el s. XVII (1593-1695): Estudio y documentos, Murcia, Támesis.

 

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2019, un año de espectáculos para disfrutar en vivo (II)

Crear: 01/09/2019 - 16:37

Como un gran carrusel de ilusiones que nunca deja de girar, este año 2019 que se acaba de estrenar traerá nuevamente a Murcia a algunos de los mejores artistas de ámbito nacional e internacional para que los habitantes y visitantes de la Región disfruten de sus espectáculos en vivo.

De esta forma, mirando a los ojos de los intérpretes y sintiendo la emoción a flor de piel junto al resto del público sin distancias ni pantallas ni filtros de por medio, los amantes de las obras de teatro, danza, ópera, circo o de los monólogos de humor ya pueden apuntar las primeras fechas confirmadas de las que serán algunas de las citas más destacadas de la primera mitad de 2019 en Murcia.

Enero: día 12, zarzuela “Bohemios”, por la Compañía Lírica Nacional, en el Teatro Romea; del 16 al 20, espectáculo “Ovo”, de El Circo del Sol, en el Palacio de los Deportes de Murcia; día 25, obra de teatro “Crimen y telón” en el Teatro Villa de Molina, y el día 26 en el Teatro Romea; día 26, espectáculo de danza por el Ballet Imperal Ruso en el Auditorio Víctor Villegas; día 31, obra de teatro “El Funeral”, con Concha Velasco y Jordi Rebellón en el Teatro Villa de Molina.

Febrero: del 1 al 3, musical “ABBA Live TV” en el Auditorio Víctor Villegas días 2 y 3, obra de teatro “El Funeral”, con Concha Velasco y Jordi Rebellón en el Teatro Romea; día 8, monólogos de humor de JJ Vaquero, Dani Mateo y Raúl Cimas en el Auditorio Víctor Villegas; día 9, espectáculo de danza por el Ballet Flamenco de Sara Baras en el Auditorio Víctor Villegas, y obra de teatro “Rojo”, con Juan Echanove y Ricardo Gómez en el Teatro Romea; día 15, obra de teatro “Fedra”, con Lolita en el Teatro Circo de Murcia; día 16, obra de teatro “Nerón”, por la Compañía de teatro clásico de Mérida en el Teatro Romea; día 23, obra de teatro “Enrique IV”, de Luigi Pirandello en el Teatro Villa de Molina.

Marzo: del 1 al 2, el 10º Festival de Magia en los Teatros Circo de Murcia y Romea; día 6, ópera “Cármen”, de Bizet, en el Teatro Romea; día 8, obra de teatro “El precio”, con Tristán Ulloa, Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco y Elisabet Gilabert, en el Teatro Romea; día 10, obra de teatro “No te metas en política tour”, con Miguel Maldonado y Facu Díaz en el Teatro Circo de Murcia; día 16, la obra de teatro “Señora de rojo sobre fondo gris”, con José Sacristán en el Teatro Villa de Molina, y el día 17 en el Teatro Romea; día 22, obra de teatro “Volvió una noche”, dirigida por César Oliva, con Beatríz carvajal y Carlos Santos en el Teatro Romea; del 29 al 31, espectáculo teatral “Carmina Burana”, por La Fura dels Baus en el Auditorio Víctor Villegas; día 30, danza “La desnudez”, de Daniel Abreu, en el Teatro Villa de Molina.

Abril: día 5, obras de teatro “Los caciques”, de Carlos Arniches, en el Teatro Villa de Molina, y “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”, de Jardiel Poncela, en el Teatro Romea; día 13 de abril, monólogos de humor de José Mota, Santiago Segura y Florentino Fernández en el Auditorio Víctor Villegas, y obra de teatro “Todas las noches de un día”, con Carmelo Gómez y Ana Torrent, en el Teatro Villa de Molina; días del 24 al 26, zarzuelas “La parranda”, “La revoltosa”, y “La chulapona”, en el Teatro Romea.

Mayo: día 3, danza “Don Quijote”, por el Ballet de Moscú, en el Teatro Romea, y obra de teatro “Los cuernos de don Friolera”, de Valle-Inclán, en el Teatro Villa de Molina; día 4, monólogos de humor de Antonia San Juan y Sara Escudero; día 11, obra de teatro “The Lehman Trilogy”, con Sergio Perismencheta, Víctor Clavijo, Aitor Beltrán, Darío Paso, Pepe Lorente, en el Teatro Circo de Murcia; día 18, obras de teatro “Juguetes rotos”, con Nacho Guerreros y Kike Guaza, en el Teatro Villa de Molina, y “La golondrina”, con Carmen Maura, en el Teatro Romea; danza con el Ballet Nacional de España en el Auditorio Víctor Villegas; días del 30 al 31, obra de teatro “La familia Adams”, en el Teatro Romea; día 31, obra de teatro “El mago”, con María Galiana, José Luis García-Pérez, Clara Sanchís y Tomás Pozzi.

Junio: días del 1 al 10, obra de teatro “La familia Adams”, en el Teatro Romea; día 1, obra de teatro “La culpa”, con Pepón Nieto, Magüi Mira, Ana Fernández y Miguel Hermoso en el Teatro Circo de Murcia; días 7 y 8, obra de teatro “Cinco horas con Mario”, de Miguel Delibes y con Lola Herrera, en el Teatro Circo de Murcia.

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